Deporte y maratón: por qué alentamos

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por Mariana y punto

A propósito del Maratón de Santiago, nos pusimos a conversar y debatir sobre el hecho de alentar a desconocidos en un evento deportivo como ese; algunas lo encontraban raro, porque correr es un deporte individual, donde los participantes no representan a un equipo con fanaticada externa. Otras, en cambio, encontrábamos que la emoción de ver a desconocidos tratando de alcanzar una meta era muy parecida a la que vivimos al ver las Olimpiadas, sin importar de qué nacionalidad sean los que compiten.

Así como casi me caen lágrimas cuando veo por la tele a un deportista obtener una medalla olímpica, el domingo pasado sentía que la emoción casi me desbordaba al ver a tantos desconocidos acercarse a la meta de los 21k y a otros -también muchos- animarlos desde afuera.

Quizás, si no fuera porque mis grandes amigas Daniela Paz y Carodu estaban entre los corredores, no se me habría ocurrido levantarme a las 10 de la mañana de un domingo para mirar a gente correr, pero estar ahí es muy emocionante e inspirador: los participantes van preocupados de que otros sigan en carrera (me tocó ver a varios que iban semi lesionados o cansados, y que otros corredores desconocidos los alentaban a seguir, a que quedaba sólo 1 kilómetro para el final…), muchos saludan a las personas que desde las veredas les gritan cosas como C-H-I o “vamos que se puede”, y es especialmente bacán ver que tus amigos sonríen al verte al borde del camino, tanto que felices posan para la foto o te dan la mano o incluso recobran un poco de energía si es que van muy cansados.

La emoción de alentar en deportes donde tienes una relación con el equipo (por ejemplo a la selección chilena de fútbol, o a tu equipo de volei de cuando eras chica) es para mí algo diferente a esta que se produce cuando no necesariamente importa la competencia ni conoces a los participantes, pero las dos son parte de lo lindo que es el deporte: que hasta cuando es supuestamente individual, puede convertirse en un esfuerzo colectivo.

4 COMENTARIOS

  1. me emocionó mucho afuera del GAM una señora con un cartel muy producido (con letras de colores y dibujos por lo que se notaba la preocupación que tuvo al hacerlo) que decía “cuando las piernas flaquean el corazón continua” (o algo así)…en ese momento yo no iba cansada pero al verlo me dio esa cosita en la guata de cuando uno se emciona.

  2. Muchas gracias a todos los que alientan, dan una una energia increible para seguir adelante. A mi lo que mas me gustó son los niños que se ponían al borde de la calle y estiraban la mano para darnos un “give me five”, los que ibamos corriendo, será porque tengo hijos pero es lejos lo que mas me emocionaba.

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