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El ¿dilema? de la libertad de expresión

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por Emilia

Lo que pasó con José Miguel Villouta y el pastor Soto en El Interruptor, además de enojar a muchos, ha generado un debate muy interesante sobre la libertad de expresión y los límites. Lamentablemente, no me extraña que en este país no se entienda bien la diferencia entre libertad de expresión, respeto, derechos, y la violencia y la incitación al odio, y no son pocos quienes mezclan todo. La libertad de expresión no es poder decir lo que quieras sin consecuencias.

No voy a comentar la decisión del Interruptor de llevar al pastor Soto a su estudio, sabiendo de antemano el tipo de interacción que se puede lograr con él. Es el fiel representante del “si saben cómo me pongo pa’ qué me invitan”, y lo sabemos de sobra. José Miguel Villouta se sintió ofendido, y con justa razón, y después de todo eso renunció. No faltaron los trolls que llenaron los comentarios de las noticias diciendo “ay, yo no apoyo al pastor, pero él está en su derecho de…”. Alto ahí. Tenemos derecho a decir lo que pensamos, sí, pero estamos viviendo en una falsa ilusión si creemos que podemos decir cualquier cosa. Hay límites, y ese es simplemente el otro. Yo podría decir: “la homosexualidad no me parece normal”, hasta ahí –creo- no habría mayor problema, aunque sin duda esto puede enojar y ofender a muchos. Pero distinto es incitar al odio, difundir un discurso violento donde no hay cabida para el otro, tratar al otro de enfermo, de pervertido, ponerle nombre y apellido a los prejuicios, establecer un blanco. Son dos cosas muy distintas y en Chile no hay una legislación que tipifique con claridad lo que es la incitación al odio, como sí existe en otros países.

Este personaje, que actúa gracias a la impunidad que le da nuestra legislación, tenía hasta hace unos días un canal en Youtube que recién ahora supe que existía, gracias a que su cuenta fuera suspendida por, adivinen… ¡discursos de odio! e infringir así las políticas de Youtube. Y no se trata de censurar o de hacer que todos pensemos igual, sino que es exigir el respeto mínimo. ¿Por qué no podemos convivir? Es evidente que no todos somos iguales, que pensamos distinto, que podemos creer incluso que otros están equivocados, etc., pero hay límites. Lo mismo cuando hay discursos violentos hacia los inmigrantes, hacia las mujeres, hacia quien sea. Sobre todo en este país, donde tenemos casos como el de Daniel Zamudio o el de Nicole Saavedra: puro odio. No podemos permitir que esos discursos se difundan porque esos son los resultados: es la muerte de dos jóvenes por su orientación sexual, es un haitiano apuñalado en el terminal pesquero de Santiago, y tristemente continúa.

Hay países donde estos límites están muy claros. Por ejemplo, en Alemania no habría espacio en los medios de comunicación para una persona como Loreto Iturriaga. Los medios tampoco se expondrían a multas dándoles tribuna. Y no pasa por la libertad de expresión, sino por el sentido común. Aquí, en cambio, quienes ofenden y discriminan logran clics y rating. Así pucha que es difícil.

¿Qué medidas podemos tomar? Como personas naturales podemos denunciar el contenido que nos parezca que atenta contra la dignidad de otros. Plataformas como Instagram, Facebook o Twitter tienen muy claros los límites y las normas al respecto. Algo es algo.

*Si quieres escribir en Zancada, tienes que mandar tu texto con título y nombre con el que quieres firmar a contacto@zancada.com en un mail titulado TEXTO. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

6 COMENTARIOS

  1. En otros países como nombras Alemania, a nadie se le ocurria apoyar nuevamente el nazismo, sería sancionado y por sentido común no lo hacen.

    Lo del pastor Soto, me pareció horrible y de verdad me cuestiono si alguien apoya a ese “pastor”. Por lo que dices, lo apoyan. Del terror.

    Me dio pena lo que le pasó al El Interruptor, cuando estaba a cargo del Jose, era muy bueno, no me lo perdía…después cambió, hablaban de cualquier cosa, karaoke?, bailes, etc. Dejé de verlo. Y me parece excelente decisión de él, renunciar. Lo querían hacer karaoke con Kast??! Que onda???
    Respeto su decisión. Lo admiro mucho.

  2. Hay un vídeo de Villouta vestido de cura con una mujer vestida de monja y un hombre con turbante me imagino que en gerencia al islam, burlándose de forma super grotesca de los que profesan esas creencias… así que la cosa es sin llorar ahora.
    Es segunda vez que se va amurrado de ese programa. ¿que pretendían invitando a ese pastor? Querían circo y circo tuvieron ¿o me van a decir que Villouta es tan tonto que pensó que libaa cosa iba a ir de otro tenor? Me parece super surrealista toda la situacion.

  3. Exacto, una cosa no quita la otra. Qué es eso de “sin llorar”? Por favor… Ni siquiera se está hablando acá de ataques personales, en los que a lo mejor se podría hablar de legítima defensa, no, se está hablando de comunidades y de discursos de incitación al odio.

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