animacionexistencialista
por magdalena

Hace algunos años descubrí la animación japonesa, más específicamente el mundo de Estudio Ghibli, y realmente me enamoré. Muchos hablaban de Totoro, el Castillo Ambulante, más aún con el Oscar que ganó “El viaje de Chihiro”, pero a mí no me atraían para nada. Hasta que de repente me atreví y la animación se transformó en otra cosa para mí. No sólo me encontré con historias fascinantes, que mezclan lo onírico con lo mitológico y la búsqueda del sentido, sino que además con una belleza pictórica que hace que cada cuadro, cada escena, sea alucinante.

Y si bien Hayao Miyasaki es un absoluto maestro, es el cine de Mamoru Hosoda el que más profundo me ha llegado. Tanto así que “Wolf Children” es una de mis películas favoritas de la vida, y que “El niño y la bestia” me remeció hasta hacerme llorar a mares.

Mamoru Hosoda utiliza la animación para contar historias que de otro modo no podrían ser contadas. En su cine todo es posible y nada es extraño. Una chica universitaria se puede enamorar de un hombre lobo y pueden tener hijos juntos, como si en alguna parte del mundo esto realmente pudiera ocurrir. No es un universo paralelo, es nuestro universo. Y un niño puede entrar en un callejón y llegar al mundo de las bestias de tanta tristeza que lleva en su corazón.

Me imagino que es porque soy mamá, pero nunca una película me había hablado tanto de lo que se siente tener hijos, de las dudas que uno tiene, de lo difícil, agotador y maravilloso que puede ser, como lo hizo “Wolf Children”. De manera tan sutil, en una historia que parece infantil, me habló del constante susto de estar criándolos para que se conviertan en lo que pueden llegar a ser, y en cómo se define la identidad de uno mismo en este proceso.

Con “El niño y la bestia” me pasó algo parecido. Sentí que nunca había visto una película que hablara de ese modo de la resiliencia, tanto así que pienso en ella y me vuelvo a emocionar.

Si bien parecieran ser películas infantiles, y un niño también puede disfrutarlas mucho (ideal mayor de 7 años), su profundidad va mucho más allá de contar una historia entretenida y con ciertos valores -como muchas veces pasa con la animación Pixar, que es genial en otro sentido-. Estas películas nos hablan de una manera diferente de mirar el mundo, de relacionarnos con los otros y de enfrentarse a las dificultades.

Todo esto sin mencionar que en general los personajes femeninos de todas las cintas de este tipo son power, pueden ser fuertes y frágiles a la vez, y son retratadas de manera tan integral como pocas veces uno ha visto en otro tipo de cine.

Muchas veces es difícil ver estas películas en una sala de cine, de hecho la última de Miyasaki “El viento se levanta” se estrenó solo de forma alternativa en el Cine Normandie, pero ahora tenemos la suerte de que “El niño y la bestia” tuvo un estreno masivo y se encuentra actualmente en cartelera (acá pueden ver las salas y horarios en Cine Hoyts). No se la pierdan.

1 COMENTARIO

  1. No conozco nada de Mamoru Hosoda, pero con la descripción que haces, me pica el bichito de la curiosidad!!
    Me tincaron mucho ambas películas. Gracias por la recomendación <3

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