por Lala
Valentina Castillo estudia diseño en la Universidad de Chile. Está en el último año, preparando la investigación para su proyecto de título. Llegó al diseño de manera casi natural, cuenta que “desde chica que fui buena para el dibujo y me gustaba mucho la fotografía. Más allá de eso me gustaba mucho ver imágenes, y lo que comunicaban las imágenes en sí. Desde mi adolescencia que juntaba flyers, revistas, etiquetas de ropa, puros cachureos, jajaja”.

Llegaste al bordado como una terapia, ¿qué hay en el bordado que te permitió atravesar las dificultades que vivías en ese momento?
En el acto de bordar siento que se produce algo súper especial, se crea una alternativa de escape personal, y en ese momento era una alternativa a la pena y angustia que estaba viviendo. Sentarme a bordar provocaba un proceso reflexivo porque me olvidaba de la pena que sentía y pensaba con más claridad, entrando en un estado de tranquilidad que te provoca el estar concentradamente dando puntadas.

Entonces como que bordar provoca dos cosas: uno, estar completamente concentrada en la técnica, que me es algo muy placentero, y a la vez provoca un estado de reflexión personal.

El bordado tiene mucho de político, ya lo hemos visto con las arpilleras; y en este caso también es un ejercicio de memoria, al mantener la presencia de una mascota amada. ¿Cómo lo ves tú? ¿Fue el bordado una forma instintiva de hacer este acto de memoria o fuiste buscando técnicas? 

Claro, el bordado tiene mucho de político y feminismo, y concuerdo contigo que es un ejercicio de memoria, por ejemplo las arpilleras nacieron como una fuente de subsistencia para las mujeres, pero esta técnica de bordado se transformó en una verdadera herramienta de lucha contra la dictadura militar. Las mujeres bordaban con ropa de sus familiares desaparecidos para denunciar las diversas violaciones a los derechos humanos, formando piezas que rememoran lo sucedido y piezas que les ayudaron a hacer más llevadero el dolor, porque son piezas que perduran en el tiempo y que irán de generación en generación, con el consuelo de que no será olvidado.

En el caso de las mascotas, es parecido a lo anterior y más bien se dio de forma muy natural, no fui buscando técnicas. Solo se dio que el bordar me permitía comunicar un poco el dolor que estaba sintiendo, y con la muerte de mi perrito y el de mi amiga, se dio de forma muy instintiva comenzar a bordar a las mascotas y retratar la esencia de cada una de ellas para recordarlas de la mejor forma. Y así fue como me fueron llegando pedidos tras pedidos.

¿Por qué crees que la gente busca inmortalizar a su perro, gato, conejo, en una pieza de arte bordada? 
Creo que la gente busca inmortalizar a sus mascotas a través del bordado, porque es una técnica distinta que no había sido tan vista y porque es hecha a mano y no bordado en máquina.

La gente que me ha pedido bordados siempre me dice que les gusta mucho la dedicación que ven en cada pieza bordada y la técnica que utilizo, que en el fondo es como ilustrar con hilos y eso lo encuentran innovador, por lo que me han dicho. Y claro, los motiva el cariño que le tienen a su mascota y también el discurso y la empatía que hay en los bordados que hago, porque también sufrí la pérdida de mi perrito.

¿Qué otras cosas te inspiran a la hora de bordar?
Me inspira el hecho de poder entregar algo con mucho valor, ver la expresión de las personas al recibir su bordado es algo que me motiva mucho a la hora de sentarme a trabajar. También me inspira mucho el proceso que he tenido, siento que cada vez puedo ir haciéndolo mejor.

También estás haciendo clases. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Qué buscan tus [email protected]?
Ha sido una experiencia muy entretenida, me gusta caleta el hecho de que se pueda compartir las distintas técnicas y experiencias que siente cada persona al bordar. Por ejemplo, hay alumnas que me han dicho que bordar las tranquiliza mucho y otras que las pone un poco nerviosas porque no se les da bien la técnica. Me gusta mucho también el hecho de que el bordado sea muy personal y muy colectivo a la vez.

Creo que buscan aprender un poco la técnica que utilizo, pero siempre les digo que más allá te la técnica, el bordado es más intuición y práctica, que cada una tiene que encontrar un estilo propio que le acomode.

– ¿Cuántos bordados de animalitos has hecho?
Sinceramente perdí la cuenta, pero calculo que han sido más de 80.

-¿Qué quieres hacer una vez que egreses? 
Quiero dedicarme al bordado y a otros proyectos personales que tengo en mente y especializarme en lo textil y las superficies. Quizás afuera del país.

Pueden seguir el trabajo de Valentina en Instagram y Facebook.

Fotografías: Valentina Castillo.

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