por Andrea Lagos
La diseñadora textil Carolina Cornejo estudió la ancestral técnica de tintorera natural. Con maqui, cebollas y cúrcuma tiñó “El Faldón de Violeta” con el que la Compañía Alumbra Creando contó una historia de Violeta Parra para niños.

Cosiendo en una noche de insomnio la porteña Carolina Cornejo Espinoza decidió que tenía que aprender más. Auspiciada por Fondart Nacional de Residencia tomó su maleta y partió al Calle Calle para teñir telas con maqui, hojas de eucaliptus, flores de espino amarillo, cúrcuma, cebollas y colores sacados de otras hierbas vernáculas.

Quería convertirse en “Tintorera Natural y Sustentable”. Así fue que durante 4 semanas tres meses vivió cerca de la experta en tintes vegetales, Marianne Meier. La maestra a su vez había aprendido de las machis y artesanas mapuches los secretos de los tintes sacados de la tierra y gracias a un FONDART Nacional de Formación 2017 se especializo durante 8 semanas en The Dyer’s House en el Valle de Soba, Cantabria, España, conocimientos que transmitió íntegramente a Carolina.

Al volver, con todo el conocimiento adquirido, Carolina tiñó lanas tejidas e hiladas y algodones 100% naturales con las que confeccionó chaquetas y faldones que cuentan los episodios más sabrosos de la vida de Violeta Parra. Esto es “El Faldón de Violeta”, la nueva propuesta de la Compañía Alumbra Creando que cuenta historias de la folclorista en una versión adaptada para niños.

Fideos por cuecas
Por ejemplo, relata cuando la niña Violeta quería tocar la guitarra y su madre no la dejaba “porque no quería un artista más en su familia”. A Doña Clarisa le bastaba con Nicanor, su marido músico, por lo que guardaba celosamente la llave del ropero donde escondía la vihuela en uno de los cajones de su máquina de coser. Pero a Violetita le picaban las manos por sacarle canciones al instrumento. Tanto, que en un descuido de la madre, sacó la llave y entonó “Mijita llegaste al mundo”, “Levántate Juana Rosa” o quizás qué otra maravilla del cancionero suyo.

La obra también cuenta cuando las Parra, lideradas por Violeta, salían a cantar con un canasto que la gente iba llenando con abarrotes para surtir la despensa familiar: huevitos de campo, fideos, papas, azúcar, mate.

La trama de “El Faldón de Violeta” celebra los 100 años del nacimiento de Violeta Parra y se suma a las celebraciones realizadas en todo el país para festejar su cumpleaños. La narración es una síntesis realizada después de leer más de 10 biografías de la folclorista. El trabajo con las telas fue ideado por la diseñadora textil, Carolina Cornejo quien fue cosiendo esta historia sobre los faldones teñidos previamente con tintes naturales. La actriz Vicky Silva también bordó escenas sobre la arpillera.

“Es un vestido amplio, de varias piezas, fabricado como si toda la historia estuviera contenida en esta falda. Añadimos sobre la tela bordados hechos a mano en arpillera, tal como lo hacía Violeta Parra, cuando cosía las historias del mundo que veía”, resume Carolina agarrando una de las telas que tiñó con los brotes que recolectó en la Selva Valdiviana y en los bosques costeros de la V región.

“En esta zona hay mucha riqueza de pigmentos. Podemos sacar tonos voletas desde pequeños insectos hasta marrones intensos extrujando el fruto del maqui o cocinando en un caldero las hojas de la cebolla morada que da tonos verdes “, explica la diseñadora titulada en la Universidad de Valparaso con amplia experiencia en diseño de vestuario de artes escénicas.

La Singer
Su amor por las telas y la indumentaria partió mirando coser a su abuela, que tenía una Singer a pedal. Luego aprendió de su madre quien le heredó la máquina que actualmente usa en su taller del Puerto.

Carolina Cornejo trabaja desde hace 5 años con la Actriz Vicky Silva. Juntas conforman la compañía Alumbra Creando que ya lleva más de 100 presentaciones en distintos escenarios de Chile. “El Faldón de Violeta” es una síntesis de la vida la folclorista adaptada para niños y será presentada en Colegios, Centros Culturales, Teatros y eventos públicos.

En la historia se canta “Los Jardines humanos”, “Aquí se acaba esta cueca” y la canción Arribé a París creada en décimas por la actriz y cantante Marcela Paz Silva, otra integrante de la compañía.

Al finalizar la puesta en escena, se cuelgan los vestidos utilizados en la obra en un cordel dispuesto sobre el escenario. Los niños pueden subir, tocar, mirar y preguntar.

La fabricación de esté vestuario fue posible gracias del Fondart Regional de Residencia e intercambio de conocimiento de 4 semanas otorgado por “Ventanilla Abierta”, convocatoria 2017.

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