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por @ferfierroo

Como a la gran mayoría, el morbo de ver cómo habían llevado a la pantalla grande una película inspirada en un caso real de la historia reciente de Chile, prácticamente me empujó a la sala de cine a ver Aquí no ha pasado nada. Los comentarios en las redes sociales cuando apareció el tráiler de la película eran bastante duros y polémicos, así que el verla con mis propios ojos era un deber.

Durante la mayor parte de la película odié profundamente a sus personajes, los odié por los actores, por lo que significaban y porque son reales, el mejor espejo de esta sociedad. Así que ahí iba el primer jumbito para el director, por lograr representar tan bien a la clase “cuico zorrón” al punto de que uno quiere pegarle a la pantalla porque están calcados a esos odiosos personajes hijitos de papá.

Incluso temí que la película se fuera a la cresta en el momento en que empezaron a salir actores como Augusto Schuster, porque podría navegar fácilmente hacia el lado de la caricatura… pero nuevamente el director Alejandro Fernández Almendras le hizo el quite al fracaso al equilibrar con grandes actores como Alejandro Goic y Paulina García, además del protagonista Agustín Silva, que no sé si será natural en él o si le sale demasiado bien interpretar a un tipo tan indolente y pavo.

¿Por qué uno odia durante la película? Porque ahí en pantalla está todo lo malo que hay en la sociedad chilena, todas las diferencias, todas las injusticias, todo lo que siempre pasa bajo nuestras narices y que terminamos aceptando. Todo eso como algo normal y cotidiano, como el título lo dice “aquí no ha pasado nada”.

Si esta película fuera gringa, probablemente tendríamos a un protagonista angustiado, victimizado y sufriente por haber actuado mal ante la vida, lo que posteriormente lo hubiese llevado a retomar el buen camino, a redimirse aunque eso implicara la cárcel o la muerte. Incluso si esto nunca hubiese pasado en la vida real y ficcionaran todo para hacer la película del caso con un final feliz y esperanzador de la bondad del ser humano.

Pero en Aquí no ha pasado nada, la preocupación máxima del protagonista es agarrarse a la mina rica o llegar a perder la licencia de conducir un tiempo, no el muerto, no el encubrimiento, no la deuda de su familia y mucho menos la mentira y la opinión pública. Para qué hablar de lo correcto e incorrecto.

Y eso pasó y seguirá así, y que te restrieguen esa gran injusticia en la cara es terrible, pero terminas amando la película por todo eso y porque además está bien hecha, algo que no vemos todos los días.

La película sigue en cartelera, acá pueden ver los horarios en Cine Hoyts y abajo el tráiler.

3 COMENTARIOS

  1. Es muy buena la película.

    Salí con una sensación rara del cine, me dio pena y rabia que Chile funcione así: el poder de la plata manda. Reflexioné en cómo cresta llegamos a esto?

    No odié a los personajes, ellos están inmersos en una búrbuja, en que pueden hacer y deshacer con plata, es su mundo. Tal vez, ellos puedan salir de ese círculo y ver otras realidades, pero quieren salir de esa búrbuja? Les conviene salir de esta búrbuja de poder, contacto y plata?

    Al ver la peli, pensé en lo mal que estamos como sociedad. Me dio pena.

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