outlander1

por @ferfierroo

Érase una vez un fin de semana sin series que ver y un Netflix anunciándome que estrenaba Outlander, serie de la que sabía poco más que de un par de escenas polémicas (que no recordaba bien). Pero había tiempo, control remoto y ganas.

Así empezó mi historia de amor con Sam Heughan, protagonista de la serie. Una enfermera de post II Guerra Mundial viaja en el tiempo gracias a un mini stonehenge en Escocia y aparece en el año 1743. Aquí encuentra al hombre más mino de la faz de la tierra (lo siento, mi objetividad ya la perdí hace rato): un colorín, alto, ojos azules y mandíbula tallada a mano al igual que sus calugas, que la recibía en medio del verdor escocés.

Apenas apreció en pantalla yo pensaba en que ni loca volvería a este siglo si me lo encontraba. Su pelo largo y crespo adorna su cara de niño bueno, en la ficción y realidad. Porque así como Jamie Fraser (su personaje) es el hombre más bueno que veremos usando un kilt escocés, Sam dedica la mitad de sus tweets a promover fundaciones y maratones.

Incluso le hizo RT a una fan chilena que le pidió difusión de la marcha #NiUnaMenos. Él, un escocés que vive tan lejos… que más que decirle que… mino verdadero.

Y de las escenas que les mencionaba, en ambas lo vemos a él con poca ropa (o sin ropa mejor dicho), una más agradable que la otra y mucho menos traumante, pero no quiero spoilear a nadie.
Sólo quiero que conozcan la belleza pelirroja de este hombre y que lo divulguen, las fotos lo validan.

Les dejo su instagram @samheughan ¡para que alegren la vista!

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