Mi Norte es el Sur: el viaje de Amanda Puga por Latinoamérica

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por Mariana y punto

Amanda Puga viajó 7 meses sola por Cuba, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Chile; escribió un blog que se transformó en un libro, grabó un cortometraje y la cámara fue prácticamente una extensión de su cuerpo a través de la cual buscaba responder la pregunta ¿qué dice Latinoamérica?, “tratando de entender qué es lo que piensa la gente de su realidad sociopolítica, pero desde una mirada propia, que no necesariamente tiene que ver con la absoluta verdad, sino que más bien tiene que ver con la verdad de la gente que está bajo cierto sistema”. Así cuenta Amanda que nació la idea del proyecto Mi norte es el sur.

El libro ya está editado y en proceso de diagramación e impresión, el cortometraje Siempre pa’lante ya está listo, y -aunque ya estuvo más de 8 meses revisando y editando los más de 2 teras de grabación que trajo de vuelta- para terminar el largometraje documental están convocando a crowdfunding que busca juntar plata para montaje y post producción. Los aportes que podemos hacer para apoyar este documental van desde 3 lucas hasta 1 millón de pesos, y las recompensas buscan que de alguna forma viajemos también como Amanda: hay fotos digitales, copias del libro y del cortometraje de este viaje, comidas en restoranes de Santiago y Puerto Varas, tickets de Ski Portillo, alojamientos en La Parva, San Pedro de Atacama, Las Trancas, y hasta en Búzios.

Amanda es de Puerto Varas, y a los 18 años viajó por primera vez; con una amiga fueron a Buenos Aires y a Uruguay, “nos quedamos en hostales y conocí muchos extranjeros que te contaban ‘estoy viajando por un año por Sudamérica’ y uno con suerte viajando un mes después de juntar plata un año, entonces me daba rabia; estos locos vienen de Europa a viajar por Sudamérica y yo no puedo?”. Esa rabia le quedó rondando, y cuando terminó la universidad en Chile, partió a hacer un curso en Cuba. “Me fui con cámara y con la idea de hacer algo, no sabía bien qué. Y desde el momento en que pisé Cuba empecé a prender la cámara y a preguntarle a la gente”.

Así partió y ha seguido este proyecto que terminó siendo multidisciplinario: sin un plan. “En Cuba las cosas funcionan muy distinto, entonces me fui en el rollo de preguntarle a la gente ‘explícame cómo funciona Cuba’ y ahí nace esta idea de seguir”. Al comienzo fantaseaba con ir a Jamaica, pero el pasaje más barato para llegar a Sudamérica era llegar a Venezuela, por lo que ahí siguió.

¿Cómo definías dónde ir y cuánto quedarte en un lugar?

No tenía un criterio muy planeado, pero sabía que no iba en plan turístico; iba armando la ruta con recomendaciones de viajeros que conocía allá, y cuando estaba en un lugar recién ahí planificaba el próximo destino. Sin plan. Todo dependía; me quedé por couchsurfing, dependía de la onda con la gente, si me faltaba más información… por ejemplo en Caracas me quedé como 10 días porque estaba pasando mucho, hubo lugares donde me quedé una noche porque no me gustó o no fue una grata experiencia. En Bogotá me quedé un montón de tiempo porque murió mi disco duro…

Cuando empezaste a escribir el blog ¿pensabas en que lo leería alguien más?

Más bien familia y amigos pensaba; fue porque yo mandaba unos chorizos de mails contando todo y un amigo me dice hazla corta, no me hueís, hazte un blog, y fue choro porque gente que conocía pero que no veía hace millones de años me decía oye vi tu blog…

¿La forma en la que escribías el blog era la misma de cuando mandabas mails a tus cercanos?

El blog era vomitar un poco… cuando viajas solo no tienes con quién compartir las cosas que te pasan, entonces era una necesidad de expresar todas las cosas que estaba viviendo, aunque siempre me gustó escribir. Y después cuando llegué a Chile puse todo en word y me di cuenta de que tenía como 400 páginas escritas y ahí encontré una editora que me apañó y ahí cambió mucho, cuento otras cosas, hablo también más desde la memoria; son los mismos capítulos pero hay cosas que borré, el libro es un poquito más analítico desde afuera. El libro se escribió solo, se gestó solo, no había un plan.

¿A qué conclusiones llegaste después de haber vivido todo y verlo desde la distancia?
Una cosa es la experiencia del viaje en sí y la otra las conclusiones sociopolíticas, porque esta fue como una investigación filmada, no había plan de rodaje ni guión, sino que iba viajando, entrevistando gente, y lo que iba pasando lo iba filmando. Cuando volví a Chile empiezas a ver Chile desde un lugar externo, como si fuera un país que no conocieras; darme cuenta de cosas de la personalidad de nosotros como chilenos…

¿Como qué?

Por ejemplo que somos súper aclanados, uno tiene su grupo de amigos forever and ever y si llega alguien de afuera va a costar que entre, pero si entra también es el amigo forever and ever. En Colombia por ejemplo no era tan así, yo llegaba un día y me decían “¡hola amiga!” pero al otro con suerte si te he visto. En Chile somos super respetuosos de un montón de cosas, como por ejemplo cruzar la calle en un paso de cebra, en otro país los autos no te pescan; a pesar de que somos de repente fríos al mismo tiempo somos preocupados en respetar ciertos espacios del otro, dentro de latinoamérica somos un país ordenado, seguro, fue cuático volver y sentirme que aquí caminai en la noche y hay gente, nadie te va a secuestrar… ahí te das cuenta de que acá hay poca delincuencia. Con respecto al viaje yo digo que si todos viajáramos un poquito de esta manera, no desde una agencia de turismo en la que sigo estando en mi burbuja sino que abriéndose a lo que a otra gente piensa y le pasa dejaríamos de juzgar, de decir cosas como que el pobre es pobre porque es flojo, o al revés, que los ricos son todos ladrones, que la gente vea que hay otras formas de vivir, que lo que yo creo no es la verdad absoluta, puede haber otras formas de vivir la vida.

