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¿Por qué me cuesta abrirme con mis amigas?

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por Gaby T.
Siempre he sido buena para escuchar, a mis amigas les encanta contarme sus cosas porque saben que les pongo atención y porque soy abogado del diablo así que suelo ver los problemas desde varios los puntos de vista, cosa difícil cuando uno está metido en el hecho mismo.

En eso estaba el otro día cuando mi amiga me preguntó “¿por qué nunca me cuentas nada?” Y, como siempre, le conté una anécdota corta y ágilmente desvié el tema hacia ella de nuevo. Pocas veces me han preguntado eso, no sé si es porque, por suerte para mí, el tema favorito de conversación de la gente es sí misma o es simplemente porque mis amigas ya se dieron cuenta que no me gusta hablar de mí.

Muchas veces he tratado de entender por qué soy así, por qué no puedo abrirme con mis propias amigas, a las que adoro y sé que no me van a juzgar y que siempre he sentido que me apoyan. ¿Es por miedo a que me digan algo que no me vaya a gustar? Algo de eso definitivamente está ahí, pero si trato de ahondar aún más me doy cuenta que es por desconfianza, es el miedo a que divulguen mis cosas y sentirme traicionada. Sé que es un miedo irracional porque jamás lo han hecho con las pocas cosas que me he atrevido a contarles y cada vez que me han contado algo sobre alguna otra amiga siempre ha sido desde el más absoluto cariño; es ahí que me vuelvo a preguntar, entonces, de dónde viene tanto miedo y a la única respuesta a la que he podido llegar es: de mi mamá. Es un cliché, lo sé, pero los clichés lo son por algo.

Muy pocas veces me he sentido cuidada por mi mamá, incluso escribiendo esto sólo he podido recordar una sola vez, de hecho no es solo que no me sienta respaldada por ella, sino que la mayoría de las veces me he sentido derechamente traicionada.

Desde chica y hasta el día de hoy las pocas cosas que le he contado al día siguiente las sabe desde toda mi familia hasta el conserje, y me encantaría decir que estoy exagerando, pero no lo estoy. Así también leía mis diarios de vida, bajaba el volumen de la televisión cada vez que me llamaban por teléfono, ordenaba mi pieza como excusa para leer mis papeles, cuando tenía problemas con alguien se ponía de parte de la otra persona, me metió en problemas con un profesor de la universidad e incluso, estando en el colegio, llegué a sufrir un caso de abuso al que me vi expuesta por ella. No me demoré mucho en aprender a mentir y a ocultar todo, si mi propia mamá no me cuidaba debía hacerlo yo misma; el problema es que ahora me doy cuenta que se me fue de las manos y se volvió una compulsión, miento sin necesidad y me protejo en exceso.

No es algo que me guste y sé que me va a pasar la cuenta en el futuro, también sé que ya estoy grande, que a estas alturas no debería culpar a mi mamá por mis problemas y que debería hacerme cargo de ellos y lo hago, sé que soy responsable de mi misma y de mis miedos y complejos, pero es difícil confiar cuando el árbol que te debía cobijar lo que más te dio fue sombra.

**Si quieres escribir en Zancada, manda tu colaboración voluntaria con título y nombre con el que quieres firmar a [email protected] en un mail titulado TEXTO. Puedes contarnos lo que te está pasando en la vida, lo que se te ocurrió ayer mientras volvías a tu casa o compartir un dato bacán, como si se lo estuvieras contando a una amiga. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

Roberto Nickson

10 COMENTARIOS

  1. que triste lo que cuentas sobre tu mamá, y que fuerte lo del problema con tu profe de la u y lo del abuso en el colegio. yo también tengo rollos con mi vieja pero lo contrario, es demasiado aprehensiva y me traspasa sus miedos. á mi también me cuesta contar mis cosas pero no creo que sea por eso. ánimo.

  2. Entendi absolutamente todo lo que te pasa excepto lo de mentir ¿mentiras compulsivas? ¿Patologicas? ¿inventas cosas que no son?.
    Que tu mamá fuera sapa es parte de ser madre (no de todas, pero no es raro), querer saber en que estas para protegerte, para alejarte del “mal camino” si quieres ponerlo asi. Pero eso es una cosa y otra bien distinta es divulgar tus intimidades a los 4 vientos.
    Exponerte a abuso y a probelmas en la U tambien es harina de otro costal.
    Son muchos factores.
    Finalmente que seas reservada es cosa tuya, no es obligacion en la vida andar contando todo (y hay gente a la que le encanta contar todo sobre si mismas, son un reality andante)
    Yo no tengo trancas con mi mamá y aún asi soy extremadamente reservada, no por miedo a la traición, sino porque la gente es copuchenta y no voy a estar tentando a la suerte ni a pelearme con una amiga a la que quiera mucho y lo pase bien porque tiene ciertos rasgos de sanguchito de palta. Por lo demás, no es obligacion andar contando todo lo que a uno le pasa.

