fertilización
por Xi
Ha pasado un buen tiempo ya, desde que escribí “intentarlo con una fertilización in vitro”, hoy, con este relato que siento la necesidad de contar, por mi y por todas mis compañeras, doy por finalizada esta historia que partió el año 2016 cuando me hice la inocente pregunta… ¿quiero realmente ser madre?

El 21 de agosto de 2017 me hicieron una transferencia embrionaria, última etapa de la fertilización in vitro. Fue el término de un proceso larguísimo, fuerte, agotador pero por sobre todo, y aunque suene contradictorio, hermoso, lleno de esperanza, amor y sororidad.

Todo comenzó el 08 de julio con los primeros medicamentos para la estimulación ovárica, esto en palabras simples chicas se traduce en bombas de hormonas para hacer que tus ovarios generen la mayor cantidad de óvulos. Mentiría si dijera que fue un paseo por las nubes, pero tampoco fue algo terrible, todo va en la forma como una se lo quiera tomar.

Yo me lo viví tomada de la mano fuerte y amorosa de mi marido y en la tranquilidad mi hogar (estuve con licencia médica durante todo el proceso). Me lo viví, acompañada de mis mejores amigas, hermana y psicóloga, todas ellas actuaron como guardianas poderosas que me fueron entregando de una u otra manera, la fuerza, la garra y las herramientas para no bajar nunca los brazos. Me lo viví con alegría, con esperanza y con la convicción de que estaba haciendo algo que quería hacer y que iba a resultar.

Pasaron 20 días ¡ya estaba lista para cosechar! En las ecografías previas se veían hasta 10 huevitos, por lo tanto, todo hacia presagiar un resultado exitoso. Estaba ansiosa, pero los sentimientos que mas predominaba en mi, eran el de fuerza y de valentía inherentemente femenina. Finalmente, extrajeron mediante una punción en mis ovarios (les juro que esto no duele nada, te duermen y despiertas cuando todo ya sucedió) 6 huevitos.

De los 6 huevitos sólo tres se fecundaron y convirtieron en embriones. Ese fue mi primer bajón, mis posibilidades se iban reduciendo a medida que avanzaba el tratamiento, pero ahí estaban mi marido atómico y mis guardianas para decirme ¡VAMOS!

Luego, los tres huevitos fecundados fueron verificados mientras de realizaba un estudio embrionario. El estudio embrionario consiste básicamente en analizar los embriones en cuanto a su capacidad para poder convertirse en vida, de esta forma, se disminuye el número de transferencias embrionarias fallidas, ya que te transfieren embriones con capacidad de gestarse, y se evita también el tener un embarazo gemelar, ya que te transfieren de un embrión. Esto es una opción que se puede o no tomar (obviamente con un costo adicional asociado), les podrá sonar quizá algo macabro, incluso hasta inmoral, respeto a cada una en sus creencias y sus pensamientos, pero para nosotros, mi marido y yo, fue una oportunidad para disminuir la posibilidad de un aborto espontáneo. Siempre una pérdida es dolorosa, se podrán imaginar como es ese dolor en una mujer que se somete a esta clase de procedimientos…

Pasaron doce días aproximadamente hasta que estuvo listo el estudio. Doce días en que mis tres huevitos fecundados estuvieron vitrificados. Durante todos esos días, que me parecieron una eternidad, a sugerencia de una de mis guardianas me puse a bordar, tejer e hice cuanto bricolage se me ocurrió, estaba empollando. No hubo un solo día en que no pensara en mis huevitos. Al fin, un viernes en la tarde el doctor nos llamó para avisarnos que estaba listo el estudio y que nos esperaba al día siguiente para darnos el resultado.

El sábado nos despertamos muy temprano y partimos a la clínica, teníamos mucho miedo, finalmente el doctor nos entrega el informe de los tres. Sólo una tenía su plena capacidad para convertirse en vida. Lo primero que sentí fue pena, frustración y mucho pero mucho miedo, ya que nadie te asegura, que a pesar de que el embrión esta bien, se implante correctamente en tu útero, solo es un aumento de posibilidades, posibilidades que en mi caso se reducían a una. Esa única posibilidad hoy tiene 25 semanas de gestación y se llama Valentina o Valientina, como me gusta llamarla.

