por Cata M.*

Hace poco vi esta entrevista de José Miguel Villouta a Paola Pérez, una activista contra la violencia gineco-obstetra en donde hablaban sobre este tipo de violencia, que es básicamente la violencia física y/o psicológica ejercida por algún profesional de la salud ginecológica contra las mujeres en consultas, partos, procedimientos, etc.

Para las mujeres elegir al ginecólogo no es fácil, ya que en la consulta nos desnudamos física y emocionalmente, por lo tanto, debe haber mucha confianza en el profesional. Pero muchas veces esta confianza en traspasada por éste o por el equipo médico.

En el video, la activista cuenta algunos ejemplos de cosas que han dicho los profesionales, como “ah, ¿no te gustó abrir las piernas?” ante una queja de dolor, o que lleguen 10 alumnos en práctica sin consultarle a la mujer si pueden tocarla y examinarla y van y lo hacen sin ningún respeto. Es simplemente una vergüenza. Y algo muy naturalizado también.

Hay rondando por ahí en los medios feministas una palabra que me encanta: “sororidad”, que es, en palabras muy simples, la solidaridad entre mujeres en un contexto patriarcal, según el Observatorio Contra el Acoso Callejero en Chile (Ocac Chile).

Apliquemos esta palabra. Apoyémonos e informémonos para que de una buena vez las mujeres seamos respetadas en nuestra salud. Partamos desde nuestros derechos básicos para luego dar más y más pasos en la educación feminista.

*Si quieres escribir en Zancada, tienes que mandar tu texto con título y nombre con el que quieres firmar a [email protected] en un mail titulado TEXTO. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

7 COMENTARIOS

  1. Me impresionan las enfermeras y matronas, etc son mujeres para empezar, luego de medios y bajos recursos que deberían tener más ternura y sororidad y en su mayoría pero no. Por supuesto hay muchas muy dulces y profesionales, una que voy a destacar es la niña que me atendió en la Santa María cuando tuve que hacerme una Histeroscopia , esperando a la ginecóloga yo estaba muy asustada y me puse a llorar pensando en que algo en mí estaba mal etc, ella me comenzó a tranquilizar y como le pasó lo mismo, etc etc no sé si era verdad, ni tiene que serlo porque para eso están, para tranquilizar y ser empaticas con una paciente asustada y vulnerable, no para hacer comentarios desubicados y machistas.

  2. A mí me dio mucha lata cuando tuve que atenderme por GES en el hospital de la Chile. Nunca me había atendido ahí o en otro hospital, yo venía de la típica consulta en que estás sola con el doc y que al examinarte te cubr, etc. Acá fue nada que ver, habían dos ayudantes y nunca se me tapó nada, es decir, yo estaba en la consulta, pero atrás de una pared, con el doc y otro chico, estudiante, sin nada que me cubriera, con las piernas abiertas y a la merced del más jovencito. Si bien el que no me taparan me dio lata, igual pasó por mí como ‘ya bueno, será así acá’, pero cuando fue el estudiante quien me examinó, con el doc atrás diciendo que lo hiciera bien y retándolo porque se equivocaba, alargando la dolora examinación más de lo normal, me empezó a chocar. Esto se repitió forever! Obviamente luego de una cirugía, ya no quería que nadie me tocara ahí, porque además que con nada me tapaban, lo que podría durar menos de un minuto se hacía eterno. 🙁

    • Deberías haber puesto un reclamo! Todo esto que señalas no puede suceder. Sobre todo el que no te permitan taparte, y además deben explicarte que habrá un interno y pedirte permiso.

  3. Yo creo que todo parte en la relacion medico paciente, soy estudiante de medicina y justo estoy pasando por gine. Y en estos 3 años que llevo de practica me he dado cuenta de verdad que todo pasa por ahi. Si le explicaran a las mujeres o a cualquier paciente mejor los procedimientos que se someteran, sus enfermedades y tratamiento la gente andaria mas conforme porque entenderia mejor las cosas y seria mas responsable de su salud. Tambien es cierto que dependiendo del sistema hay otras factores que considerar y muchas veces el tpo limita hacer la pega como uno quisiera.
    Si se va a un hospital docente es obvio que van a pasar alumnos, pero igual el paciente esta en su derecho de decir que solo lo vea el doctor. Si una paciente dice que no quiere estar con alumnos, se le explica porque es importante que esten y que aporta en su formacion, en mi caso despues de la explicacion la mayoria acepta que estemos. En general, los doctores tienen criterio para que uno pueda hacer cosas si uno es de pregrado, osea te dejan hacer cosas que no tienes opcion de cagarla.
    Personalmente creo que una buena comunicacion ahorra malos ratos para ambos lados, porque en temas de salud uno esta muy vulnerable, pero aun así si tienen dudas no tengan miedo de preguntar!

  4. Qué fuerte! y qué bueno que hayan personas sacando la voz, hablando del tema, y organizándose para que este tipo de violencia termine. Recuerdo todas las veces que conversé con amigas que son madres, y me comentaban de su preocupación de parir en hospitales porque en “esos lugares” trataban mal a las mamás jóvenes. Y, con grandes esfuerzos económicos se las arreglaban para atenderse en alguna clínica, donde se suponía que no serían maltratadas porque estaban pagando.

  5. lamentablemente la violencia obstetricia es un hecho no solo en los hospitales, sino también en clínicas donde las mujeres “deben” parir en la clásica posición horizontal porque ciertamente eso es lo más cómodo para el médico, sin embargo no para la mujer (hay clínicas que se están abriendo a otras opciones)

    el estado de chile a través del programa chile crece contigo difunde una línea muy distinta del momento del parto. este programa está en sintonía con el parto respetado y humanizado, pero la cosa queda en el discurso y en las buenas intenciones, porque lamentablemente la bajada a los centro asistenciales no ocurre de manera generalizada.

    lo absurdo de todo esto es que implementar gran parte de este tipo de prácticas “humanizadas” no significa una inversión de plata, ni infraestructura, ni capacitación… el tema es de trato, de voluntad, de empatía…

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