polol
por Pepa

Hay algunos atractivos del comienzo del romance que con el tiempo van perdiendo su encanto, y cosas que nos parecían adorables en un principio se van transformando en factores determinantes para no continuar con la relación a largo plazo. Acá algunos casos:

El pololo súper divertido: Si tu ritmo cambia y el suyo no, el pololo súper divertido y bueno para carretear, se puede transformar en una molestia en la vida cotidiana. Es divertido salir mareados de una fiesta juntos, pero acostarse con un hombre borracho tras todas las noches ya no es tan divertido.

El reservado: El chico reservado que tanto te atrae por su vibra enigmática y especial, es un probable no-compañero para tus eventos sociales y familiares, así que búscate una compañía para el matrimonio de tu prima o la fiesta de la oficina. Con los años su apatía sólo irá en aumento.

El pesado: El gallo que te gustó por pesado (no crea que es poco común, hay gente que se siente atraída por la gente pesada, es un hecho), te pareció atractivo porque solo tú lo hacías reír, probablemente en la convivencia será un ser malhumorado al que no se le puede hablar muy temprano o no le guste que haya visitas en casa.

Llámenme calculadora, pero cuando pasas más de 5 años con una pareja vas viviendo y siendo testigo –he visto muchos casos entre mis amigas– de que uno hace vista gorda en el comienzo, porque estás enamorada y quieres que las cosas resulten, pero no está de más visualizarse unos años en el futuro para saber si es lo que queremos o no, y así evitar uniones dolorosas que avanzan y avanzan aunque siempre haya algo que nos diga que no sigamos a pesar de nuestra insistencia. Hay que escuchar la voz interna que te dice “por ahí no”.

Sé que el amor es el amor y que nos hace querer al objeto de nuestro afecto tal como es, pero no está de más tomar en cuenta que esos detalles que hoy te parecen adorables, quizás no lo sean tanto cuando te imaginas de 30, 40 ó más, con o sin hijos. Porque como dice mi abuela: la gente no cambia.

8 COMENTARIOS

  1. No, la gente no cambia, toda la razón.

    Y tú, me tenias que decir que me veía bonita cuando ERAMOS POLOLOS!!!! no ahora que no te quiero hablar, tuviste 3 años para ser cariñoso, ya pasó la vieja!!!

    Sorry por el desahogo, pero pase por algo así hace poco, el místico introvertido es una lata en la convivencia y una enamoraaaa quiere que la cosa resulte a toda costa 🙁

  2. Yo salí con un tipo que al principio era simpático, bien normal. Después de seis meses se mostró ultra pesado…me daba verguenza llevarlo a la casa o fiestas. Y mi voz interior me decía termina, termina con este saco de pelotas.

    Al final, terminé, pero estuve como un año con él. No sé cómo estuve tanto tiempo con alguien taaaan pesado. Me sorprende. Yo creo que siempre esperé que volviera a ser el ” simpático” de los primeros meses.

    Nunca me atrajo su pesadez más bien me desencantó.

    Tengo amigas que siguen con sus pololos de la u. Y al principio todo ok con curarse en las fiestas. Pero ahora ellas estan más sanas y sus pololos siguen en esa parada y ellas ya no se sienten cómodas. Y surgen las peleas.

  3. Mi pololo es ese divertido, que no ha madurado completamente y sigue viviendo exactamente como lo hacía a los 20, el asunto es que yo maduré, cambié mucho. Aunque se ha tranquilizado, hay cositas que me molestan: que siga tan callejero. Pero llevamos tantos años que de verdad cada vez esas cosas me importan menos. Hay que tolerar ciertas cosas, que en realidad son súper inofensivas.

    Eso.

  4. Pepa, no lo pasas por alto solo que te vas desenamorando del tipo, hoy en día a diferencia de nuestros padresno toleramos tanto y si nos deja de gustar alguien terminamos nomás, por eso hay tanto divorcio y separaciones al cabo de un tiempo, yo digo que si se casan, se emparejan, viven cada uno en un depto o lo que sea lo hagan con alguien que te gusteee muchoooooooo, pero muchooooooooo, porque eso de que te quedas con el que es estable, el que a mi familia le gusta, etc al final no sirve, te cansas y eres infeliz, lo veo en meditación todo el tiempo, gente que está en pareja re -infeliz y no terminan por la lata de empezar todo de nuevo, por los hijos o por la sociedad.

    • estoy muy de acuerdo con tu comentario, suele pasar que hacemos esa vista gorda, incluso por la comodidad con tu pareja, por el circulo social y el pasarla bien, pero muchas veces la felicidad queda de lado y uno como mujer se hace la sorda ante lo que a una necesita y ser capaz de poner punto final.

  5. Hace mucho rato que dejé de mirar a mi marido con ojos de enamorada que deja pasar todo. Reconozco sus cosas buenas (montones) y las malas también, pero he aprendido a convivir con ellas, sabiendo que no las va a cambiar y tampoco las debería cambiar POR MÍ. Igual a como yo no quiero cambiar cosas que quizás le pueden molestar. Nos queremos así y así decidimos que queríamos construir un proyecto juntos. Hay cosas que me molestan, pero aprendí a poner en la balanza lo accesorio de lo realmente importante. Sacando las cuentas, siempre, siempre, gana el querer estar con él, porque además soy muy, muy feliz.

    Ahora, si hablamos de mi ex… uy, me hizo un favor al terminar conmigo porque como cabra chica, no me daba cuenta de que era un pelotudo jajajaj y claramente no hubiera llegado a ninguna parte con él.

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