#YoTambien
por @patyleiva
A raíz del escándalo de los abusos destapados por una gran cantidad de mujeres de Hollywood por parte del influyente ejecutivo Harvey Weinstein de The Weinstein Company (que ahora lo ha expulsado), en los últimos días las redes sociales se han poblado de historias de abuso que utilizan el hashtag #meToo y #YoTambien, que tiene por objetivo dar visibilidad a la enorme cantidad de casos que ocurren y que muchas veces quedan en la oscuridad, haciendo sentir vergüenza, daño e impotencia a mujeres que, por supuesto, no merecen –como nadie en el mundo– que se abuse de ellas o se traspase su espacio personal y privado.

Paradójicamente, son las mujeres las que dan la cara mientras que miles de abusadores desaparecen en el anonimato, pero creo que hablarlo en voz alta tiene sentido, para que el resto de la sociedad, hombres y mujeres noten que cuando se habla de abuso no estamos exagerando, no estamos siendo dramáticas ni persiguiendonos. Pasan cosas, demasiadas cosas a demasiadas niñas y mujeres, y la conciencia en todos los seres humanos es la que debe cambiar.

La campaña se reactivó con un posteo de Alyssa Milano, pero fue Tarana Burke quien en 1997 –cuando aún no existían los hashtags– quien creó el movimientoo Me too y posteriormente fundó una organización para ayudar a víctimas de agresión sexual, acoso y asalto llamada Just Be Inc.

Pensando en mi caso personal, mi memoria se remontó a la vez en que #YoTambien sentí un miedo real a que algo podría pasarme (que felizmente no ocurrió). Fue en un cumpleaños de una amiga de la universidad. Estábamos en un carrete en su casa, cuando ya avanzada la noche, fui a buscar algo a la cocina y uno de sus primos (al que había visto dos veces en mi vida y con quien nunca tuve ni una onda especial) entró detrás mío, y me dijo “así te quería encontrar” mientras se dirigió hacia mi con una asquerosa mirada lasciva. Como estaba medio curado fue fácil escabullirme. Recuerdo que lo hice riéndome con él (aunque por dentro me moría de miedo y asco), haciendo como que yo pensaba que él estaba bromeando, y ahora supongo que lo hice de esa manera para no provocar su enojo y que eso derivara en el uso de su fuerza física. Me reí y salí corriendo “haciéndome la loca”.

Cuando las mujeres cuentan que han pasado por algo parecido es fácil decir: “y por qué no gritaste, por qué no pediste ayuda, por qué no le pegaste al tipo, por qué no hablaste antes, por qué no hiciste esto o esto otro”. No es tan fácil reaccionar con claridad cuando te sientes vulnerable, y más aún cuando se trata de alguien conocido. Ojalá uno supiera perfectamente lo que tiene que hacer! Pero como Marialy Rivas nos decía al hablar de Princesita, los acosadores hacen bien su labor de manipulación, y sus amenazas a una niña pueden ir desde “si le cuentas a tus padres los mato”, como le pasó a una amiga muy querida, hasta situaciones igual de perversas y complejas en mujeres adultas en sus lugares de trabajo o tóxicas relaciones familiares. Pero lo que en verdad ojalá pasara es que ninguna mujer se sienta vulnerada en su integridad física y sicológica sólo por el hecho de ser mujer.

Por eso es bueno escuchar estas historias y entender, antes que nada entender y de una vez por todas dejar de culpar a la víctimas, como insólitamente sucede. A la actriz y directora Asia Argento la prensa italiana la trató de prostituta de alto nivel tras su denuncia a Weinstein, por otro lado, a Rose McGowan le suspendieron la cuenta de twitter. Son dos claros ejemplos de que el mundo a veces pareciera estar de cabeza.

