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Encontrar tus momentos para leer en la semana

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momentos para leer
por Mariana y punto

Con el club de lectura de la Fábrica Zancada me he reencontrado con el hábito de leer durante el año y de lunes a viernes, porque es la única forma que tengo de llegar los jueves con los libros y/o páginas de la semana.

Es por eso que he tenido que encontrar momentos para leer en la semana, algo que me ha motivado mucho, porque me entusiasman los mundos que he conocido y que el placer de la lectura -y el deber autoimpuesto de leer los libros que he acumulado- no se relegue a fines de semana o a las vacaciones, sino que sea algo más cotidiano.

Si bien el fin de semana sigue siendo el momento fuerte, donde puedo aprovechar un par de horas de la mañana para leer con calma mientras tomo desayuno o flojeo en la cama, he incorporado otros:

En la micro o el metro: aunque siempre he tenido la costumbre de andar con algún libro, ahora trato de aplicarme y leer en cada traslado que me toca, aunque sean un par de páginas.

Caminando: me gusta mucho caminar, y desde que leí que la Sole leía caminando me he fijado que hay bastante gente que lo hace, y es menos difícil de lo que hubiera pensado (de todas maneras es más fácil y seguro que caminar mirando el celular, algo muy común en estos tiempos). Hay que estar atenta, ir con el libro en alto para no perder totalmente de vista lo que está frente a nosotros (para no chocar con alguien, tropezarse con algo, cruzar la calle cuando no se debe…), pero es muy posible, sobre todo cuando encuentras recorridos con veredas donde no haya tanta gente que esquivar. En esta época es un poco más difícil porque como oscurece temprano hay muchas horas del día perdidas, pero de todas formas he encontrado momentos para el grato ejercicio de caminar y leer.

En las noches: esta opción es mi menos favorita porque suelo quedarme dormida muy rápido, por lo que pierdo un par de horas que pude haber destinado a alguna película o serie. Pero de todas formas a veces no queda otra, y se siente bien de vez en cuando quedarse dormida sin alguna pantalla de tele, computador o celular.

Mientras almuerzo: esta opción es complicada porque se necesitan las manos para comer y sostener el libro, pero con esfuerzo se logra. Y claro, es más útil cuando se lee en iPad o computador, aunque en ese caso hay que concentrarse para no chorrear el almuerzo.

Audiolibros: esta es una opción que no he explorado tanto, por temor a que mi frágil concentración no sea suficiente para seguir el hilo de la voz de alguien que lee en mis audífonos. Pero lo probé con El Huésped de Guadalupe Nettel (que estaba en versión audiolibro en la Biblioteca Pública Digital) y me fue mucho mejor de lo que esperaba, así que quizás pueda alternar esta costumbre con los podcast que suelo escuchar mientras lavo loza o me ducho.

También te puede interesar revisar: Excusas para leer, Las mujeres y los clubes de lectura, Biblioteca Pública Digital: préstamo de libros gratis online o Lo bueno de releer un libro.

2 COMENTARIOS

  1. lo de leer caminando o almorzando es mucho mas fácil con el kindle, solo ocupas una mano, igual en el metro, lo otro de los audio libros, recomiendo mas alguna app que lea el libro en el formato que tenga, ya que el audio libro no es lo mismo que el libro, se saltan las partes mas fomes o las descripciones muy precisas

    lo mejor es leer

    • Hola! ¿Existe alguna app así?
      A mí también me está llamando la atención intentar una “lectura” en audiolibro, porque después de la jornada de pega la vista la tengo cansada, en el metro no siempre se puede ir con un libro abierto y en algunas micros la luz es muy mala.
      En la noche trato de leer antes de dormir, pero la mayoría de las veces me duermo muy rápido…

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