Cómo cambiar los hábitos

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por Lala

Cambiar la forma en que nos alimentamos puede ser una necesidad a propósito de varias cosas, desde enfermedades que nos obligan a eliminar algún alimento, hasta frenar una vida poco saludable, los hijos, etc., pero como sea, es un paso que a veces puede ser difícil.

En el Taller de Alimentación Sana de la Fábrica Zancada conversamos mucho al respecto porque no se trata de llegar un día, botar todo y hacer que toda la familia deje de comer lo que comía y disfrute lo nuevo. No. Probablemente si comenzamos así no lleguemos a ninguna parte.

No tengo hijos, pero en una casa sólo con adultos es igual de difícil, por eso hay que ir de a poco. Ir cambiando las bebidas azucaradas, el tipo de pan (y lo que le ponemos!), ir probando aderezos caseros y hacer algunas triquiñuelas –sobre todo cuando hay niños– que pueden sonar absurdas pero funcionan: usar los antiguos envases y reemplazar su contenido con las preparaciones nuevas de salsa de tomate, kétchup, entre otras. Si cocinamos dulces, ir bajando el azúcar e ir añadiendo de a poco otro tipo de endulzante –o verduras como la zanahoria, súper dulce y deliciosa– hasta que, con el tiempo, acostumbremos el gusto a los nuevos sabores.

Nadie dijo que era fácil, no. Es más rápido comprar algo a la pasada que ir a la feria y cocinar, pero cuando logras hacerlo costumbre se vuelve fácil. El tema del presupuesto también es clave, y por lo mismo hay que buscar con pinzas buenos proveedores con precios que se ajusten a lo que podemos pagar. Este último tiempo he probado con un par de agrupaciones de productores de Talagante, y otros de Peumo, que llevan frutas y verduras a domicilio de los que ya les comentaré. Me ha resultado práctico, porque además en casa somos sólo dos personas.

Me ha tomado algún tiempo, pero después del impulso del taller ya tengo mi stock de harinas, fruto secos, y un montón de ideas que ya he comenzado a poner en práctica.

3 COMENTARIOS

  1. lo más difícil que la familia entera no coma pan o como otros tipos, porque existe fascinación por el pan, es cuático. Pero mientras se les vaya comentando las propiedades de los otros haciéndolo en casa, etc, la familia se va impregnando del comer sano y , sobre todo, entendiendo la razón, que es lo más importante. Una cosa, además, comer bien no sólo va en querer bajar de peso, sino en tomar consciencia de que lo que usualmente comemos, envasado, etc, no es lo mejor. y que hace bien comer verduras, más fibras y frutas.

  2. Yo muchas veces, he tratado de cambiar la once por cena. Pero cuesta. El pan es tan rico. Lo bueno que comemos pan molde o pita, muy excepcional pan hallulla. Supongo que es más sanito.

    Además a veces no hay tiempo para preparar la cena, y es más fácil el pan.

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