La libertad de Kesha (y de las mujeres) o la de la industria

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kesha
por lucy

Esta semana en el newsletter Lenny venía titulado “Lena Dunham stands with Kesha” (Lena Dunham apoya a Kesha). Reconozco que desde que me suscribí a Lenny Letter rara vez alcanzo a leerlo completo (siempre estoy trabajando cuando lo recibo) y que no conocía mucho la música de Kesha, pero en este caso el tema llamó mi atención y lo leí completo para ver qué era lo que estaba pasando.

Resulta que Kesha desde hace un año y medio que está tratando de salirse del contrato vigente por 6 discos más que la amarra a Sony, específicamente a Kemosabe, sello perteneciente a Sony y manejado por el productor Lukasz Gottwald, conocido como Dr. Luke, a quien Kesha acusa de haber abusado de ella repetidas veces y de distintas formas durante los últimos 10 años. Ya no se siente segura trabajando con él, ni tampoco con que su carrera musical dependa de este personaje.

Esta semana, una jueza rechazó la demanda de Kesha, lo que la obliga a seguir atada a ese contrato. Y lo que Kesha, Lena Dunham y muchas otras mujeres (como Lady Gaga y Lorde que la ha apoyado públicamente, y Taylor Swift que le donó 250.000 dólares) han lamentado, es que a la justicia finalmente parece importarle más la libertad de la industria que la de una mujer violentada.

Sony ofreció a Kesha que no tendría que ver más a Dr. Luke, sin embargo eso no le asegura a ella que él siga controlando su carrera, y que su propio sello termine bloqueando su desarrollo como artista y decida no promocionarla tan activamente si ya no trabaja con él. Y aunque no se vean ni trabajen juntos, Dr. Luke sí seguirá teniendo el control sobre Kesha.

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Tal como dice Lena Dunham, este caso va mucho más allá de Kesha, porque es el ejemplo que ven mujeres en todo el mundo y que repercute en que muchas piensen y decidan (como Kesha hace 10 años) que es mejor no denunciar una violación, ya que la justicia no condenará al abusador, y peor aún: muy posiblemente la víctima sí será juzgada durante todo el proceso judicial y social que conlleva una acusación así.

Algunas de las cifras con las que Lena argumenta: en más del 98 por ciento de las relaciones abusivas el control económico es un clave y en 19 de los estados de EE.UU. los abusadores tienen derechos sobre hijos nacidos producto de una violación. Y compara a cuestionamientos como los de la justicia a Kesha con los que siguieron al fraude en una crónica de la revista Rolling Stone sobre abuso en universidades, explicando que no hacen más que mantener en calladas y avergonzadas a mujeres y víctimas de abuso sexual en general. Y eso no es justo.


Foto: @KeshaRose

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