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por Marian Zink, de www.terrazachic.cl

Lo más importante es conocer muy bien cuáles son las condiciones del espacio en que colocaremos las plantas, ya que de esto dependerá la elección de las especies y las atenciones que requerirán.

Además de la orientación de la terraza, debemos identificar muy bien sus distintos sectores. Por ejemplo, puede haber algunos más protegidos que otros, donde se pueden poner las especies más delicadas. También debemos verificar cuáles son las paredes más soleadas para colocar ahí las plantas más resistentes al calor.

Las corrientes de aire o el viento hay que tenerlos vigilados para que no se lastimen los brotes más delicados y las plantas colgantes. El suelo de la terraza es otro factor a tener en cuenta, porque si la terraza está muy expuesta al sol y sus superficies son de aquellas que mantienen las temperaturas, el calor también atacará por la noche, traspasándose a las macetas. En esos casos es necesario regar de forma más seguida, especialmente en el verano.

El riego dependerá de la orientación de la terraza. Siempre debemos regar o muy temprano en la mañana o ya entrada la noche. En el invierno el riego puede ser cada dos o tres días, lo que puede variar de acuerdo a la orientación de la terraza y las especies que tengamos.

En general, el mejor consejo es observar mucho a cada planta. Por ejemplo, ver si la tierra está seca o húmeda, ya que esa es la mejor forma de saber si hay que regar o no.

En mayo y junio no debemos olvidar podar a nuestras plantas en macetas y cada 15 días debemos remover la tierra de nuestras plantas, para que se oxigene. Si a eso le sumamos, cada 3 meses, una dosis de fertilizante (compost o humus) y de sustrato (por ejemplo, tierra de hoja, para suplir lo que la planta ha consumido), ¡el éxito es seguro!

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