Teri Gender Bender, el fenómeno natural de Le Butcherettes

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por @patyleiva

No exagero cuando les digo que conocer a Teri Gender Bender fue de mis puntos altos del 2016. Fue a través de Ruidosa Fest CDMX que me acerqué a su música y una vez en México para el festival pude ver su show. Nunca había visto algo así. Ni yo ni los que estaban a mi lado. Todo el Centro Cultural de España cayó rendido ante esta mujer de 27 años acompañada de una guitarra que entró pisando fuerte vestida de overol verde militar y salió de rojo furioso de pies a cabeza –boca y ojos incluídos–, a gatas, detrás del público. La fuerza, la música, la voz y el ritmo de su presencia en el escenario me volaron la cabeza. Las canciones –que rápidamente se convierten en imprescindibles– desembocan en un lugar inesperado, y te llevan, te paseaan, te atrapan.

Teresa Suárez nació en Denver, Colorado y creció entre idas y venidas entre México y Estados Unidos. Fue el 2007 en Guadalajara cuando el punk y el feminismo entraron en su vida y creó Le Butcherettes, la banda que encabeza y que hoy cuenta con 3 discos: Sin Sin Sin (2011); Cry Is for the Flies (2014) y A Raw Youth (2015) además de varios singles y Eps en los que ha escrito letra y música de cada canción.

Teri tiene mil proyectos: con Omar Rodríguez-López; colaboraciones con Henry Rollings; con Iggy Pop; bandas como Melvins; covers de Depeche Mode y de Miley Cyrus; y discos en Ipecac Recordings, el sello de Mike Patton. La canción que grabó con Iggy Pop se llama “La Uva” y la idea surgió tras una conversación con Iggy y ella en California, una vez que Le Butcherettes le abrió un concierto en el que él le dijo que le gustaba hablar español. Tiempo después la idea se concretó y existe este maravilloso registro que no me canso de mirar por la expresividad de cada gesto (me imagino a él pensando “guau esta mujer es seca” y a ella pensando “no puedo creer lo que estoy viviendo, tengo que guardar este momento en mi memoria”).

En cada entrevista que leo sobre ella no deja de impresionarme la transparencia de su sensibilidad de artista y su calidez. Conversamos con Teri Gender Bender, esto es lo que le preguntamos y cada respuesta que es en sí, casi una poesía.

¿Qué música se escuchaba en tu casa cuando eras niña?
A mi padre, Roberto, le encantaba poner música clásica a todo volúmen. Vivíamos en un departamento muy pequeño. Creo que la aburricion de estéril de Denver tenía a mi padre enloquecido. 

Mi madre, Maria Teresa, le tenía que suplicar a Roberto que le bajara al sonido “por que si no, van a llamar a la policía.” Roberto perdido en su mundo con la sinfonía orquestal de Mozart. Muchas de esas veces papá no le hacía caso a los súplicos de Tere, todo lo contrario, le subía con aún mas intensidad hasta que realmente llegara la policia. Mamá tenía razón, los vecinos tampoco podían mas con la furia de los clásicos de Bach y la ferocidad arrogante de Beethoven. 

A la Tere, mi madre, le gustaba escuchar música del medio oriente mientras tomaba su Nescafé mirando hacía las cimas de los árboles nevados Denverianos. Le fascinaba la cultura árabe a tal grado que conquistó la amistad de una mujer de Siria y se hicieron mejores amigas. Juntas escuchan música del medio oriente y juntas se delataban secretos. Ella se llamaba Dima. Y era una mujer árabe blanquita, blanquita y mas flaca que un palo que dentro de su casa solía mostrar su pelo castaño cimitarra. A veces cuando íbamos a su casa tenia los ojos y párpados moreteados.  

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¿Cuál fue tu primer-primer trabajo?
Tuve mi “primer-primer” trabajo cuando tenía ocho años. Mis padres trabajaban todo el día así que mi madre me asignó mi primer trabajo. El ser la nana de mis hermanos menores. Me encantaba la sensación de ser independiente. No me asustaba la responsabilidad de cuidar a dos niños porque en mi mente según yo (jajajaja) era ya una adulta. No puedo imaginar el susto que debe haber sentido mi madre en ese entonces. En Denver no teníamos familia o con quien contar… ya para ese entonces Dima se había mudado.

