Convertí mis diarios de vida en diarios de agradecimiento

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por VegacontrerasCaro
Desde que somos niñas la mayoría empezamos a escribir diarios de vida. Yo empecé a los 6. En ese tiempo escribía poco sobre mi vida pero inventaba historias maravillosas de mundos muy diferentes a este. Pobre de quien tocara mi libreta o diario! Era, incluso a esa edad, algo muy privado.

Con el pasar del tiempo se volvió fundamental la escritura como una especie de terapia para mí, un desahogo de las cosas cotidianas. A veces escribía las vivencias más tristes y difíciles de cada día. Ahí no había límites ni juicio externo. Era mi espacio privado.

No guardo ninguno de estos diarios. Hace unos meses caí en cuenta de que no quería volver a leer esas cosas tan fuertes de mi vida. No quería traer a mi memoria momentos dolorosos. Estos diarios, por lo menos durante los últimos 10 años, han sido quemados o han ido a parar a la basura.

Me pregunté entonces, ¿vale la pena seguir escribiendo a modo de desahogo?

Decidí empezar a escribir algo distinto. En vez de cada día contar todo lo que pasaba en mi vida, escribiría solo las cosas de las cuales estoy orgullosa, feliz y agradecida. A pesar a veces de tener días realmente como la mierda, de estar triste o lo que sea, me enfoco igualmente sólo en lo positivo del día.

Y aunque a veces solo pueda escribir “estoy agradecida de tener alimento, techo, trabajo y mi familia sana” la verdad es que solo eso quiero y necesito recordarlo.

También decidí poner en este nuevo diario los actos de amor propio realizados cada día y así si un día me dí el simple gusto de ver una serie tranquila comiendo algo rico, o si me di un baño largo, si pude pintarme las uñas o pude leer al menos un capítulo de algún libro, esas cosas son las que quiero que queden registradas en este nuevo diario.

Para el año que viene ya tengo un nuevo cuaderno listo para ser usado, una amiga me regalo uno maravilloso, cuando lo vi en mis manos supe inmediatamente que ahí tenía mi diario de agradecimientos del 2018, y es que así quiero comenzar el nuevo año: Apreciando la vida, siendo positiva (o me sale solo o me obligo hasta que salga natural).

**Si quieres escribir en Zancada, manda tu colaboración voluntaria con título y nombre con el que quieres firmar a [email protected] en un mail titulado TEXTO. Puedes contarnos lo que te está pasando en la vida, lo que se te ocurrió ayer mientras volvías a tu casa o compartir un dato bacán, como si se lo estuvieras contando a una amiga. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

unsplash-logoAlina Daniker

2 COMENTARIOS

  1. Encuentro que es muy útil entrenar para ser positivo, los pequeños cambios dan resultados aunque la idea suene muy cursi. En mi generación al menos, es muy frecuente caer en el pesimismo y no hablar las cosas, por lo que también tuve que pasar por proponerme ser más agradecida, verbalizar deseos y críticas, y no ser tan rígida frente a mis expectativas. Al principio era my cuadrada, pero ahora es más fluido. Puedo celebrar algo sin que se me ocurra primero una crítica, pregunto o hablo en lugar de esperar que la gente se de cuenta de lo que pienso, y me pongo en el lugar del otro y no me apeno de inmediato si alguien no responde como siento que debería. No me sale siempre natural, pero como ya tengo integrado el hecho de no ir directamente a lo negativo, lo paso mucho mejor. Ser negativo te lleva a menudo a ser injusto y egoísta, lo que de ninguna manera es bueno en una amistad o relación.
    En la adolescencia mis diarios eran mayoritariamente paños de lágrimas donde volcaba cosas negativas relacionadas con deseos y miedos. No he dejado de hacerlo, pero ahora también los mezclo con experiencias positivas. No escribo con frecuencia, pero es lindo revisar viejos papeles y recordar lo que estaba pasando en algún momento lejano. Hasta lo malo lo veo con ternura, ya sea porque ya pasó y no sufro, o porque simplemente se había me olvidado que había pasado por una experiencia x , o porque me llamó la atención la forma en que describí tal cosa. Hace años que voy ligera por la vida, ya no magnifico o le doy más vueltas de las necesarias a un problema. Por eso, muchas cosas se me olvidan o sólo recuerdo sus detalles. Y por esa razón, me parece un buen ejercicio, a manera de memorias, escribir hechos importantes, ideas, o cosas que pasaron por mi cabeza y no quiero que se pierdan. Nunca me he dado la lata de releer todo, pero me gusta que esté ahí. Como esas fotos de vacaciones, que nunca reviso, pero me daría dolor de guata si las pierdo.

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