¿Cómo es el formato del documental?

En el documental yo salgo en voz en off, hay una que otra imagen en que aparece mi cara pero no es La ruta de la seda, más bien se centra en el otro. Me interesa generar preguntas y reflexiones, pero no me interesa decir esto es así, eso me interesa que lo digan las personas que lo van contando, la gente con la que me voy encontrando, y el espectador. Me gusta mucho Herzog, Into the Abyss es un documental sobre la pena de muerte en Estados Unidos y también es un poco así, no es como Michael Moore que es super opinólogo… quizás decir “estuve aquí y me pasó esto”. Quiero plantear por ejemplo qué es la pobreza y qué es la riqueza realmente, porque yo estuve en espacios muy pobres y que sin embargo yo los encontré muy ricos porque esa gente no necesita más. Son esos cuestionamientos que buscan plantear el sistema en el que nos encontramos y plantear que existen otras formas de vida y que no todo es como te dicen. Ya tenemos editados como 3 países y estamos trabajando en el guión de lo que sigue, estamos tratando de ir descubriendo el material y desde ahí plantear lo que te estoy tratando de decir, pero todavía es un misterio cómo va a salir. En el libro cuento muchas cosas que no están en cámara, cuento anécdotas, es mucho más en primera persona, el documental no busca eso.

¿Qué impresión te quedó de viajar sola?

Viajar sola-sola como viajé yo creo que es una experiencia súper enriquecedora porque uno se descubre; aquí mi familia y amigos que me conocen de una manera, si yo mañana llego a un carrete con un mohicano mis amigos me van a decir “desde cuándo, qué te pasó”, pero si llegas a Colombia con un mohicano nadie te conoce, tú puedes ser lo que quieras ser, entonces es una forma de descubrirse y de permitirse hacer cosas que quizás nunca hubieras hecho aquí… uno se puede dar cuenta de cosas que no sabías, pero que eras.

¿Por ejemplo?
A mí siempre me ha gustado tocar guitarra pero acá no lo hacía porque mis amigos me decían que tocaba pésimo, y acá me abrí a tocar y a cantar en carretes y todo el mundo buena onda, entonces te diste cuenta de que podias hacerlo.

¿Qué te hace pensar todo lo que se dijo a propósito del asesinato de las argentinas en Montañita?
A mí viajando sola no me pasó nada nunca, a pesar de estar hasta en un ataque de la guerrilla en Colombia y que se me perdió la billetera en un bus… decir que ellas se pusieron frente a un riesgo, no me parece. Yo en otro viaje en Posadas figuraba a las 12 de la noche sola, y uno puede decir que eso es riesgoso, y al final terminé en la plaza, hablando con los artesanos, y me llevaron a un lugar super bacán donde pude dormir, me pude duchar, hubo buena onda. El que mató fue el que las mató, no es culpa de ellas. Uno tiene que tomar precauciones igual que en cualquier parte. Por ejemplo yo viajaba por couchsurfing para no pagar alojamiento y para conocer gente, pero nunca hice dedo porque andaba con cámara, trípode, equipos, y me parecía un riesgo innecesario. Hoy día hay tantas formas de viajar y mantener cierta seguridad sin quedarte en un hotel 5 estrellas, como couchsurfing, Tripda que es como hacer dedo digitalmente…
es real que Ecuador y Venezuela son países más machistas que Argentina y Chile, pero no creo que eso significa que uno tenga que dejar de viajar. La recomendación que siempre doy: si uno alguna vez se siente en algún aprieto o apuro o situación en que no sabes qué hacer, las mejores personas a las que acudir son los artesanos, porque son personas que viajan, así que saben de la situación en la que te encuentras y te van a entender y apañar.

¿Te imaginas viajando sin cámara para tus vacaciones?
Sí jaja… igual siempre me estoy moviendo, no me quedé nunca más quieta, salgo de Santiago por lo menos una vez al mes, y a veces ni siquiera lo busco. Es difícil volver porque te acostumbras a que todos los días son distintos, todo es diferente entonces estás absorbiendo y llegas acá y te quedas quieto, no sé, es como una droga.

¿Has recibido a gente por couchsurfing?

Recibi gente antes de irme y después: unos colombianos, un argentino, un polaco, un uruguayo que era pintor y de hecho pintó un mural en mi pieza… yo lo recomiendo harto, no viajar pero conocer a alguien que está viajando sirve para salir de la rutina. Yo por ejemplo pongo la regla de que tienen que cocinar algo de su país, nunca había comido nada polaco, no tenía idea de cómo era; las últimas chicas que alojé eran unas brasileras que venían al Festival Nómade, super buena onda. Sirve para dejar de pensar que todo es peligroso y que la gente es mala… hay de todo y al menos yo viajando me di cuenta de que hay mas gente buena que mala; te das cuenta de que hay gente que piensa como tú, que no eres la única, que no eres tan rara.

3 COMENTARIOS

  1. ¡Que hermoso proyecto! Me parece interesante el tema de la perspectiva, identidad y comunicación. Creo que Amanda va más allá del lado superficial de la sociedad y busca la esencia de los países, y claro, busca en donde mejor podría hacerlo; contacto directo con las personas, vidas, opiniones.

  2. Buena enteevista, explica bien de como se gesta el proyecto. Tremenda pega ek escrubirbun libro y hacer dicumental y largometraje. Ojalá la sigan apoyando.

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