por @patyleiva
El 4 de enero se estrenará en cines “No estoy loca”, la nueva película de Nicolás López protagonizada por Paz Bascuñán. Fuimos a verla a una función especial junto a 150 mujeres y nos sorprendimos con lo que vimos. En No estoy loca no todo es risa, se toca un tema serio y pasan cosas para nada divertidas, aunque la cuota de humor tipo López siempre está presente. Carola, la protagonista pasa por un momento en el que toca fondo. Su vida tendrá un vuelco en el que descubrirá que todo lo que la rodea es una mentira, que sus mejores amigas son las peores, se sentirá más sola que nunca y se verá envuelta en una situación que jamás sospechó.

La película cuenta con increíbles actuaciones, como las de Antonia Zegers (a quien le debemos la mejor escena de “Sin filtro“), Carola Paulsen, Gabriela Hernández y la debutante Josefina Cisternas, que encarna a una millennial de tomo y lomo, encargadas de hacernos pasar por momentos conmovedores, surrealistas, divertidos y violentos de formas muy diversas.

Quedamos con varias inquietudes que pudimos conversar con Nicolás López –quien dedica la película a su madre–, y pudimos saber más sobre las motivaciones fundamentales de esta cinta que se separa un poco del estilo que le venimos conociendo desde Promedio Rojo, su primer largometraje. Esto fue lo que nos contó:

¿Cómo fue para ti, emocionalmente hacer un drama? ¿Cuál es la diferencia con dirigir un drama versus una comedia o una película de terror?
Para mí la película no es un drama, lo que pasa es que todas mis películas tienen comedia y cosas que son bastante terribles, y mientras más terribles son las cosas, suelen ser más graciosas con el tiempo. Yo creo mucho en que drama + tiempo = comedia. Es de alguna forma una definición de vida que siempre he seguido ciegamente, entonces acá lo que hablamos es que en la vida te pueden pasar cosas terribles pero con el tiempo uno puede de alguna forma reír con ellas, y en esta película, más que un drama, hablamos de la emoción, yo creo que es una comedia emocionante. Nadie diría que, no sé, Forrest Gump, por ejemplo –con todo respeto– es un drama. Es una película que de alguna forma es una comedia que es emocionante y eso es lo que yo quiero de alguna forma dejar súper claro, que la película siempre es una comedia esperanzadora, es emocionante, pero para mí no es un drama porque de partida pasan cosas dramáticas, pero todas las cosas dramáticas que pasan están vistas desde un punto de vista esperanzador y más bien con una intención de hacerte sentir cosas y de reír y de emocionarse. Creo que es súper importante que cuando uno hace una película tenga una especie de responsabilidad social, y dejar el tema de la salud mental es una cosa súper interesante y para mí a la vez, importante y por eso quizás ese tono que sí es distinto a las películas que he hecho hasta ahora. Yo creo que hay un tono quizás más abierto a no tenerle miedo a la emoción pura, y eso lo que para mí es lo más importante.

¿Qué es lo que te gusta de Paz Bascuñan, tu musa desde Promedio rojo?
Realmente mi muso es Ariel Levy (risas), pero la Paz sí, es cien por ciento una gran compañera, a mi me parece una genia, y es de esas actrices que tienen una versatilidad increíble para hacer comedia y para hacer drama, y lo que hacemos siempre con las películas que hemos hecho es trabajara mucho su personaje. En esta película es una mujer que se fractura y que de alguna forma vuelve a encontrar su camino y se sana, es una película sobre la sanación, y eso a mí me parece que es súper importante, y la Paz se dio, se entregó cien por ciento a esta aventura.

¿Lo sigues pasando bien haciendo películas estando involucrado en tantas áreas de la producción?
Para mí hacer una película no es solamente hacer un guión y filmar, estoy involucrado desde cómo marketearla, el póster, cada proceso. Tanto así, que yo me reía ahora que estaba terminando el sonido de esta última película y al mismo tiempo estaba preocupado de qué íbamos a dar en el cóctel para los invitados, así que así de demente y obsesivo es el proceso de hacer una película. No es que yo tenga una opción, las películas para mí son un tumor, que mientras más rápido me lo que del cuerpo, más rápido me voy a sanar. A veces hay tumores que han crecido mucho, y este es un tumor que llevaba mucho tiempo dentro de mi cuerpo y que por fin me logré sacar. Yo me siento profundamente afortunado por lo que hago, tengo la suerte de poder trabajar en una cosa que me gusta mucho y que para mí es como mi terapia. Para mí, hacer películas no es una opción, es una obligación casi física.