  3. Te entiendo de aquí al infinito. Es la historia de mi vida también. Como consejo creo que sería bueno para tí que la confrontaras y le dijeras lo mala persona que ha sido contigo. Como consuelo, te digo que uno no elige a los parientes de sangre, entonces esa es una respuesta tb cuando alguna amiga te pregunte.

  4. Me pasa lo mismo la mayoria del tiempo, pero es mas porque siento que mis historias o lo que me pasa no es tan entretenido para los demas… subestimo mi vida 😛

  5. Que pena 🙁 sinceramente creo que podrías ir a un siquiatra a superar el rollo con tu vieja… Pero contar o no tus cosas me parece que no es malo…la gente es muy envidiosa y cizañera así que x un lado mejor así. Ya conocerás una persona que te genere esa confianza.

  6. completamente identificada…y creo que el rollo de la mama es el mismo. ella no es mala con intención, pero siempre fue negligente (desde guagua tuve que resolver mis problemas sola) entonces aprendes que tu eres solo tu. si contara mis problemas, aveces subestimo las respuestas que me darían, siento que no me entenderían o derechamente sus respuestas no serian correctas, también hay miedo a ser vulnerable, si cuentas mucho los otros pueden conocer tus puntos débiles. al final uno descubre que las respuestas están en uno mismo y no me incomoda ser alguien que no cuenta mucho de su vida, el problema que es un poco injusto ser amiga de alguien, y no poder ser tan transparente. lo de las mentiras que mencionas, me imagino que te refieres a mentiras para salir del paso, para no hablar de tu misma, o la primer mentira que todos decimos cuando nos preguntan, cómo estas?, alguien responde la verdad?

  7. Que lata la relación con tu mamá… Me puse a pensar en la razón de porque también me cuesta tanto abrirme con la gente y es un poco el mismo origen solo que no tan terrible.
    Cuando chica si contaba en mi casa que se yo, que me gustaba algún compañerito de curso me molestaban eternamente hasta en los paseos de curso!, o lo contaban a toda la familia, puede que haya sido sin mala intención, pero a los 12 ya aprendí que no podía contar mis cosas a nadie. Claro que eso también me convirtió en la mejor guardiana de secretos. Tuve un diario que llevaba siempre conmigo y eso fue donde dejaba todo mi ser.
    Con mis sobrinos o primos chicos veo que pasa lo mismo y me da lata como los adultos a veces no cachan como un comentario puede impactar en la confianza de un niño hacia quienes deberían ser su fortaleza.

    Siento que buenas amistades también se han ido perdiendo por la poca reciprocidad en la relación. Afortunadamente con mi pareja actual, con la cual me costó ene abrirme llegue al punto de saber que no me juzgará por nada, a lo más me dara su opinión y eso me hace amarlo aun más.

  8. Me identifica plenamente, soy extremadamente desconfiada, y eso me lleva a ser reservada y poco amistosa. Actualmente sólo tengo una amiga, porque el resto ha ido quedando en el camino.
    Mi mamá siempre ha sido muy exigente y sobreprotectora, y como hija adoptiva creció sintiéndose despreciada y creyendo que todo lo podía solucionar sola. Por eso cuando creía que algo raro o malo me pasaba cuando chica, en secreto revisaba diarios de vida, hablaba con profesores, espiaba compañeros, etc. De esa manera me acostumbré a temer ser juzgada y a inventar respuestas que evitaran más conflictos. Lo malo de todo eso es que ahora tengo inseguridad a todo nivel, soy demasiado autocrítica y si me enfrento con desconocidos, siempre dudo de sus verdaderas intensiones.
    Fui a varios psicólogos y terminé dos terapias completas, pero con ninguno pude corregir satisfactoriamente mi conducta porque no he encontrado un profesional verdaderamente bueno. Con la facilidad que tengo para convencer a otros y a mí misma, las terapias se acomodaron a lo que el psicólogo quería escuchar y avancé por caminos alejados de mi propio proceso. Con las amistades me pasa igual, me mimetizo con ellas, pero no logro que haya una entrega recíproca de confianza. Y si logro confiar, al poco tiempo siento que no tengo nada atractivo para compartir. Es un círculo vicioso.

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