Jiménez
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Jo Jiménez es artista visual, ilustradora y escribe para Cosío Bordao Tejío. Desde que tiene memoria que ha estado metiendo las manos en la masa, siempre buscando algo distinto que aprender e investigar para crear cosas nuevas, por eso, una vez que egresó de la Universidad el 2014, comenzó a escribir de arte para distintos medios, trabajar en su propio estilo de ilustración y hace un año que hace clases de ilustración floral en su taller. Nos encanta su trabajo y por eso quisimos averiguar más sobre sus gustos, procesos e inspiraciones. Esto fue los que nos contó:

¿A qué jugabas de chica?
Soy la menor de tres hermanas y, en ese entonces, nuestra diferencia de edad se notaba mucho. Mientras yo jugaba con muñecas, mis hermanas eran unas adolescentes que hacían otras cosas, así que la mayoría del tiempo jugaba sola.

Esto nunca fue problema porque mi imaginación me mantenía en constante juego: saltaba por mi casa evitando tocar el piso, porque “era lava”, pasaba horas en el árbol de Navidad con mis monos y los adornos jugando a que escalaban hasta la punta del árbol cual Everest, bailaba y cantaba mucho, jugaba horas con Polly Pockets, me encantaba jugar con agua y llenar los juegos de tacita que después ponía en una bandeja y botaba a la alfombra a propósito (a mi mamá no le gustaba tanto este juego jejej)… También andaba siempre con mis cuadernos y lápices de colores, lista para dibujar en cualquier lado. Hasta el día de hoy tengo guardados mis cuadernos con cómics, mis propios diseños de ropa, etc.

¿Quién fue tu primera ídola?

Ashlee Simpson. Cuando salió su programa en MTV no me perdía ni un capítulo, me encantaba su música y me acuerdo que mucha gente me comenzó a encontrar parecida a ella y yo me juraba la muerte, me creía el cuento, sobretodo porque era entrando a la adolescencia así que imagínate ser parecida a tu ídola a esa edad.

¿Qué música se escuchaba en tu casa cuando eras niña?

Cat Stevens es el recuerdo de mi infancia por lejos. Cada fin de semana lo escuchábamos a la hora de almuerzo y siempre que habían visitas en mi casa, también durante los viajes en carretera.

¿Cuál es tu red social favorita? ¿Nos recomiendas alguna cuenta para seguir?
Mi red social favorita es Instagram, sobretodo ahora que se pueden guardar publicaciones con la banderita. Me encanta ver el trabajo de otros y cómo la gente está constantemente creando. Últimamente estoy pegada con el trabajo de @kellyventuradesign, @putnamflowers, @lisa_smirnova y @smeldridge.

¿Cuál fue tu primer-primer trabajo?

Uff jajaja aquí va: en primer año de U trabajaba todos los fines de semana en un spa de niñas. Era una casa de muñecas real, donde las niñas se hacían las uñas, se peinaban y aprendían a maquillarse, a desfilar, en fín… Yo estaba encargada del nail art y era terrible porque el uniforme era polera fucsia, tutú rosado y una peluca fucsia fosforescente. Sumado a escuchar el soundtrack de Disney Channel todo el día, una y otra vez.

¿Cuál es tu lugar preferido de la ciudad en que vives?
Es difícil elegir sólo un lugar de mi querido Santiago, porque tiene muchos lugares distintos y creo que ahí está el encanto. Al ser tan multifacético creo que depende siempre el mood en el que esté. Los domingos soy mucho de ir por un café en invierno (Barrio Lastarria o algún cafecito que encuentre lindo por Instagram) y de juntarme con amigos a pasar la tarde de verano en algún parque (Inés de Suárez, Bicentenario, Juan Pablo II)

Más que nada siempre me gusta buscar cosas nuevas que hacer, lugares nuevos qué visitar e intento ir a las ferias que se hacen también al aire libre.

¿Te fue fácil decidirte por la carrera de arte?
La verdad es que nunca consideré la carrera de Arte dentro de mis opciones, porque no sabía de qué se trataba ni qué hacía/trabajaba específicamente un artista (de hecho, creo que muy poca gente sabe y la educación superior chilena es bastante irresponsable en este sentido, pues la carrera nunca considera una práctica profesional, lo cual está pésimo). Si tenía clara mi vocación por el área artística, de hecho, desde chiquitita les decía a mis tías abuelas que quería ser fotógrafa, diseñadora de vestuario, cineasta, pintora y el único comentario que recibía era: “No estudie eso mijita, se va a morir de hambre”, pero eso nunca me paró porque yo sabía que el estar creando constantemente era lo mío.

