por Jo M.

Recuerdo dos veces en que hombres conocidos se han propasado conmigo sin mi consentimiento. Una vez, después de un carrete, íbamos en el auto de un amigo y yo iba sentada atrás, al lado de un amigo suyo. Me quedé dormida, y cuando desperté, tenía su mano agarrándome una pechuga por debajo de mi polera. Se la saqué, pero no atiné a mucho más porque seguía medio dormida y como que no lo podía creer. La otra vez fue muy parecida: estaba en la casa de una amiga, había tomado y decidí irme a dormir a su pieza mientras todos bailaban en el living. No lo recuerdo muy bien, pero me quedé con la sensación de haber despertado en la mitad de la noche con un amigo suyo haciéndome cucharita, a la que obviamente yo no había accedido porque estaba DURMIENDO.

Ambas situaciones me dan mucha vergüenza, porque históricamente a las mujeres nos han hecho sentir culpables de la violencia sexual que sufrimos: por la ropa que llevamos puesta, por coquetear, e incluso por no decir que no mientras estabas durmiendo, o por osar quedarte dormida en un lugar que creías seguro.

La campaña #NoTeDaVergüenza del OCAC Chile junto a MenEngage Alliance, EME Masculinidades y Equidad de Género busca justamente crear conciencia en los hombres, para que de una vez por todas entiendan que si no hay consentimiento, es violencia sexual. Aunque “sólo” sea una mano tocando una pechuga o un punteo no solicitados.

También explican que ser testigo supuestamente pasivo es ser parte del problema: por ejemplo, si ves y reenvías imágenes sexuales por whatsapp eres parte de la cultura de la violación, porque eres parte de la violencia hacia una persona que no ha dado su consentimiento para ser observada por desconocidos.

Ahora veo con rabia que mis experiencias no son ni aisladas ni las peores, sino que son una muestra de una cultura que ha permitido que la violencia sexual se naturalice sin ser llamada como tal, y en la que los victimarios no se hacen cargo de sus actos y las víctimas somos, en su mayoría, mujeres que conocen: según Unicef, el 75% de quienes ejercen abuso sexual son hombres y un 88,5% son conocidos de las víctimas.

Espero realmente que muchos hombres vean esta campaña y que al menos los jóvenes crezcan aprendiendo lo básico:
– No tomes ni difundas imágenes o videos sin la autorización de todas las personas involucradas. ​
– Denuncia a quien vulnere el espacio íntimo de otras personas.
– Nunca culpes a la víctima.
– No uses tu jerarquía para violentar los derechos sexuales de otra persona.
– No te guíes por estereotipos machistas.

Al menos, ya es una buena señal que estemos hablando del tema, y que chiquillos como Malaimagen estén de nuestro lado.

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