Inicio CUERPO Lipobarrido: la nueva teconología que barre la grasa focalizada

Lipobarrido: la nueva teconología que barre la grasa focalizada

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por S.

Fui a probar el nuevo tratamiento de Lipobarrido que sirve para bajar la grasa de zonas localizadas. Me interesó hacerlo porque aunque odie mi guata, soy incapaz de meterme cuchillo o hacerme una intervención quirúrgica para evitarla. Me interesaba atacar la grasa del abdomen que si bien no era tanta, acarrea años de sedentarismo y las consecuencias de nulo ejercicio posparto.

Lo probé durante 2 meses aproximadamente, en la Clínica Visual Face, la única en Chile que cuenta con esta tecnología de origen israelí. Para animarme partí por averiguar dónde está la “magia”, y me alegré de entender que el proceso es a nivel energético, dérmico, celular y muscular, y que no promete milagros sin un cambio real en la alimentación y el ejercicio. Las soluciones mágicas en este ámbito siempre tienen trampa, y este no fue el caso.

¿Cómo funciona?
El lipobarrido de contacto es igual que una escoba que hace un barrido celular intradérmico de la grasa a través de masajes que emiten energía, y ofrece trabajar el cuerpo de adentro hacia afuera. María José Gálvez, Kinesióloga Clínica y especialista en estética y dermatofuncional de esta Clínica, nos explica: “emite una energía que va directo a la célula grasa, eliminando el contenido de ésta para luego poder arrastrarla por el sistema linfático y eliminarlo principalmente por la orina”. Combate la celulitis, mejora la musculatura y reduce la flacidez ya que reafirma la piel y tonifica la zona. “Este tratamiento se complementa obviamente con la alimentación y un sano consumo de agua”. Esta tecnología también trabaja a nivel muscular haciendo una contracción isométrica del músculo, que finalmente permite tonificar la musculatura, provoca estímulos que van generando una nueva producción de colágeno, lo que hace que la piel se vaya tensando  y no se vea flácida. Las sesiones duran 45 minutos, y para mi tratamiento se necesitaban 6 sesiones, con máximo una semana de separación entre cada una de ellas, pero se evalúa según cada caso.

¿Quiénes pueden hacerse el tratamiento?
Está dirigido a cualquier persona que quiera eliminar grasa en zonas localizadas de su cuerpo, rollo molesto o sobrepeso derechamente. Esta terapia es la que ayuda a la piel especialmente cuando hay bajas radicales de peso y la piel queda naturalmente flácida o dañada. Se puede mejorar el tono muscular (lo más profundo) para obtener una piel más lisa y elástica. Eso sí, la evaluación clínica previa es necesaria para descartar posibles contraindicaciones (haber padecido enfermedades como cáncer hace menos de 5 años, tener placas metálicas en la zona de tratamiento, problemas renales, entre otros) y para definir las zonas a tratar. El tratamiento incluye controles nutricionales y análisis metabólicos, lo que les permite definir con mayor precisión qué zona tiene grasa, flaccidez y retención de líquido. Nos contaron que las zonas más tratadas por mujeres son muslos, abdomen y brazos, y en los hombres el abdomen, costados y pectorales.

Mi experiencia
El primer día que llegué, me atendió una kinesióloga que me hizo varias preguntas para hacerse la idea de mi estado físico. Luego procedió a pesarme en una pesa increíble que te mide la grasa por zonas, escaneándote y midiéndote completa y detectando cuál es el área en la que te recomiendan trabajar. En mi caso, determinó que era el abdomen la zona que tiene más grasa de la que debería (estoy de acuerdo), lo que nos dio la pauta a seguir. Con este estudio y su posterior análisis hecho por la nutricionista, mi misión no era bajar de peso, sino: disminuir la grasa en el abdomen y, en mi vida diaria, aumentar la musculatura (porque, Dios mío, no sé como voy a llegar a vieja sin quebrarme los huesos con tan bajo nivel de músculos!!!!) y tomar más agua (otra sorpresa-no sorpresa).