¿Quién fue tu primera ídola?  
Mi primera ídola fue una adolescente extraña que de la nada me enseño a nadar. Era una mujercita muy segura de sí misma. Muy carismática y no le dio miedo meterse a la alberca y a dedicar su tiempo a quitarme los globos que sostenían mis brazos y me enseño a usar mis brazos como motores. Nunca la volví a ver. Pienso en ella a menudo. Su cara es borrosa. Creo que yo teni¡ía 4 años o por el estilo. Espero poder ver su cara en mis sueños algún día y así poder localizarla de alguna forma para encontrar algún tipo de paz con mi inquietud de nunca haberle dado las gracias que se merecía. 

¿Cuál es tu lugar preferido de la ciudad en que vives?
Las montañas afuera de mi casa. De ellas vienen los venados a devorarse nuestras plantas pero en realidad así es el ciclo de la vida. Así que ni intento asustarlos del jardín. Es un honor poder servirles un plato vegetariano a la carte.

¿Cuál fue el primer concierto al que fuiste?
El primer concierto al que fui fue el de las Spice Girls. Mi padre me sorprendió con dos boletos en mano. Yo era muy fanática de ellas. Contuve un fanatismo absurdo por ellas y el mundo Spice, mi obsesión era casi religiosa o como un Culto Mainstream del Satanás subliminal. Una parte enferma de mí aún las idolatra pero lo que representaban ellas era un vacío enorme de frases contundentes y sobre usadas, mientras yo me obsesionaba con la cultura feminista femifalso. Durante la misma época se encontraban bandas como Bikini Kill, L7, Bratmobile que en realidad encarnecían el verdadero mensaje y valor al empoderamiento de la mujer. Pero aun así, mi padre trabajó duro y fuerte aún sabiendo que todo lo que eran las Spice Girls eran contradicciones envueltas en música pop escrito por hombres, aun así no quiso reventarme la burbuja y me llevó al concierto de ellas y fue una experiencia muy surreal sobre todo porque fue el único concierto al que fui con mi padre. El primero y el último. Así que creo que muchas mujeres de mi edad defendemos a las Spice Girls porque nos trae cierta nostalgia de nuestra juventud e inocencia.  

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¿Cuál era tu juego favorito de la niñez?
Me gustaba jugar con mi hermano Erik. Nos inventábamos nuestro mundo propio debajo de la cama de mis padres… y en ese mundo los dos éramos rivales con poderes telekinéticos. Lanzábamos por la casa discos realmente creyendo que eran rayos de luz explotando contra las paredes.  

Dinos un disco que para ti sea perfecto.
Help! de The Beatles. No cambiaría nada de ese disco. Es como una puerta al mundo de los sesentas. Es el primer disco donde los Beatles empezaban a realmente experimentar como compositores, ya después de ese disco ellos empezaron a revolucionar y afinar más su sonido, y creo que Help fue el puente hacia el camino que tomaron. Me sé de corazón todas las palabras de ese disco (y eso que mi cerebro está re-lento y me cuesta trabajo hasta recordar mis propias letras…) y aparte la película Help es una droga visual para mis ojos… es una conexión indirecta que tengo con mi padre.

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Eres mexicana, vives en la frontera y cantas en inglés, ¿qué tanto hay de mexicano y qué tanto de gringo en tí?
Lo mexicano en mí es mi instinto más interno que mueve mis motores, lo gringo en mí es aquel raza mexicana sobre un pedazo de papel que me obliga a pagar impuestos. Nunca me he sentido gringa gringa. Todo lo contrario, cuando viví en Denver los gringos me recordaban a diario que nunca sería lo gringa suficiente para ser invitada a sus fiestas de cumpleaños o ser elegida para un partido de fut. Los maestros se burlaban de mí en a escuela también porque mis padres tenían el acento marcado cuando hablaban inglés. 

¿Cómo crees que van a ser los próximos años del gobierno de Trump?
Ahora más que nunca tenemos claro que uno tiene que seguir viviendo su vida y echarle alma a lo que uno hace. Muchas conciencias están siendo despertadas por la voz de inquietud. 

Creo que esta generación aún tiene muchas moralejas que aprender. Tal vez nos merecemos que Trump sea el siguiente presidente. La vida nos quiere decir algo. Trump es una metáfora que aún no hemos podido entender su raíz. 

Esta metáfora nos recuerda que aún hay mucho trabajo por hacer… pero aun así, pienso que estamos en los años más pacíficos de la historia humana. Eso es triste pero hay esperanza. Seguiremos avanzando con o sin vida porque este mundo siempre requiere de ambas energías, la positiva y la negativa. 

Se siente que es el fin del mundo pero como todo… es solo el fin de un ciclo y el principio de otro. La muerte y la vida simbólica dentro de un sistema corrupto. 
Tarde o temprano también sera el fin del ciclo de la era de Trump. Algo hermoso va a salir de esto.

