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por @carodu

Wonderwall fue la primera canción que escuché de Oasis, por ahí por el ´96, y me enamoré en un segundo, a mis 14 años tenía el corazón permeable, como una esponjita. Recuerdo haber pasado horas pegada a la radio del living esperando que la tocaran, para apretar play y rec y grabarla en un casete, y así llevarla para siempre en mi personal estéreo. Ahí comenzó una era de gran intensidad en mi relación con esta banda, me compré los dos discos que habían sacado, después salió un tercero y de inmediato lo adquirí. Y cumplí mi gran sueño de verlos en vivo el ’98, cuando tocaron en San Carlos de Apoquindo. Con un grupo de amigos del colegio logramos colarnos al concierto gracias a que les dimos la poca plata que teníamos a unos chiquillos del personal de limpieza, que nos prestaron sus credenciales para entrar. Y fue muy emocionante y casi increíble ver en vivo a mi primera banda favorita. Nunca, nunca lo olvidaré.

Con este contexto a cuestas, anoche fui a ver “Supersonic”, el documental sobre Oasis dirigido por el atractivo y talentoso Mat Whitecross, que se estrenó en octubre de este año y que podemos ver en varias salas locales por estos días gracias al festival In-Edit Nescafé.

Veinte años después de empezar a escuchar a estos hermanos de Manchester, vine a descubrir cómo fue que todo comenzó, y cómo fue que llegaron a ser “la banda más importante de Gran Bretaña”, según sus propias palabras. Y quiero decir que después de las dos horas de documental, salí satisfecha y emocionada, con ganas de contarle al mundo por qué “Supersonic” me gustó tanto. Acá van las razones principales:

La historia: El documental se centra en cinco años, desde 1991 a 1996. Desde que nace Oasis hasta que logran reunir a 250 mil personas en un concierto, luego de que 2,7 millones trataran de comprar un ticket, “¡el 4% de la población!” dicen los Gallagher, con asombro. Es el inicio de los años de fama explosiva, pero el relato a momentos se va un poco más hacia atrás y muestra la relación de los hermanos Gallagher desde niños, cuando les tocaba compartir pieza y mostraban desde chicos que sus personalidades eran muy, muy opuestas. Hay datos entretenidos de, por ejemplo, la accidentada manera en que Liam comenzó a interesarse en la música, o por qué eligieron el nombre Oasis.

Los Gallagher anónimos: Peggy es la mamá de los Gallagher y una de las voces presentes en todo el documental. Habla sobre sus hijos, cómo fue para ella cuando empezaron a tocar juntos y qué sintió cuando vio que estaban haciendo algo grande. Es una señora de clase trabajadora, que crió prácticamente sola a sus tres hijos. También aparece Paul, el hermano mayor, que cuenta su visión sobre lo que hacían sus hermanos. Y también aparece mencionado el papá Gallagher. Si bien él no es entrevistado, todos hablan de él y de cómo su relación con la familia los marcó.

Los Gallagher famosos: Noel y Liam, agua y aceite, blanco y negro, noche y día. Liam un desastre, un rebelde incorregible. Noel un tranquilo, retraído, encerrado en la pieza tocando guitarra. De alguna forma, terminan juntos en un grupo, y alcanzan un éxito que jamás se imaginaron. Me gusta la relación de estos hermanos, de esa complicidad instintiva, y de un conocimiento del otro que les permite funcionar. Noel sabe exactamente cómo trabajar con su hermano. Básicamente él lo hace todo, y Liam obedece ciegamente las instrucciones de su brother. Mientras pueda terminar de grabar o ensayar a tiempo para ir al pub o ver un partido de fútbol, todo bien. Esa cosa de hermanos, de odiarse y quererse, de construir y destruir, está muy presente en toda la película.

El humor: No sé si es el humor inglés o la dinámica propia de los Gallagher, pero frases divertidas e imágenes que me daban risa están presentes en varias ocasiones. Y no soy la única que lo cree así, porque en el cine se escucharon hasta carcajadas. Y, a mi modo de ver, el toque de humor siempre se agradece.

Las canciones: Ver de dónde nacen canciones icónicas de la banda, que se han transformado en himnos para los fans, saber en qué momento personal estaba Noel cuando las escribió y poder disfrutar archivo de grabaciones en estudio, presentaciones en programas de televisión y conciertos, son de las cosas que más disfruté de “Supersonic”. Vibré.

Creo que el hecho de haber sido fan de la banda en sus inicios, hizo que disfrutara aún más esta entretenida obra audiovisual, pero me atrevería a decir que, aunque alguien no esté tan familiarizado con ellos, de todas maneras verlo puede ser una buena experiencia. Además, está narrado de una forma ágil, con las voces de los protagonistas en el 2016, hablando con la distancia y la reflexión que te da contar tu historia veintitantos años después.

A diferencia de otros documentales que se están mostrando en In – Edit, “Supersonic” está programado varias veces. Ya ha tenido tres funciones, y quedan unas cuantas: el miércoles 7 a las 20 horas en el Centro Arte Alameda, el sábado 10 a las 16 en el Teatro Oriente, el domingo 11 a las 20.30 en la Sala Cine UC y en funciones extra el 8 y 14 de diciembre en el Cine Hoyts de La Reina.

Acá pueden ver el tráiler.

Si ven “Supersonic”, ¡cuéntennos qué les pareció!

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