¿Qué le dirías a las personas que esperan que No estoy loca sea una continuación de Sin Filtro?
A la gente que puede llegar a creer que No estoy loca es una continuación de Sin Filtro, claramente se va a encontrar con una sorpresa, son películas muy muy distintas. Sí, es el mismo director, es la misma actriz y de alguna forma sí es algo distinto a lo que hice en las “Qué pena…” que sí es una trilogía donde sí había un personaje que tenía una evolución en el proceso de tres películas, o en Promedio Rojo 1 y Promedio Rojo 2. Esta es una película que funciona como una película por separado. Creo que es la película más compleja que me ha tocado hacer, es lo más difícil que me ha tocado como director y también la que más me ha costado en todas las partes del proceso. Creo que es una comedia que apela a la emoción y apela a los buenos sentimientos y apela a ser sanadora, que son cosas que quizás no son cool, pero son de alguna forma la maravilla que le puedo entregar al cine. Para mí el cine, cuando se convierte en un proceso transformador, cuando uno ve una película de Pixar, no sé, cuando uno ve Coco y sale llorando del cine y emocionado y como replanteándose cosas, eso es lo que es el cine que me gusta y creo que cada vez mis películas se están pareciendo más a las películas que yo quería hacer cuando era chico.

¿Con qué sensación te gustaría que saliera la gente después de ver No estoy loca?
Me gustaría que la gente saliera del cine con ganas de llamar a su mamá, me gustaría que la gente saliera del cine con ganas de ir a tomar un pisco sour y conversar, creo que es una película ideal para ver en grupos de amigas, creo que es una película también que se encarga de hablar desde un lado de lo femenino que no es muy usual especialmente desde el entretenimiento masivo donde hay muy pocas películas para mujeres. Es una película que ojalá sea sanadora, emocionante y más allá de que te deje pensando, ojalá sea una película donde alguien acepte el viaje de entender que algunas veces hay que tocar fondo, que a veces es la única forma de poder sanarse, tocar fondo y darse cuenta y entender que finalmente la mejor venganza de todas en la vida es ser feliz.

¿Cómo fue esa conversación (si la hubo) con tu mamá cuando le dijiste que te querías inspirar en su historia para hacer la película? ¿Qué pasa con el pudor?
Mi mamá tuvo una depresión muy fuerte, y yo también soy una persona que siempre ha tenido que ir al sicólogo y al siquiatra, y las pastillas y el Lexapro… La salud mental ha sido una cosa que siempre me ha parecido muy muy interesante, porque también es mi forma de sanarme y de quitarle el tabú que hay acá. Creo que sí, que hay mucha gente que le tiene miedo a decir “yo voy al siquiatra, yo tomo pastillas”, sin embargo vivimos en un país donde no sé, hay un 25 por ciento de la población que ha sufrido algun tipo de problema relacionado a la salud mental. Entonces sí, da pudor. Claro, yo soy una persona que como que nació sin pudor, pero cuando le hablé a mi mamá y le dije que el personaje se iba a llamar como ella y le conté un poco de lo que iba la historia, claramente, en primera instancia como que se puso muy muy nerviosa y le dije bueno mamá, esto está basado en ti, no estoy haciendo un documental, así que no te preocupes.

Tengo la suerte de tener una mamá que es espectacular que ha estado siempre apoyándome desde que yo escribía cuentos y dibujaba y tenía once años y siempre me dio todas las herramientas, entonces también entiende que ella de alguna forma tiene la maldición de haber creado un artista, y como parte de eso está el cómo poder procesar y digerir los traumas –en este caso, de una forma muy muy abierta–, pero sí, mi mamá es top y la adoro y ha sido increíble en todo este proceso. A ella la película le fascina y está dedicada a ella, así que para mi como hijo no hay nada más lindo que poder dedicarle una película a mi mamá hablando de un momento de su vida en donde ella lo pasó tan mal, y que esto ojalá le sirva a muchas más personas que estén pasando por cosas similares.

Estreno: 4 de enero 2018.

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