Por primera vez le tomo el peso a la relevancia de la presencia de agua en el cuerpo, porque aunque es sabido que tenemos que tomar agua a diario, que el agua afecta la piel, etc, ahora me hice consciente de lo poco y nada que la consumo. Es uno de mis grandes problemas, porque me da asco tomarla así que hay que ponerse ingeniosa y encontrar la forma de incluirla. La nutricionista me dio algunos tips que voy a compartir en la entrevista que le hicimos. Me midieron y me sacaron fotos de “la zona”.

Después de esta evaluación me recosté en una camilla y comenzó la sesión, que consiste en la aplicación de vaselina en la zona a tratar (el abdomen en mi caso), y aplicación de calor con un cabezal (muy parecido a los que se ocupan cuando te hacen una ecografía). Después de que tu piel ya está preparada en cuanto a temperatura, comienzan a aplicarte la energía. Se siente como micro pinchazos (parecido a lo que recuerdo que se sentía con la epilady) que van aumentando en intensidad durante los 45 minutos que dura la sesión, siempre según tu tolerancia al calor y a la energía. Te lo hace una kinesióloga que está preguntándote constantemente cómo te sientes y midiéndose según la tolerancia de cada una.

Después, pasas a otra sala en la que reposas media hora si no me equivoco, cubierta por un traje de presión (como la huincha con la que te toman la presión en el brazo pero hecha pantalón). Esta parte es la responsable de drenar el líquido que se lleva la grasa que trabajaste con electricidad. Después te levantas (yo por supuesto siempre me dormí) y te vas a hacer tu vida normal.

En la cita con la nutricionista aprendí muchas de las cosas que no estaba haciendo tan bien a la hora de alimentarme, y la verdad es que hice verdaderos cambios que para una persona con tan poca fuerza de voluntad como yo para las dietas, son una verdadera proeza.

También me orientaron sobre los ejercicios que debería hacer, y desde entonces que hago bicicleta y breves rutinas con pesas para comenzar a preocuparme por mi inexistente musculatura. No crean que me volví vigoréxica PARA NADA, de hecho, creo que mis cambios no fueron tan radicales como hubiesen sido de haber obedecido al pie de la letra los cambios de alimentación y ejercicio. Habrían sido más notorios, pero aún así obtuve resultados.

Fui a las 6 sesiones. Midieron mis avances en la cuarta sesión, donde también me junté con la nutricionista durante una consulta entera para revisar mis cambios y enfocarnos en las cosas que más me costaban, para lo que me ofreció alternativas. Ella me dio consejos sobre cómo funciona el espacio del estómago y los mejores horarios para hacer ejercicio (en mi caso, a media mañana o en la tarde, pero no cerca de la hora de dormir) y no matarse sin sentido a primera hora, como yo creía que era mejor.

Mis cambios no fueron radicales, bajé 3 centímetros de cintura, y créanme que se notan (especialmente en la cintura alta). Además que ya terminé el tratamiento hace más de un mes y mantengo esa medida. El peso lo mantuve, pero el aspecto de la piel fue lo más notorio. Antes se me hacía una arruga realmente fea a la altura donde termina el calzón y la celulitis se marcaba heavy debajo del ombligo. Me di cuenta, comparando la foto del control final con la inicial, y se mantiene hasta el día de hoy. Eso me pareció lo más asombroso.

Se va trabajando en la reafirmación de la piel, “porque provoca estímulos que van generando una nueva producción de colágeno, lo que hace que la piel se vaya tensando y no se vea flácida”. Así, explica la kinesióloga María José Gálvez, esta tecnología también trabaja a nivel muscular haciendo una contracción isométrica del músculo, que finalmente permite tonificar la musculatura.

Encuentra todos los detalles en visualface.cl, ahí se puede cotizar según cada caso.

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