¿Adictos al teléfono?

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phoneaddiction
por Lala

El martes llegó a mis manos un estudio que realizó una conocida empresa de telecomunicaciones sobre el uso (y abuso) del celular en Chile. Y, al menos yo, no tengo problemas en decir que sí uso mucho el teléfono, que abro un ojo –después de que suena la alarma del celular– y reviso rápidamente Facebook, donde sigo a varios medios de comunicación, para informarme.

El problema (en parte) para mí, es que trabajo con el teléfono porque así me puedo conectar desde cualquier parte. Comprenderán entonces que la naturaleza de mi trabajo ES estar conectada siempre, así que se me hace imposible salir sin el teléfono. A veces me alivio si se me queda… pero después me acuerdo de la pega y tengo que volver a buscarlo.

Según el estudio, la aplicación más utilizada es Whatsapp, seguido por Facebook. Para mi sorpresa, el uso es igual de intensivo en días laborales como en fin de semana; y, de poder elegir, el 55% preferiría que se le quedaran las llaves a olvidar el celular, mientras que el 31% prefiere que se le quede la billetera en casa.

Sobre el uso, el 69% lo usa en el baño, y el 42% mientras come. El 37% lo usa mientras está en reuniones (soy de este grupo, sobre todo cuando las reuniones son fomes, hay que admitirlo) y un 27% mientras conversa con alguien. La gran mayoría, y me cuento, revisa el teléfono antes de irse a dormir y es lo primero que hace al despertarse. Me llamó la atención que… ¡el 54% revisa las redes sociales después de tener sexo! ¿Lo compartirán?

Conozco a varias personas que, al salir en grupo, deciden dejar sus teléfonos en un montoncito sobre la mesa y, quien lo tome, paga la cuenta. A eso hemos llegado con nuestra locura por el celular y las redes. Según el estudio, al 56% le han pedido que deje de mirar el teléfono para dedicarse a compartir, y al 33% se lo piden de manera frecuente.

El otro día andaba en Providencia, y un tipo cruzó la esquina de Lyon caminando y revisando el teléfono. Chocó con una persona y no se dio ni cuenta. Incluso la persona con quien chocó lo gritoneó, y nada. Pero no es el único, porque el 44% usa el Smartphone mientras camina y el 15% mientras maneja. No en los semáforos en rojo, sino que de frentón al volante. Y sí, también he visto casi accidentes producidos por esto mismo.

¿Cómo andan ustedes? ¿Necesitan tanto estar conectadas o pueden vivir sin smartphone?

Foto: John Ragai vía Flickr con licencia Creative Commons

5 COMENTARIOS

  1. Siento que este tema se está volviendo como la política y la religión, a veces es difícil hablar de ello sin que alguien salga ofendido.
    En mi caso lo uso demasiado por momentos pero por lo general los fines de semana me despego de él tanto que lo dejo todo el día y ni sé donde está.
    El caso de la gente que camina viendo el celular ya es una cuestión de seguridad y lógica.
    Ahora, la gente que critica a los que usamos mucho el celular, como en muchas cosas en la vida, no puede juzgar de buenas a primeras. Yo soy una extranjera en Chile y parte de mi día se la dedico a hablar con mis familiares que no están aquí, por lo que es una necesidad.

  2. Creo que todos nos hemos vuelto mas o menos dependientes del teléfono. Lo que sí no soporto, es cuando me junto con amigas, que no veo tan seguido, y pasan pegadas al celular. Es terrible.

    • Concuerdo con ese punto, es súper desagradable cuando el teléfono se interpone entre uno y amigos (en una reunión informal). Yo de verdad que pienso que esa persona no está a gusto conmigo si se la pasa pendiente del cel y no está esperando ni respuesta urgente ni nada, es como una conducta casi por inercia.

      En realidad esto del uso ilimitado del celular va de la mano con la conexión, internet y redes sociales, no creo que nadie se la pase metido para revisar todo el día el correo solamente o leer un medio online. La redes sociales son las que tienen a todos adictos, y ahí el tema da para largo. Conozco personas que se han salido de Facebook o que ahora no suben fotos ni avisan su ubicación, porque se aburrieron de la exposición, de la onda, etc, y están valorando su intimidad. Y por eso, igual tengo una queja, porque por culpa de esa intención de volver a lo que éramos, proponen esas zonas libres de wifi. Me carga, creo que todos deberíamos poder regularnos y no andar pegados al teléfono, sé que es difícil pero qué lata que quienes podemos regularnos no tengamos la opción de conectarnos cuando estamos en esas zonas. Y en esto igual es dramático que sea vea casi como la adicción al cigarro, que tengan que obligarte a no abusar de este.

      • En mi caso, la única “red social” que uso, es watsap, así que mi adicción no va por ese lado. Pero sí me la paso leyendo sitios de noticias, de cine, de televisión y de moda que son los temas que más me interesan. De esos sitios salto a unos temas de arquitectura, sociales y otros similares que me entretienen e instruyen a veces. Para mi el celular es como un gran diario donde puedo pasar todo el día leyendo cosas interesantes y entretenidas.

  3. Me pasa igual que a ti, yo veo Whatsap, Instagram, sitios de noticias y reviso mi correo, pero nosotras no somos TODA la población.

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