por @patyleiva
Marcelo Alonso, Sara Caballero y María Gracias Omegna protagonizan Princesita, la nueva película de la dupla Marialy Rivas-Camila Gutierrez (Joven y Alocada) y producida por Fábula que está a punto de estrenarse en salas de todo el país.

Vimos la película y lo primero que sentí fue una clara contradicción entre la belleza de las imágenes y la situación de la realidad de esta niña de 12 años, Tamara (Sara Caballero) en una secta liderada por Miguel (Marcelo Alonso). El resultado es escalofriante, más aún cuando nos enteramos que está basada en un caso real. La directora logra momentos realmente memorables, atmósferas bellas, además de una importante presencia del sonido que nunca antes había sentido en una película nacional. Por eso es altamente recomendable que la vean en pantalla grande. Conversamos con Marialy sobre las inquietudes con las que quedamos, que no son pocas.

¿Princesita está inspirada en un caso real?
Princesita está inspirada en un caso real que pasó en Chile el 2012. Una secta familiar compuesta de puros hombres, un padre con sus tres hijos que tenían una sobrina/nieta que era la única mujer de esta secta familiar y decían que ella iba a traer al mesías que iba a impedir el fin del mundo. Cuando leí esta noticia me llamó mucho la atención porque pensé: qué fuerte que estos hombres no ven en esa niña un ser humano, sino que ven sólo un vehículo de sus objetivos. Me parece que eso se equiparaba a la historia de lo femenino y por eso me interesó.

También me hizo pensar cómo es que se construye la identidad femenina bajo estas masculinidades arrasadoras. Esa es la pregunta que me planteo en Princesita.

¿Por qué elegiste una voz de adulta en el relato en off? (¿Es Aline Kuppenhaim?)
La voz en off es efectivamente Aline Kuppenhaim, y, ¿por qué elijo una voz de adulta? Bueno, son operaciones audiovisuales que buscan generar varias cosas, ambigüedades, inquietud. Buscan generar un impacto emocional en el espectador. Ahora, ¿por qué lo elegí? Porque bueno, me gusta la ambigüedad de que tenga muchas lecturas. Para alguna gente es ella que lo relata desde grande como un recuerdo; para otros es la voz interior de esa niña que solamente es más adulta por la posición en que está. Y creo que todas las interpretaciones son válidas porque para mi las películas se completan en el espectador. Mientras más ambigüedades haya –no confusiones, ambigüedades–, más películas existen adentro de cada uno, y los espectadores son infinitamente más brillantes que uno, y cada uno hace su película dentro de sí mismo. Eso es lo que me parece más fascinante.

¿Qué sentimientos te gustaría provocar con esta película?
Para mí es un thriller sicológico. Tienen que pasar por algo inquietante, desesperante, tenso, al final horroroso y también, en el inicio, por un encantamiento. O sea yo quiero que se enamoren de Miguel como está la niña enamorada de Miguel porque no tiene herramientas para defenderse de ese seductor y manipulador que tiene encima. Y ojalá entablar una conversación social sobre el abuso, y sobre el abuso a todo lo femenino, no solamente la pedofilia sino que también al abuso a lo femenino.

También provocar que la gente entienda que las víctimas no se pueden escapar de sus predadores. Siempre en esta sociedad se tiende a culpar a las víctimas, y quiero que se entienda que están seducidos y manipulados. Los niños no tienen herramientas y los adultos son su hogar, y es una cosa horrorosa.

¿Cómo manejaste el tema del abuso al trabajar con una actriz tan joven?
La actriz, primero se habló que ella era una niña con una vida muy buena, muy cuidada, pero que había niñas en el mundo que tenían historias más tristes y que ella estaba siendo generosa de prestarles una voz. Entonces Sara siempre se sintió orgullosa en la película porque siempre lo entendió desde ahí. Y luego se trajo una acting coach argentina que se llama María Laura Berch con la que se hicieron varios trabajos distintos, como escribir la biografía de los niños, porque eran 6 niños y de los personajes para que entendieran la separación entre ellos y los personajes, cómo eran sus vidas, cuántos amigos tenían, cómo eran sus vidas en el colegio, cómo era el personaje, cómo lo imaginaban, como para poder imaginar un otro separado de ellos. Luego se hicieron ensayos de confianza con otras acting coach como Moira Miller, Ale Alaff, estos típicos ensayos de teatro que juegan atener confianza el uno al otro, a dejarse caer para atrás y que tus compañeros te van a agarrar, y también se hicieron lecturas de guión y se ensayaron las escenas para que los niños supieran exactamente lo que iba a pasar para que no estuvieran asustados en ningún proceso.

Tú mencionas que a mitad de camino te diste cuenta de que tu personaje era una niña que no contaba con las herramientas para no depender de un adulto abusivo, ¿cómo pensabas antes que ibas a plantear el personaje? ¿Cómo te diste cuenta de este cambio?
Yo quería hacer a la niña más rebelde y más en oposición de Miguel y me di cuenta que ante un adulto así de avasallador, un niño no puede oponer resistencia, y eso fue devastador. Porque yo quería salvar a mi personaje y me di cuenta que tuve que dejarla caer y fue doloroso, pero también entendí que ella tenía la fuerza para liberarse y reconstruirse.

Princesita se estrenará el 19 de octubre en cines de todo Chile. Revisa la cartelera en Cine Hoyts

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