Conocer Fantasilandia a los 30 años

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por Pepa

No me pregunten por qué, pero nunca había ido a Fantasilandia. Nunca, ni cuando era niña, ni de adolescente, ni en mi época universitaria. Nunca. No tengo idea realmente por qué, porque mis amigos iban, mi hermano fue varias veces, entonces no sé en qué estaba yo que nunca me decidí.

Eso hasta hace algunas semanas, cuando en el trabajo de mi marido celebraron la Navidad en Fantasilandia. Me preguntó sin mucho entusiasmo si quería ir, y le dije que obvio que sí. ¡Era mi oportunidad! Estuve sentada mirando los juegos, caminé otro rato tratando de hacerme el ánimo, hasta que me preguntó: ¿Y? ¿Te vas a subir al Boomerang? Así, sin más. Le pasé mi bolso y partí a hacer la fila, sola. Me imaginé que iba a vomitar o a desmayarme, incluso pensé la posibilidad de salir infartada, aunque no tengo problemas al corazón. ¡Y lo pasé chancho! Era yo y un montón de quinceañeros haciendo la fila una y otra vez, mientras yo me iba tambaleando después de haber gritado mucho y haber salido con ataque de risa. ¡Tantos años me perdí esa sensación tan chora!

El siguiente reto fue el Raptor, pero ese no lo disfruté. Hice una fila larga y, como soy chica –unos centímetros menos y no me puedo subir al juego jaja- me fui golpeando las orejas todo el trayecto. Además, como hay que estar rígido para que no se te vaya la cabeza para cualquier parte, terminé adolorida. Los compañeros de mi marido se reían y varios comentaban que a los 30 no es lo mismo que a los 15. Quizás es cierto, porque necesité media hora sentada para recomponerme después de bajarme del Raptor.

El resultado: lo pasé chancho y pude ponerme al día con un pendiente de toda la vida. No tengo sobrinos ni niños chicos o adolescentes a quienes llevar, pero quizás si algún amigo se anima, regrese. ¿Por qué no?

Foto: Facebook Parque de diversiones Fantasilandia

2 COMENTARIOS

  1. Una recomendación para que no te golpees la cabeza en esa montaña rusa (y en general en las montañas rusas más viejas), tienes que ir con la cabeza pegada a la cabecera del asiento todo el rato, si separas la cabeza del asiento empezarás a pegarte, para que tengas en cuenta la próxima vez que vayas a Fantasilandia 😉

    Yo hace años no voy, iba más chica una vez al año por que en el trabajo de mi mamá hacen una fiesta de navidad ahí y era genial pues el parque estaba cerrado para la empresa, era harta gente igual pero no había que hacer filas, podías subirte una y otra vez a los juegos, era muy entretenido.

  2. Yo soy de Conce y he ido un par de veces. La primera vez mut chica y me subí a los juegos de niños y lo pasé bien. Pero hace unos años fui con mi marido y nos subimos a caida libre y morí. Me dió pánico la subida. Pensé q me iba a infartar. Después fuimos a uno más leves…las tasitas eigual lo pasé mal.
    No sirvo para estos juegos, me producen una horrible sensación de inseguridad, pánico y ganas de llorar. Maal.

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