gracefrankieamigas
por Constanza*

He tenido relaciones amorosas más bien breves, nada traumático, todo bonito en general. He pasado gran parte de mis 23 años sin un pinche, andante, pololo, pero me cuesta recordar alguna época de mi vida en que no haya tenido una amiga junto a mí.

Este último año me he insertado, más consciente que inconscientemente, en un proceso muy interno, profundo y personal; me he tomado más en serio mi propia vida, lo que quiero, lo que no, lo que busco, lo que encontré, y mientras lo hago he logrado posicionar mis esperanzas en ese lugar llamado porvenir. Se ha develado, ante mí, el valor absoluto que han tenido -y tienen– las amigas en mi vida, en mis momentos, en todo. Aclaro antes de seguir que por fortuna también tengo muy buenos amigos hombres, pero son menos y hoy me quiero referir a esa amistad en femenino que el título anuncia.

Tengo amigas desde hace años, y si bien soy una persona solitaria –me gusta mucho estar sola, salir sola, ir al cine sola, ir a caminar o a tomarme un café con mi compañía– he logrado generar vínculos importantes con una especial diversidad de mujeres, quienes me asombran y me conmueven.

Recuerdo que en 4to básico tenía una mejor amiga llamada Paulina –todavía somos muy amigas, así que si estás leyendo esto, ¡pronto te mando las recetas prometidas, Pauli!– íbamos en el mismo curso del mismo colegio, probablemente nos sentábamos juntas, pero aun así tomamos el compromiso de escribirnos cartas, sí, cartas, en esas hojas tan lindas de esquelas que ambas coleccionábamos.

Escribirnos se volvió una tradición, nos contábamos cosas cotidianas, si nos gustaba alguien, o si nos parecía fea o bonita la nueva malla de gimnasia artística, nos decíamos, a través de la escritura, cómo nos sentíamos. Es bonito recordarnos así, sintiendo la necesidad de estar hablándonos siempre, sintiendo la necesidad de ser amigas siempre, tal y como lo hemos logrado con el paso de los años, eso que tantas veces nos prometimos en esa época.

Tengo amigas con las que no pasa un día sin hablarnos, con otras pueden pasar meses sin contactarnos, pero nos vemos y sabemos que todo está bien. Tengo amigas amantes de las matemáticas, otras del cine, otras de los libros, amigas feministas, artistas, diseñadoras, deportistas, periodistas, graciosas, gritonas, bailarinas, profesoras, veganas, vegetarianas, cantantes en potencia, hippies de corazón. Todas están conmigo siempre, de alguna forma, escribiéndonos, hablándonos, pensándonos.

Clarice Lispector, mi escritora favorita, escribió un cuento llamado “Una amistad sincera”, ahí dejó puesta una frase que habita en mí desde que me topé con ella; “Queríamos tanto salvar al otro. La amistad es materia de salvación”. Eso es precisamente lo que pienso de la amistad, tener amigos, conservar amigos, hacer amigos nuevos, sin importar nada más que la voluntad y el cariño, es la decisión de salvarse una y otra vez. Con amigos me refiero a toda clase de amigos, mujeres, hombres, animales y uno mismo también.

Las amigas en mis días han sido fundamentales, importantísimas, no sólo me han permitido conocerlas, teniendo la certeza de que siempre están, sino que a través de ellas he logrado conocerme a mí misma, abrir mi mente y mi corazón, he aprendido a ser paciente y a aceptar a cada persona que entra en mi vida tal y como es, olvidando esa idea que a veces nos ataca, de “pucha, si fuera más así que asá”.

Gracias a todas mis amigas, las antiguas, las nuevas y las que vengan, por la fortuna de la amistad, un trayecto muy bonito, muy sincero. Porque cuando la amistad es buena, incluso cuando hay decepciones, la lealtad es la reina, y esa, para mí, es la muestra más certera de que la unión es real e infinita.

*Si quieres escribir en Zancada, tienes que mandar tu texto con título y nombre con el que quieres firmar a contacto@zancada.com en un mail titulado TEXTO. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

3 COMENTARIOS

  1. Que lindo es tener amigas. Son una fuente de apoyo y felicidad. Y mi también me pasa que tengo amigas que hablo cada semana, otras meses sin hablar y después es muy lindo encontrarse y todo sigue igual.

    Lo mejor, es que sabes que siempre estarán ahí para brindarte su apoyo.

  2. Que tema más complicado.
    No se que pasa conmigo que no logro conectarme ni generar vínculos extensos con nadie, en general estoy sola, cuando tengo un problema,pena, angustia o algo bueno incluso, no tengo con quien compartirlo. A veces pienso que si tuviera una urgencia no tengo a quien recurrir.
    Me lo he cuestionado, pero no encuentro una razón.

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