Las comunidades de las minorías se van a unir más que nunca pero me da miedo que el odio nos penetre el corazón.

Realmente nadie sabe qué esperar. Tampoco es bueno darle el crédito de la destrucción apocalíptica a un solo movimiento Trumpesco… También es nuestra culpa. 

Sea quien se haga presidente, rey, Dios, Universo, eso no va a impedir el crecimiento espiritual de la raza humana por eso mismo que todos somos uno. 

Mucha gente está asustada y por eso mismo hay que agarrar ese miedo y transformarlo en inspiración, motivación y convicción. 

Creo que por mucho tiempo las cosas no están bien y algo está sucediendo que no ha pasado en mucho tiempo. Ahora por lo menos es transparente el hecho de que los negocios capitalistas son los que mandan al mundo, los bancos son la nueva Iglesia.
Hay que ver que pasa e ir analizando los hechos antes de reaccionar con intolerancia. No convertimos en lo que no entendemos.

¿Puedes describir qué sientes cuando estás arriba del escenario?
Toda mi histeria se va congelando y la puedo drenar y explotar. Vivo con un dilema moral: ¿estoy explotando mis sentimientos al exponerlos sobre un escenario? Yo creo que la respuesta es sí, pero prefiero explotarme a mí misma que ser explotada por alguien más… que ya de por sí, eso sucede casi todo el tiempo. Me dejo. Y me hago la fuerte cuando en realidad soy una niña asustada que intenta complacer a todo el mundo y a mi familia a tal grado de estancarme. Cuando estoy arriba de un escenario siento que dejo de ser yo y puedo empezar a ser energías que circulan dentro de la música. Dejo de pensar y me convierto en emociones. Le pido perdón a Dios por explotarlas pero es que no sé qué más hacer en la vida.

En tu música nos haces transitar por muchas emociones distintas –incluso dentro de una misma canción!–, me gustaría imaginar cómo es tu proceso creativo.
Mi proceso creativo requiere … por desgracia… inconscientemente… por desgracia… requiere el doler. Y el doler emocional requiere sadomasoquismo y/o sensibilidad. Combinar las experiencias culpables abre los ojos con influencias del mundo exterior y me obliga a aislarme del mundo… huyendo. ¿Escondiendo? No creo. Tal vez, acumulando, descargando toda la información de emociones moreteadas como los ojos de Dima. 

Descargo todo lo acumulado de una gira, encerrándome en un clóset con mi estudio portátil, y me pongo a componer adentro 6 horas al día a la semana incluso domingos. De ahí voy enseñando los demos a mi banda para ir desarollándola con el productor que en este caso es Omar. Es increíble trabajar con él en esta parte del proceso. 

Durante el proceso de grabación me vuelvo aún más antisocial. Es como una enfermedad mental y narcisista pero a la vez unos de los más grandes privilegios de mi vida.

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Recomiéndanos una canción para animar la mañana de lunes y otra para bailar la noche de viernes.
Canción para animar el lunes… Add It Up de The Violent Femmes. Recuerdo que cuando iba a la universidad, manejaba por el periférico tarde para ir a clases y ponía siempre esta canción para desquitarme la rabia por culpa del tráfico diabólico. La música de los Violet Femmes me ayudaba mucho a manejar tranquilamente. Para manejar con gente dentro del auto conmigo soy muy nerviosa y me mal viajo. Pero manejar sola y con ellos en el fondo es como comer helado de mantequilla primaveral.

Para bailar la noche de viernes… Mind de The Talking Heads. Esa canción es una riqueza y resuenan las palabras dentro de mí. Hay tantas mentes que uno quiere cambiar y persuadir… sin darnos cuenta que la mente que cambia al final es la de uno mismo.

¿Cuándo vienes de gira por Chile? 
Espero que pronto. Amo a Chile. Anhelo el regreso a Santiago y conocer las demás ciudades místicas de Chile. Hace poco soñé con Chile. Que estaba caminando y mirando el cielo, suspirando y que de repente una mujer corre hacia mí y me abraza con sangre en sus manos y me dice que va venir una ola de merced, “una ola de merced”… se repetía y se volvía a repetir “una ola de merced, una ola de merced”… angustiada abrazo a la señora y la tiré al suelo… no podía lidiar con su advertencia… lo bueno es que el sueño volvió a tomar forma placentera y me encontré con unas amigas y luego me desperté risueña. 



Fotos: Claudia López y Paty Leiva

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