dentrodelaburbujabrasil
por Alma*

Hace cinco años viví por ocho meses en Brasil y sí, fue una gran experiencia en todos los sentidos, pero nunca dejé de sentirme dentro de una burbuja. Vivía sola, trabajaba, salía a menudo con mis amigos y hacía lo que quería, cosa que en Chile -viviendo con una mamá ultra conservadora que vive tratando de cuidar tu virginidad y un papá dictador- no podía hacer ni por si acaso.

No me malentiendan; no tenía una mala vida, pero tampoco la que quería. Había una gran cantidad de cosas que hacía a escondidas y esa mecánica me convirtió en una mentirosa profesional. Armaba panoramas e historias para poder ir donde quería, pero a veces eso no era suficiente. En todo caso lo que no podía soportar era esa constante de mentiras que me ahogaban, me superaban y todo ese embrollo me hizo querer desaparecer, irme y ver cómo actuaba en un lugar donde no conocía a nadie y nadie me conocía.

Así partí, con la excusa de estudiar a otro país para formarme mejor como profesional, pero yo iba por más, por mucho más.

Luego de unos primeros meses conociendo gente, buscando trabajo y conociendo la ciudad, pude armar esta burbuja donde siempre había panoramas entretenidos, conversaciones diferentes y mucha acción, gente y cosas nuevas. Me acuerdo de una tarde en la universidad pensaba en lo feliz que era, en lo mucho que había superado mis expectativas este viaje, en que lo único que faltaba es que aparecieran pajaritos cantando al lado mío, en lo mucho que no quería volver. Porque al final esa vida era prestada, era una burbuja del futuro que me trajeron mágicamente al presente, porque sí, cuando yo me imaginaba mi futuro, mi vida después de la universidad, era así, era esa vida. Y tenía que dejarla sin la garantía de que mi futuro consiguiera algo igual.

Ahora heme aquí, dos años después de haberme titulado, trabajando bien en un lugar donde no me explotan y me valoran, viviendo en un departamento exquisito en el centro, moviéndome en bicicleta a todos lados, conociendo gente nueva de muchos lugares todas las semanas, saliendo harto, reflexionando y arreglando el mundo con mis amigos, con una armonía familiar que dejó atrás las mentiras y que cada día acepta más mi locura.

Porque sí creo que soy un poco loca y descubrí que la verdadera razón de mi felicidad en Brasil es que pude ser yo libremente sin sentirme juzgada y coartada, y fue en esa libertad que esa vida se fue formando orgánicamente en consecuencia, la que ahora se está formando en consecuencia a lo que quiero, siento y creo. Porque así tenemos que ser, reales y honestos con lo que queremos y aunque parece fácil son muy pocas las personas que llevan esto a cabo.

Me tomó tres años desde que volví de Brasil conseguir mi independencia y sentirme tan llena como me sentía en esa época, y no, no conseguí una vida igual, ahora tengo una mucho mejor.

*Si quieres escribir en Zancada, tienes que mandar tu texto con título y nombre con el que quieres firmar a contacto@zancada.com en un mail titulado TEXTO. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

1 COMENTARIO

  1. Q linda tu historia! Felicitaciones por encontrarte y recorrer el camino q era necesario para eso 🙂 Una de mis metas a futuro cercano es salir fuera de Chile a trabajar en algo relacionado con mi profesión, no por represion familiar, sino pq es algo que siempre he querido hacer!!! aunq sea por unos meses, como lo hiciste tu. Asi que este 2017 será para pavimentar ese camino!!! Un abrazo 🙂

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.