Sabía también que toda mi vida había amado mis horas de arte y el diferenciado artístico en el colegio –eso sumado a que una de mis hermanas había estudiado diseño y dentro de lo que yo conocía en ese entonces, era lo que más se asemejaba a lo que quería hacer. Queriendo Diseño entonces determiné que quería estudiar en la Universidad Católica, porque la carrera consideraba un plan integral donde uno armaba el camino y no tenías que decidir por un área específicamente (gráfico, industrial, etc…).

Cuando di la PSU, quedé fuera por un par de puntos así que fui de todas maneras a la Universidad y ahí me recomendaron entrar a Arte y cambiarme internamente a Diseño. La idea me pareció buena, pero ya cursando los ramos del primer semestre supe que ese era mi lugar y nunca gestioné el cambio interno… Me gusta pensar que en cierto modo, la carrera me eligió a mi y que por algo el destino tiene otros planes para nosotros.

¿Cómo fue que comenzaste a pintar perritos?
A fines de año trabajaba part-time para juntar plata para mis vacaciones pero en diciembre del 2013 estaba preparando mi examen de grado, por lo que mi dedicación y tiempo tenía que estar puesto ahí. Desempolvé mis pinceles y acuarelas y retomé lo que había aprendido en unos ramos de ilustración que tomé en la universidad, partí pintando cosas que me gustaran como animales y flores, y de pura casualidad pinté un Basset Hound con una corona de flores en su cabeza, que quedó muy parecido al de una amiga.

Se lo mostré a ella y al rato me lo había comprado. Fue ahí cuando me di cuenta que había un nicho que nadie estaba abarcando; me escribía gente contándome las historias de sus perros y gatos rescatados de la calle, lo que significaban para ellos, la extensión de su familia que implicaban y cómo querían recordarlos a través de mi trabajo. Ahí no paré hasta el día de hoy, es muy gratificante cuando la gente confía en lo que haces y retratar la esencia de cada uno es una responsabilidad gigante, yo disfruto mucho con cada encargo y la cara de emoción de sus dueños.

¿Qué es para ti bordar?
Creo que cuando uno quiere aprender a hacer algo, tiene que hacerlo siempre de alguien que admire su trabajo, por eso cuando caché que la Trini Guzmán comenzó a hacer clases de Bordado Creativo y Experimental me inscribí altiro con mi hermana. Una vez ahí aprendí no sólo técnica, sino también cómo mi propia obra podía expandirse a través de hilos, texturas y densidades, haciendo el curso siempre estuve muy curiosa de los propios límites de la técnica y cómo se podía salir de bordar la típica prenda.

Hoy lo veo como parte de mi trabajo, que permite desarrollar otros aspectos en mi investigación artística que quizás el papel y la acuarela no pueden. Es un trabajo tridimensional y me gusta ver cómo la gente se relaciona con los bordados, se detienen a mirar cada detalle como si fuera una joyita. También hacerlos es un proceso bacán, entretenido, introspectivo, me gusta hacer mis propios bastidores XL (porque muchas veces los de las tiendas me quedan chicos jeje), mezclar materiales como pintura con hilos de colores y brillantes, en fin.

¿Qué artistas crees que todos deberíamos conocer?
Aquí me voy por nuestros artistas nacionales. Soy fan del trabajo de Luisa Rivera (@laluisarivera), quién fue mi ayudante de dibujo en la universidad y hoy trabaja ilustrando para todo el mundo. Además de ser seca y su trabajo hermoso, es muy generosa y cuando partí siempre estuvo dispuesta a responder mis dudas, eso se agradece.

También me gusta el trabajo de Holly Jolley (@holly_jolley_) por sus paletas de colores hermosos, Trini Guzmán (@holaleon) por su obra increíble y sus soluciones visuales en cada bordado y la Milo Hachim (@eslamilo) por sus cerámicas bellas, algo que me gustaría incursionar este 2018.

Recomiéndanos una canción para animarnos el lunes en la mañana y otra para bailar el viernes en la noche:
Para bailar un viernes por la noche por lejos es “End of Time” de Beyoncé. Partamos de la base de a quién no le gustaría bailar como Beyonce? A mi me encanta imitar los pasos exagerados que hace con las caras que pone mientras baila jajaj, mis amigos se ríen porque saben que no hay vuelta atrás.

Y para animarse y partir la semana creo que la perfecta que tiene todo lo que un lunes en la mañana necesita es “I’ll be yours” de Those Dancing Days, uno de mis grupos favoritos (aparte el video clip es bacán).

Pueden conocer más del trabajo de Jo en instagram como @jojimenez, leerla en www.cosiobordaotejio.com/author/josefina-jimenez/ y escribirle para proyectos o encargos a josefinajimenezh@gmail.com.

1 COMENTARIO

  1. Eres fantastica hijita y lo mejor que tienes es tu humildad y sentido del humor , por eso siempre te ira bien en la vida son los ingredientes perfectos . Te amo y te admiro mucho ❤️❤️

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