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Las nuevas (¡y delgadas!) páginas amarillas

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por Joce Acuña (@joce_a)

Quedé en shock. El otro día fui a visitar a su casa a Paty Leiva, y veo una pequeña guía que tomo en mis manos: “Me llegaron las páginas amarillas recién”, me dice, y ahí me fui de espalda. Era una escuálida revista de unas 70 páginas, del porte de un librito, donde sólo había anuncios especializados.

Este es un fenómeno de hace años, pero me impacta demasiado por el simple hecho de ser de región. Resulta que veinte años atrás, cuando venía de “vacaciones” a Santiago a ver a mi abuela en su departamento de Estación Central, gozaba revisando LAS guías telefónicas. Me impactaba que no fuera una, sino que TRES gruesos libracos con miles de apellidos iguales a los tuyos o infinitas posibilidades de llamar a un “Pérez” o a un “Montecinos”. Venía de un lugar donde las páginas eran un cuarto de una de estas publicaciones, por lo que revisar las entregas de la capital era una maravilla.

La verdad es que es algo imposible recordar con detalle algo que pasó cuando tenía 7 años, por lo que no me queda claro si eso que recibía mi abuela era sólo la zona poniente de la capital o cada tomo era una zona. A eso, súmenle que para jugar me pasaban el teléfono con disco que tenían en el departamento… ¡Más on fire no podía estar!

Claramente la cosa empezó a cambiar con la llegada de internet, la alianza entre Publiguías y Google en 2013 cuando se pasó a llamar Hibu. Era hora de la renovación, si desde 1974 que venían repartiendo esta guía masiva y que en los ’80 dividió el directorio en las páginas blancas y las amarillas… Por lo que el tercer tomo que había en la casa no sé qué era… Quizás me engañaron y era un tomo de años anteriores. En fin. Sólo quedan en el recuerdo de mi veinteañera cabeza.

3 COMENTARIOS

  1. Me parece chistoso que ya en ese tiempo le pasaran el telefono a los niños para jugar, aunque en esos telefonos no se bajaran aplicaciones uno se entretenía llamando mil veces al señor del tiempo.

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