Def Leppard
por @patyleiva fotos: Miguel Fuentes
Cuando partimos rumbo a la segunda jornada de Stgo Rock City lloviá sin pausa. Amanecimos con un trueno eterno que resonó en toda la ciudad y una tupida lluvia que no daba descanso. Llegamos al estadio y la parte de adelante del escenario estaba empapada. Por más que la barrían se volvía a mojar. Los Kuervos del Sur tocaron sin importar la lluvia, igual que los primeros asistentes que iban pintando de a poco la cancha de colores con sus capas plásticas desechables.

Lo de Marky Ramone también fue a todo diluvio y sin respiro, porque no existió pausa entre canción y canción. Pura energía. Una bomba punk rocker que lleva el apellido con honores.

Los Tyler Bryant & The Shakedown se repitieron el plato y telonearon a Def Leppard con su rock clásico y su vitalidad actual. Muy carismáticos, le veo futuro a su joven carrera. La lluvia se detuvo.

Def Leppard hizo una extraña elección para abrir su concierto, partieron con Let’s Go, una canción del 2015 con la que, me imagino, los fans estaban menos familiarizados que con Woman o Let’s Get Rocked, que han sido otras clásicas oberturas, pero al continuar con Animal, perteneciente al clásico disco Hysteria, comenzó una fiesta llena de hits.

Fue una verdadera comunión entre artistas y público en la que ambas partes se veían agradecidas y felices, especialmente por ser la primera vez que se encontraban. Joe Elliott hizo unos pocos intentos por hablar en español y pidió perdón por saber tan poco. Es curiosamente reconfortante ver a una estrella haciendo lo suyo con seguridad y energía, lo que ha hecho durante 40 años.

Fue sorpresivo e intenso escuchar Bringin’ On The Heartbreak, porque aunque es un single conocido, es muy antiguo, pertenece al disco High ‘n’ Dry, (1981), el segundo de su discografía.

Por supuesto que Love Bites e Hysteria fueron de los puntos altos de la noche en que el frío daba lo mismo.

Phil Collen lució sus músculos y su maestría en la guitarra en cada solo que, al contrario de sus compañeros de festival la noche anterior, no sonaban a relleno, estaban totalmente justificados y formaban parte vital de cada canción.

El tremendo Rick Allen, quien junto con el resto de las banda estuvo con un grupo de niños de la Teletón que invitaron al concierto– estuvo impecable, y recibió una gran ovación al levantarse a saludar al público.

Con esta jornada de Stgo Rock City se saldó un deuda de años entre músicos y fanáticos, contra viento y marea.

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