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por Sur

No quiero que se me pase el tiempo rápido como se me pasa. Me da susto decir esas frases repetidas que tanto le he escuchado a otros sobre lo corto que se hace todo.

Empiezo a imaginar qué tipo de adulto/adulto mayor seré y me da vértigo. Se me hace un vacío en la guata no por pensar en las canas, pero sí en la posibilidad de una enfermedad, por ejemplo. O en la velocidad a la que caminarán mis piernas.

Pienso en lo inevitable de la vejez e intento volverme más razonable. Hoy estoy lejos de ser “una vieja”, pero estoy más cerca que antes. Siempre cada vez más cerca y eso me agobia.

Ciertamente el bálsamo a esta situación no es el sentarse a perder el tiempo o a esperar que todo suceda. La acción, el comprometerse con uno mismo y disfrutar del presente le dan un sentido al hoy día, sin pensar en lo que se pierde. De hecho, ¿no será que tengo que que dejar de pensarlo como pérdida y tomarlo como una transformación?

Hay básicamente dos cosas de la entrada adultez o, derechamente, de la vejez, que me dan susto. Una, lógico, es la salud.
Dos, es que mis hijos se alejen de mí. Cuando he dicho esto en público me han llenado de “eres una ridícula, es imposible” y me han dicho que obvio que eso no va a pasar… lamentablemente conozco demasiada gente que tiene temas con sus papás y eso los hace no estar todo lo cerca o conectados que a mí me gustaría estar siempre con mis hijos. Toco madera infinitamente.

Entonces, como está claro que lo mejor que se puede hacer en este caso es asumirlo y, mucho mejor, disfrutarlo, tendré que estar tranquila que lo que hago hoy me sirve para llegar como quiero a mi vejez.
Ya dejé de fumar, así que, al menos, ya estoy lista con eso.

Foto: Issara Willenskomer

4 COMENTARIOS

  1. A dos años de cumplir 40 me metí al gimnasio no para adelgazar, ni ser mas mina (o sea, si venia como derivada la raja) sino mas bien del panico de ver lo cagados que están los viejos y yo no quiero llegar asi de hecha bolsa a los 70 años, asi que en eso estoy, ahora tengo 40, no he bajado un cochino gramo y la ropa me queda igual de apretada (soy golosa…) pero si me noto mucho más fuerte, resistente, y eso al final es lo que quiero.
    De que los hijos se alejen… creo que lo más sabio es saber que los hijos son prestados y que tienen que hacer sus vidas y por lo mismo uno tiene que tener una vida propia, yo prefiero preocuparme y ocuparme de hacer las cosas de tal manera de no llegar a ser una carga económica y menos emocional para ellas.

  2. A mi me preocupa mi vejez desde un punto de vista económico, me da miedo que con una jubilación de mierda no me alcance para la salud, comida, viajar, etc. Por eso, siempre estoy pensando en soluciones sobre eso, ahorrar uno mismo, comprarse un inmueble como inversión, cosas así.

    Y también me da mucho miedo, que mi marido fallezca, sé que eso puede ocurrir en cualquier momento, pero en la vejez hay más probabilidades. No quisiera quedarme solita. Me gusta la idea de envejecer a su lado, estar arrugaditos y caminar lento por la calle, tomados del brazo.

  3. Vivo constantemente pensando en mi vejez (si es que llego), lo cual no me deja disfrutar el ahora. Pero es que son tantas cosas!
    Como bien dijo natii, por un lado me preocupa el tema económico. O sea, si me enfermo o cosas así, probablemente la pensión no sea suficiente. Por otro lado, al paso que voy, no me casaré ni tendré hijos, así que estaré sola con mis gatos. Si muero sola, ¿quién los cuidará? ¿Se alimentarán con mi cadáver y nadie lo sabrá hasta que sólo queden mis huesos?
    Otro tema es el de prevenir cosas futuras. He comido mal toda mi vida y siempre he tenido mayor o menor sobrepeso, pero nunca he estado en lo “normal”. Veo a mi madre que se queja de articulaciones, y que ha engordado considerablemente con casi nula posibilidad de bajar de peso, y ni siquiera tiene 55 años. Entonces, pensando en los horrores que contienen mis genes me puse en plan “deportivo” (muy amateur, sin dietas ni gimnasio ni nada, sólo sudar como cerda xD) y el año pasado bajé 10 kilos como en 6 meses, los cuales afortunadamente no he vuelto a subir. Así que mi plan es llegar lo más “sana” posible a la vejez para evitar al menos ser un estorbo.
    A veces -y esto se leerá demasiado depresivo- pienso en que si llega un punto en que ya me siento muy inútil, acabaré con mi vida de una manera épica, porque no creo que vivir haciendo poco y nada sea bonito.

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