por @patyleiva

Ayer fue estrenado por Nat Geo el documental Before The Flood (Antes que sea tarde) sobre el cambio climático, dirigido y producido por Fisher Stevens con la con la producción ejecutiva de Martin Scorsese.

La conducción está a cargo de Leonardo DiCapio, cuyo interés por el cambio climático –antes llamado calentamiento global– es conocido desde siempre, además de haber sido recientemente nombrado Mensajero de la paz de la ONU por Ban Ki-moon, el Secretario General de las Naciones Unidas. Él es el indicado para transmitir este mensaje, una estrella de Hollywood que ocupa su convocatoria para difundir información importante, es una fórmula perfecta. Verlo hacer las preguntas que uno haría, confesar lo mucho que le falta por saber y verlo sorprenderse (“OMG!”, “Wow!”, “Aww!”) como lo haría cualquier mortal, hacen que este documental sea –ojalá!– altamente efectivo.

El tema musical del documental fue compuesto por Trent Reznor y Atticus Ross, se llama “A Minute To Breathe” y es bellísima. Gustavo Santaolalla y Mogwai también son parte de esta enriquecida banda sonora.

Comienza, inesperadamente, con el recuerdo de Leonardo DiCaprio sobre “El Jardín de las Delicias”, del Bosco, una imagen que lo remonta a su infancia, y cuya interpretación proyecta como analogía al problema que la humanidad está viviendo hoy en día.

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“El polo norte es el aire acondicionado de la tierra”, explica uno de los científicos entrevistados, pero el hielo se derrite, las islas se rebalsan y Groenlandia va a desaparecer. Los arrecifes de corales mueren, los orangutanes pierden su hábitat. No pueden seguir negando que existe un cambio climático.

De todas las causales de la deforestación del trópico, la mayor es la producción de carne, uno de los recursos más ineficientes del planeta. Cuando las vacas comen hasta el hartazgo, eruptan gas metano, y cada molécula de gas metano es equivalente a 23 de CO2. El 10-12% de las emisiones de dióxido de carbono de Estados Unido se debe a su consumo de carne. Una dieta sin carne sería significativa, incluso si la mayoría cambiara a comer pollo, haría una diferencia.
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La opción que tenemos como personas individuales es cambiar la dieta, el estilo de vida. Es difícil porque, por ejemplo el aceite de palma (la más barata, la causante de una violenta destrucción forestal) está en todas partes, pero si no comenzamos por saber qué es lo que comemos, no podemos llegar a tomar la conciencia necesaria para dejar de comprar esos productos.

Por supuesto que son las grandes industrias las responsables de cambiar a energías sustentables y los políticos en llevar a las leyes por ese camino; lo que nos deja entonces en una posición en la que podríamos pensar que nada de lo que hagamos haga que el mundo cambie, pero ahí es donde la cosa funciona tal como funciona un voto en una elección: lo único que tenemos en nuestro poder es lo que decidamos hacer como individuos, pero si esas voluntades se unen podrán ser presión en los líderes –ya sea por convicicón o simplemente por no quedar mal ante la opinión pública–; y dejando de consumir las cosas que destruyen este planeta que no está preparado para el futuro.

El mensaje se resume en consumir distinto:
– lo que compras
– lo que comes
– de dónde sacas tu energía

Y votar por líderes que luchen contra el cambio climático.

Nat Geo liberó el documental completo en YouTube, aún no hay versión con subtítulos, lo dejamos acá en inglés por mientras.

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