Teatro: Santiago Off, cero off

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santiagooff
por Galia (Culturizarte)

Después de que terminara el gran festival de teatro Santiago a Mil, el clásico de enero, comenzó el Festival Santiago Off, cuya sede oficial es Matucana 100, y que es supuestamente el lado B del Santiago a Mil o una versión más alternativa. En vez, descubrí un festival moderno, innovador, y efectivamente cero “off”.

La calidad de la programación fue de primer nivel y aquí les cuento de dos obras que pude ver, que tienen mucho en común: ambas son musicales.

La primera es Violeta, una reposición de la obra de Jesús Urqueta que se presentó en Matucana 100 en mayo, que corresponde a la segunda de la trilogía “Tiernos y Feroces” de Cristián Figueroa. La obra es protagonizada por Claudia Cabezas, y cuenta con las actuaciones y la música de Nicolás Zárate, Víctor Montero y Gonzalo Martínez. La historia toma como referencia la figura de Violeta Parra, pero la trae a nuestros tiempos, con una reinterpretación del personaje, convertida en una cantante de una banda de rock. La obra toma conceptos muy asociados a la vida de la folclorista chilena, como sus problemas con la maternidad, con la música, el talento, la cultura chilena, etc. y los incorpora en esta banda de música donde la fuerza de la interpretación y el contexto musical actual son claves. La escenografía es muy parecida al estudio de “Puro Chile”, el programa de TVN que está marcando pauta en cuanto a la música chilena y al espacio que se le está dando en la TV nacional, por lo que más que una clásica obra de teatro “Violeta” es como una tocata en vivo, con pequeños esbozos de la vida de Violeta Parra, pero más que nada, como un espectáculo musical muy actual.

La otra obra musical que vi fue Fantasmas Borrachos, otro reestreno, escrita por Juan Radrigán, con la actuación de Francisco Melo, Fernando González, Annie Murath y Gabriel Cañas. Estos últimos son actores que se han destacado por ser cantantes también y por interpretar grandes musicales en la escena local. La obra, al ser cantada casi por completo, cuenta también con un trío de cuerdas y un baterista en el escenario. También funciona como una tocata en vivo, al igual que Violeta, y aquí la historia es de un amor frustrado, contada por un fantasma interpretado por Melo, que sufre por un amor no correspondido. Este rol funciona también como un narrador, mientras Murath y Cañas cantan las canciones de amor y muerte, con mucha pasión y sensibilidad. Lo mejor del montaje es la música; las canciones están muy bien compuestas, son bonitas y pegajosas.

Ambas obras supieron incorporar la música como principal gatillador de emociones, y lo lograron. Estas obras emocionan, entretienen y conmueven. Santiago Off está más “On” que nunca.

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