Añoranza de piscina

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necesitopiscina
por Holly

Después de un fin de semana con más de 34 grados empecé a pensar, divagar y añorar una piscina, como la típica armable que tiene uno cuando chico y que no valoré suficiente en su época, pero que gracias a la nostalgia (y el calor) la extrañé más que ningún otro objeto en mi vida en este fin de semana infernal, literalmente.

Porque aunque el manguereo veraniego ayuda a salvar del calor, no todos tienen el espacio para hacerlo y también porque no hay nada como estar ahí varada en la piscina disfrutando del agua mientras Santiago se derrite.

Me da lo mismo el tipo de piscina que sea, pero siento que es lo único que puede salvar mientras uno pasa el verano en la ciudad, sobre todo en  este supuesto “verano más caluroso” de la eternidad en el que aparentemente estamos.

A estas ganas de tener piscina, le sumo que soy pésima con todo lo veraniego: el calor, la ropa y los zapatos de la temporada me asesinan lentamente cada día, junto con el metro a plenos 30 mil grados. Punto aparte es la ausencia de aire acondicionado los últimos días en el metro, cero aire y oxígeno para las multitudes que llenamos los carros.

Así que mientras subian los grados y la muerte a causa de calor era ya un hecho, empecé a tomar la decisión, resolución o meta de tener mi refugio acuático, sea del porte y estilo que sea, así tener algo para ayudar a sobrevivir mientras el calor nos ataca en la ciudad.

4 COMENTARIOS

  1. Recuerdo que cuando tenía como 15 años empecé una campaña intensa para que mis viejos construyeran una piscina en el patio de la casa. Me ignoraron todo lo que pudieron, hasta que se convencieron y la hicieron. Yo ya no vivo con ellos, pero este domingo los fui a visitar y pucha que disfruté la piscina!!! Ellos también le sacan el jugo en el verano y hasta el día de hoy me agradecen por todo lo que los hinché para que la hicieran 😀

  2. En Conce estamos super cerca de cualquier playa, así que estamos medios salvados. y en la ciudad misma, nuestro edificio tiene piscina, peeero la vinieron a fiscalizar y no tenia una cosa para limpiarse los pies y la cerraron!! que mal! estoy que propongo comprar un balde que sirva para limpiarnos los pies y listo.

  3. Yo tengo la pelopincho desarmable, pero una bien grandota, mis hijas la disfrutan, yo tambien los fines de semana. Hay tantas y de tantos precios que están al alcance de cualquier bolsillo y tamaño de patio.
    Nota aparte lo del metro, yo no me meto al metro ni que me paguen, las micros hacen el mismo recorrido y harto menos llenas, es verdad que se demoran más y es más aerratico el tiempo de espera pero prefiero eso que morir ahogada, apretada, sin aire, oliendo sudados ajenos… guacala… la verdad que no entiendo porque la gente sigue abarrotando el metro.

  4. Son demasiado útiles, compramos una pensando en nuestra guagua pero en verdad la hemos usado más nosotros. Lo recomiendo mil, salvan!!

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