Entre los estados compartidos con el #yoTambien me he encontrado con historias de valientes amigas que han pasado por momentos realmente desagradables y por verdaderas desgracias que lamentar. Entre ellas quisiera destacar (tengo su permiso) la de Natalia Valdebenito, porque describe situaciones muy distintas en distintas etapas de la vida en las que me llamó mucho la atención una parte en que habla de el cambio de papeles entre víctima y agresor: “muchas veces sucedió, tantas que aprendí a dejarlos en ridículo, gritar tan fuerte que terminaban arrancando como lauchas”. Me quiero quedar con esa imagen, porque estoy segura de que funciona, estoy segura de que el agresor no es valiente, el agresor es una mierda de persona que necesita quedar expuesta y en evidencia, ya sea con denuncias o gritos, como lo hizo nuestra querida Gritona Natalia. Como ella me dice “lo hice como todas nomás”, y seguimos alentando a denunciar a todos los cobardes para reducir los casos de impunidad hasta que un día desaparezcan. Tengo fe. Acá lo comparto por si no lo han leído:

En una esquina un hombre y me dio un agarrón en el poto tan fuerte que grité del susto. Había mucha gente, todos rieron, lo perseguimos con mi amiga.

Un viejo que vendía calcetines me tocó las piernas y me decía que me sacara el buzo para probármelos, nos metió a un privado, arrancamos con mi hermana.

En la micro un tipo me dejó atrapada entre él y la gente, al principio no entendí, luego que quise moverme comprendí lo que pasaba, me dio tanto susto que aunque iba con mi mamá no hice nada, recuerdo haber quedado triste y confundida.

Son muchas veces y varias me paralizó el miedo y otras aprendí a defenderme.

Muchas veces vi como “mostraban el pico” en la calle; un hombre en bicicleta se bajó para mostrarnos todo mientras jugábamos, sí, jugábamos. Un viejo en el metro se mostraba a las escolares, un viejo caminando con una bicicleta en las manos y todo afuera …, iba a con mi vieja, la apreté tan fuerte que así se dio cuenta de lo que pasaba. Un gallo que trabajaba cerca de la casa lo hacía cada vez que nos veía solas … muchas veces sucedió, tantas que aprendí a dejarlos en ridículo, gritar tan fuerte que terminaban arrancando como lauchas.

#yotambien #metoo y por todas las que demoran en decirlo, porque el miedo puede ser una prioridad y una única forma de vivir.
#yotambien #metoo… porque sí, burro o burra (también las hay). A todas nos ha pasado y más vale ponerse a la altura del conflicto en vez de caminar en contra.
#yotambien #metoo … por mis sobrinas, por mis amigas, por nuestras madres y abuelas, por quienes nunca pudieron defenderse y murieron en silencio y por quienes aún no entienden la lucha que estamos dando.
#yotambien #metoo por mí y por todas las veces que me quedé callada y no me defendí, y dejé que el poder de un hombre abusara de mi.
#yotambien #metoo y NUNCA MÁS ESTAREMOS SOLAS!

2 COMENTARIOS

  1. Lo que me ha dejado más en shock conversando este tema con conocidos es la respuesta que recibo por parte de hombres.
    Desde un:”y si el wn fuera mino no alegarían tanto” o hasta “si no les gusta entonces porque les gusta tanto las sombras de grey”…
    Primero quedo en shock pero mas allá de un ” eres un gran pelotudo” no se que más responder.. Triste según yo, hombres con hermanas, hijas, pololas que minimicen el acoso.

  2. Una vez, hace años, en este mismo blog, conté que cuando tenía como 13 años un viejo curado, pasó cerca mío y me dijo al oído: “le chuparía su zorrita”. fue horrible y lo increpé. le dije que cómo se le ocurría decir eso, que podía ser su nieta, salió arrancando. Pero me sentí pésimo, sentí que fue mi culpa porque andaba con polera de tiritas y con un pescador. pensé que tal vez debía haberme puesto un chaleco.

    Cuando conté esto en este blog…no sé si recuerdan a pock, una persona que siiiiiiieeempre escribía. él me escribió: “te apuesto, que si hubiese sido un mino rico, no le dices nada”.

    Así son las cosas. Hay gente que no entienden nada. Cero empatía. Yo me sentí muy triste con el juzgamiento que se le hizo a Asia Argento.

    Estamos años luz a que muchos sean empáticos con este tema, lo toman a la ligera. A veces me dan ganas de empezar a acosar a hombres,decirle weas al oído, para que entiendan cómo uno se siente. Pero mi marido me dice “eso es tratar de apagar el fuego con bencina”. Y es verdad, no hay que actuar como estos tipos.

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