El horroroso crimen contra Nabila Rifo y la insostenible violencia contra la mujer

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BASTA
por Yeya

Escribo desde la rabia. Escribo porque no importa qué tanto hablen de este caso, hay que seguir haciéndolo por ella, por Nabila, y por Claudia González, Magdalena Carrillo, Elba Escárate, Claudina Barrientos, Karen Wilson, Silvana Sepúlveda, Magali Carriel, Nelly Leighton, Amelia García, Juliana Acevedo, Nancy Arenas, Yuri Álvarez, Adalita Ojeda, y Beatriz López, las 14 mujeres asesinadas en lo que va de 2016 por quienes eran o fueron sus parejas; y por las más de 50 que fueron atacadas, pero cuyos victimarios no lograron matarlas. Por ellas y por las que, tristemente, vienen y vendrán hasta que no nos decidamos a hacer algo.
 
Veo en las noticias que todo parece indicar que fue la ex pareja de Nabila el culpable de torturarla y mutilarla en plena calle, para luego ser abandonada a su suerte. Hubo testigos, sí, pero no los detuvieron. No me voy a detener en la reacción de quienes miraron temerosos desde la vereda de enfrente, prefiero quedarme con los cientos de hombres y mujeres, de niños y niñas, que pidieron y han seguido pidiendo justicia en las calles de Coyhaique.
 
Trato de pensar, de encontrar una explicación. ¿Qué puede llevar a alguien a ensañarse de esa manera con alguien a quien ama o amó? No son los celos, como publicó un medio hace algunos días. Es mucho más que eso. Es el poder que siente un hombre sobre una mujer, el poder que por años ha creído que tiene en sus manos, porque así ha sido.
 
Y hay que hablar y actuar, nos tenemos que remecer, nos tenemos que enojar y tenemos que cambiar. Tenemos que cambiar la forma en que criamos a nuestros hijos, a nuestras hijas, tenemos que ser el cambio que hará que en un futuro estos casos sean una cifra del pasado que queremos olvidar porque aprendimos y no hemos vuelto a repetir. Tenemos que hablar porque no es justo que vivamos con miedo. No es justo que mi mamá me diga que me tengo que cuidar cuando salgo para que no me vayan a hacer algo. No es justo que corra en la calle para llegar luego a mi casa después de que me bajo del taxi o la micro. No es justo, sobre todo porque sé que mi hermano, mi marido, mi papá, mis amigos, no viven con ese miedo y nunca han sabido lo que es. Estoy harta de enterarme de que son miles las mujeres que cada día son violentadas en este país por el sólo hecho de ser mujeres, a manos de sus parejas, ex parejas, desconocidos, el vecino del frente, estoy harta y aburrida, triste, enojada, y me pasa de todo porque, como si fuera poco, la justicia no nos ayuda. Nos ignora y nos obliga a encerrarnos, a tener grupos de whatsapp para avisarles a nuestras amigas que llegamos bien, nos obliga a correr, a taparnos, a evitar hacer contacto visual, a hablar. Trabajamos, votamos, pero somos ciudadanas de segunda categoría a las que nadie protege, muchas veces ni siquiera las familias ni el entorno, ni los amigos, ni los que se cruzan con nosotras en la calle. Ni los carabineros, que minimizan la violencia cuando haces una denuncia, y ni siquiera se molestan a la hora de vigilar a quienes tienen medidas cautelares.
 
Tenemos que hacer algo, ahora. En Chile prácticamente muere una mujer a la semana y esto no da para más. No estoy dispuesta a seguir lamentando muertes. No más. Ni una más. 

5 COMENTARIOS

  1. El hombre de Coyhaique es un enfermo, es un sádico. No me cabe en la cabeza tanta crueldad y ensañamiento contra alguien. Quedé horrorizada y angustiada.

    Es triste ver las cifras. Y los medios avalan las conductas justificando la violencia en celos, amor. Mal.

  2. Esto seguira mientras nosotros mismos no tomemos el poder ya que las autoridades no lo haran, no significamos nada par ellos y lo digo como hombre que soy.

  3. Yo separaría parejas celopatas de delincuencia comun, a los hombres tambien les da miedo andar solos cuando son concientes del peligro (lo que pasa que los cabros jovenes no es que anden tranquilos porque estan mas seguros, es porque son mas osados, mas irresponsables).
    Lo que me resulta llamativo es que nadie llamara a carabineros cuando atestiguaron la agresión, ¿que creo? … que la misma gente que se queja (por que aqui tambien ha habido post de quejas) por la vecina que pregunta, por la gente copuchenta, por el que opina … eso va creando el individualismo… “para que nos vamos a meter si es cosa de ellos” “para que llamar a los pacos, nunca tan sapos” “para que intervenir si despues quedamos de los vecinos metiches”.
    Es super importante que el entorno reacciones, se involucre, actue, tenemos que protegernos entre todos. Yo agradezco a toda la gente sapa alrededor mio, con preguntas instrusivas y comentarios desubicados incluidos, porque es gente que se preocupa por mi.

    • Igual a un hombre le da miedo que lo asalten, no creo que le dé miedo que lo violen, que le agarren el poto o que le griten alguna cochinada. Es distinto.

      • Cuando yo ando sola de noche lo que menos me da miedo es que me griten alguna cochinada, me aterra que me cogoteen, y del temor a las violaciones… pues habría que tener mas miedo adentro de la casa y en las reuniones con amigos y familiares, las violaciones se dan mucho mas en el entorno familiar (mil veces mas del terror. ver la pagina violacion.org).

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