Especimen
por @patyleiva
Soy amiga, seguidora y fan declarada de Eleonora Aldea Pardo, una persona que no se puede catalogar bajo ningún aspecto. No exagero cuando digo que no conozco a nadie como ella. Muchas la conocen como nuestra profe de Lettering en Fábrica Zancada, área en la que se ha destacado meteóricamente en los últimos años, tras haber estudiado diseño gráfico y diplomarse en Tipografía en la Chile, otros como diseñadora, fanática de la tipografía, fotógrafa, mamá, ávida usuaria de tumblr, instagram, y un largo etc.

Pero no es la academia la que le ha otorgado el sello que imprime, literalmente, en cada una de sus manifestaciones –que trascienden el diseño y pasan por lo artístico y visceral–. Porque Eleonora, la Nori, es una de esas mujeres a las que yo llamo “fuerzas naturales”, porque provocan cosas, emociones, viven y se expresan generando un impacto en quienes las rodean, aportando desde lugares únicos, y jamás pasando desapercibidas.

Ahora la Nori hizo un libro, lo escribió y lo dibujó, y el próximo mes, tendré el honor de ser una de sus presentadoras. Su editora, la escritora María Paz Rodríguez de Neón Ediciones, vio un potencial que ni ella misma había descubierto, por lo que estamos próxim@s a descubrir que en verdad, es capaz de esto y mucho más.

A continuación comparto el texto de la autora en primera persona, contándonos de qué va este libro en su original formato. Prepárense para “Especimen”.

Especimen
“Mientras estaba en el Diplomado de Tipografía y Lettering de la Universidad de Chile, una de las tareas finales era hacer un especimen de la tipografía que estábamos diseñando. Para tener un poco más claro qué era lo que teníamos que hacer, le pedí a uno de los profesores que me definiera qué era un especimen, qué tenía que tener, qué no podía faltar. Siempre he sido matea y me gusta saber cómo puedo llegar al mejor resultado posible. Mi profesor, un buen profesor, me lo explicó muy concretamente:

“Un especimen responde a estas preguntas: ¿cuál es la tipografía? ¿cómo es? ¿cómo funciona? ¿cuáles son sus componentes?”.

Ese momento fue iluminador no sólo porque me respondió la pregunta que le estaba haciendo y me aclaró el panorama, sino porque también en ese momento supe cómo se llamaría el libro que me habían ofrecido hacer meses antes, cómo se iba a estructurar y un poco también el sentido que tendría para mí publicarlo, algo que no había logrado descifrar desde el momento en el que me plantearon hacerlo.

En junio del 2016 María Paz Rodríguez -editora de Neón Ediciones y escritora de las novelas El Gran Hotel y Mala Madre- me mandó un mensaje al celular en el que me pedía reunirnos para hablar sobre un proyecto. Me acuerdo que estaba acostada en el sofá de nuestro living cuando leí el mensaje, y que de un salto llegué a la cocina donde estaba el Cristóbal y se lo mostré con el corazón acelerado. Mi instinto inicial era creer en la posibilidad de un libro. Pero quizás quería que hiciera lettering para las portadas, quizás quería hacer un libro pero que fuera un manual de lettering, quizás era cualquier otra cosa, así que no quise hacerme ilusiones. Obvio que me las hice igual, y las ilusiones se confirmaron cuando en la reunión María Paz me ofreció hacer un libro. Había leído mis columnas en Zancada, había leído mi blog, había visto mi trabajo de lettering y sentía que se podía hacer algo lindo mezclando todas esas cosas que yo hago y que ella había visto. Acepté, por supuesto. Sin pensarlo, y de guata, me tiré.

Salí de esa primera reunión casi llorando de emoción, caminando la misma vereda una y otra vez sintiendo que algo explotaba dentro mío. Cuando me calmé llamé a la gente que más amo en el mundo. Los más cercanos. Los que saben que cuando era chica y me preguntaban qué quería hacer, “escritora” era lo que respondía. Obviamente un ofrecimiento de hacer un libro no me convertía en una escritora (incluso ahora habiéndolo terminado no me siento digna de ese título), pero se sentía como un paso y todos los que llamé celebraron ese paso conmigo.

Unos días después firmamos contrato y empezamos a trabajar.
Fue largo, y fue difícil. Sabíamos que había material que se podía ordenar, re-escribir, mejorar. Había columnas, había posts. Pero no queríamos que éste fuera un libro-blog, sino que fuera un conjunto de ensayos y textos cortos, intercalados con piezas de lettering. Pero debía tener una profundidad que los pixeles no pueden tener. Y me costó. Me costó mucho. No sabía si era capaz de alcanzar esa profundidad. No sabía cómo hilar los textos, no sabía cómo estructurarlos, cómo incorporar las piezas de lettering. Había un título tentativo: “Algo que te puedes tatuar”. Hacía referencia a lo que permanece, a las frases de las canciones que te marcan, a lo que te gusta tanto que decides llevarlo contigo. A lo que realmente importa. Pero nada cuajaba y el tiempo pasaba.

Hasta esa conversación sobre los especímenes tipográficos.

Después de esa conversación pensé: “este libro es mi especimen y así debería llamarse”. Muestra quién soy yo, cómo soy yo, los elementos que me componen, cómo funciono. Y la estructura debería ser el alfabeto. Ir letra por letra. Cada texto es una letra, cada letra es un texto. Literalmente en algunos casos (la C habla del Cristóbal), más indirectamente en otros (la X habla del porno). En algunos casos la letra es una frase de una canción dibujada en lettering, en otros es un dibujo de una letra capitular. En algunos casos los textos son cortos, en otros son ensayos más largos. Una vez que tuve la idea, hice una maqueta muy rudimentaria, y se la presenté a la María Paz, a quien afortunadamente le encantó.

Éste fue un año difícil y creo que mucho de eso tuvo que ver con escribir el libro. El proceso de llegar a esa profundidad que los textos debían tener fue emocionalmente muy agotador. Fue doloroso meterme en experiencias pasadas, relaciones, re-leer mis diarios, analizar conductas, cuestionarme decisiones. Fue difícil ficcionarme a mí misma y a mi vida para poder hacer narraciones más interesantes. Pero mirando para atrás, ahora que el libro ya está casi listo, pienso que no había otra manera en la que podría haberlo hecho. Siempre he escrito sobre la base de lo que me pasa, lo que pienso, lo que vivo y las personas que me rodean. Y no sé si podría haber hecho un libro de otra manera. Aunque hasta me haya deprimido en el proceso.

El libro ya está en las últimas etapas de producción y el nerviosismo es absoluto. El miedo al juicio y el síndrome del impostor me penan todos los días. Pero la Nori niña que quería ser escritora es más valiente que yo. Y he trabajado más de un año (con la infinita ayuda y el amor de mi editora que sin ella, nada) para hacer algo que me haga sentir orgullosa. Y vulnerable, porque ser vulnerable es ser real. Y yo sólo quiero ser de verdad y decir la verdad y escribir cosas ciertas. No mucho más que eso.

“Especimen” se lanza a fines de Noviembre, ojalá me acompañen.”

2 COMENTARIOS

  1. Soy tu fan Nori! Lloré con el final del post y lo de la Nori niña escritora, pero ando con la regla, así que debe ser eso.
    Suerte con el libro, mucho amor pa ti <3

  2. Quedé super emocionada por lo que escribió Eleonora. Siento su felicidad de cumplir un sueño y no tengo dudas que será un libro maravilloso, así que estaré atenta cuando esté en las librerías (ojalá alguna de Conce)

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