Fue el 21 de agosto de 2017, el día de la transferencia embrionaria, recuerdo que ese día caminé con mi perrita, la Paris, por todo el borde costero, mientras pensaba…hoy es el día en que comenzaré a ser mamá y me lo repetí una y otra vez, nunca le di espacio a mi cabeza para que pensara algo distinto, deje miedo y angustia de lado y me aferré con todas mis fuerzas a esa única posibilidad. Fue un día muy especial, muy soleado a pesar de ser invierno, fue el día en que me convertí en mamá, mientras otras mujeres iguales que yo, luchaban y ganaban, por todas nosotras el derecho a no serlo, paradójico como la vida misma…

Hoy día estoy feliz, feliz de haber dado todo por algo que quería mucho, feliz de llevar a mi Valentina en mi vientre, siento que ningún sacrificio sopesa la alegría que siento, y si bien esta no fue la forma en la que quizá quería ser mamá, es la forma que me tocó, y ya está.

Agradezco a cada persona que me acompañó, me dio luz, me entregó su apoyo, y espero, por medio de este relato, poder transmitirle a aquellas que están en esta difícil situación un poco de esa luz, de ese apoyo, de esas esperanza y de esa sororidad que sentí yo. Sólo mes queda decirles ¡VAMOS! aférrense con todas sus fuerzas a esa posibilidad.

**Si quieres escribir en Zancada, manda tu colaboración voluntaria con título y nombre con el que quieres firmar a [email protected] en un mail titulado TEXTO. Puedes contarnos lo que te está pasando en la vida, lo que se te ocurrió ayer mientras volvías a tu casa o compartir un dato bacán, como si se lo estuvieras contando a una amiga. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

unsplash-logoOlliss

8 COMENTARIOS

  1. UF que me asustó tu relato, lo contaste bien!
    me alegro demasiado por ti de vdd,
    al final de cuentas cuando ser tiene que llegar a este mundo va a llegar sea como sea!
    exito!

  2. Mucho éxito! Y felicidades por lo que viene y lo vivido..

    La disposición es fundamental para todo loq que cuesta, incluso para resistir a la presión social en el caso de las que no quieren..

  3. Primero: felicitarte. Segundo: que onda eso de pedir licencia médica por un tratamiento de fertilidad !?!? lo encuentro, por decir lo menos, barsa. Tercero: por favor señora usted no lo diga, los mamíferos no tenemos huevitos, ni siquiera que sean de laboratorio

  4. Hola
    Interesante relato, con mi Sra. estamos en este proceso. Ahora a finales de febrero pondrán los 2 ovulos fecundados que sobrevivieron. Me alegra que haya tenido éxito ya que el proceso es estresante y agotador para la mujer.
    Punto aparte con el tema de la licencia medica por tratamiento de fertilidad tambien lo considera de una patudes enorme haberla pedido, ya que el tratamiento no te impide trabajar, con este tipo de pacientes va a ser muy difícil que algún día este tipo de procesos tenga algún grado de cobertura para disminuir la carga económica. Mi Sra. trabajo todos esos días y es profesora así que imaginen.
    .
    Oscar V.-

  5. Que lindo relato, yo también hice el tratamiento. De Los nueve ovulos que me extrajeron , seis servían , de esos seis , tres fueron fecundados, me transfirieron dos embriones y el que quedaba se iba a congelar , pero no siguió su curso.
    Al mes siguiente me enteré que estaba embarazada de mellizos .no daba más de felicidad , con mi marido estábamos felices. Lo difícil fue enterarnos que uno de nuestros hijos venía con una mal formación grave. Nacieron hace muy poco, lamentablemente uno de mis mellizos falleció a los días de nacer. Venia tan mal , que los doctores dijeron que no valía la pena intentar operar. Él era hermoso!!! También me dijeron que iba a pesar muy poquito y no fue así… fue muy triste tener que despedirlo…, ahora estamos con nuestro otro hijo , felices dándole mucho amor.

  6. Para las parejas que no pueden tener hijos, es muy descabellada la idea de la adopción? Poder entregarle amor a un niño que le fue negada esa opción de sus propios padres? Es algo que me cuesta entender.

  7. Me parece bien el relato, mucho de los resultados van en como se vive el proceso, y no me cabe duda que tenías los medios para vivirlo lo mejor posible. Ahora, que yo también lo he vivido sin positivos resultados, debo decir que es agotador y carísimo, desde tener apoyo psicológico , el mismo proceso, y los estudios a los embriones, casi el mismo o más valor que la fiv. Desde ahí, insisto en la idea y ya habiéndo pasado por eso, que el maternaje se vive de tantas formas, podemos entregar tanto amor y crear desde otras veredas…con eso me quedo.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here