18trabajo
por Jo M.

Entre el 18 y el trabajo hay una relación complicada. Por un lado, está la felicidad máxima de tener unos días de descanso dedicados principalmente a los asados y a compartir con amigos; de hecho es tanta la felicidad que me imagino que somos muchos los que empezamos la cuenta regresiva hace más de un mes, y que en cualquier conversación casual decimos algo como “lo bueno es que ya viene el 18”.

Pero por otro lado, el 18 también es una complicación para el trabajo, porque implica que esta semana y la próxima no se puede contar mucho con que una contraparte te vaya a responder a tiempo; el ánimo es de semanas cortas, de “por qué estoy trabajando y no comiendo empanadas como en no sé empresa” y si algo no es urgente derechamente hay que resignarse a que queda para “después del 18”.

Es impresionante cómo incluso en un 18 mezquino como éste, cuando sólo es un día de semana el feriado, las fiestas patrias siguen marcando un antes y después laboral, climático y de año. De acá nos vamos derechito a la navidad y al verano.

Por complicado que sea, igual soy una fan de estas fechas en las que el ocio y el disfrute están por sobre la productividad, y que se sienten como un respiro y unas vacaciones aunque sean sólo un par de días, pero unos días en los que vale la pena celebrar que ya sobrevivimos a gran parte del año y al invierno, y que ahora viene lo mejor.

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