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Nufonia Must Fall: la película en vivo creada por Kid Koala

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por Mariana y punto

Cuando hace un par de meses compré mi abono para el Festival Internacional Santiago a Mil, escogí Nufonia Must Fall entre las opciones que vería sin saber mucho, sino sólo guiada porque la experimentación en el formato creo que es lo que más me gusta en teatro.

Anoche se estrenó en Santiago y quedé maravillada, mucho más de lo que esperaba. Resulta que Nufonia Must Fall es, tal como explicó su creador y compositor Kid Koala al iniciar la función, una película en vivo. No se necesitaban más que esas tres palabras para conquistarme, pero todos los detalles que siguieron enriquecían la experiencia más de lo que la teoría podría explicar.

Una pantalla gigante, cuatro cámaras, diecisiete mini escenografías, pequeñas marionetas, un cuarteto de cuerdas, las voces y sonidos de DJ Kid Koala (quien además es autor de la novela gráfica en la que se basa esta puesta en escena) y la dirección de K.K. Barrett (diseñador de producción que ha trabajado con Sofia Coppola, Spike Jonze y Karen O) provocaron en mí una fascinación de tener sobre el escenario el resultado y el proceso del cine, con música y efectos especiales, todo a la vista.

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Tal como me ha pasado con las obras de marionetas de la compañía de Aline Kuppenheim, acá quedé alucinada con la posibilidad de expresión que se puede lograr a través de personajes que ni siquiera tienen rostro -como el robot protagonista- o que apenas mueven su cuerpo -como Malorie, la coprotagonista-. El contexto entregado por la combinación entre música, iluminación y la imaginación con la que completamos la escena los espectadores, logra que objetos inanimados puedan humanizarse y emocionar hasta hacerme llorar.

Mención especial a lo buena onda y relajados que se veían todos en el equipo, aunque tuvieran que coordinar de manera precisa sus acciones (a mí ese tipo de presión no me permitiría pensar en ser simpática ni mucho menos divertida), y a que la obra tiene pequeños guiños locales con los que rápidamente y durante toda la obra fueron conquistando al público, que se reía con menciones al Metro y al OK Market, a la calle Manquehue, a sánguches chilenos como el chacarero y expresiones como “pícala!” que aparecían en uno de los pocos subtítulos que eran necesarios durante la función.

Además, al final de la función los espectadores pueden subir al escenario para ver de cerca cada etapa del montaje e incluso hablar brevemente con los genios del equipo.

Todavía quedan entradas para las funciones de hoy miércoles 11 y mañana jueves 12 de enero a las 21 y a las 19 horas respectivamente, en el teatro de CA 660 (ubicado en Rosario Norte 660, al lado del Parque Araucano), y las pueden comprar en este link. Les recomiendo muy efusivamente que no se la pierdan.

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