Jefes pasteles y qué hacer con ellos

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por Clau

Me gusta mi trabajo, aprendo bastante -que es lo que más me interesa-, tengo un sueldo decente, la empresa nos da beneficios aceptables y he conocido varios buenos amigos. Pero al que no puedo soportar es a mi jefe pastel.

Pienso en todo lo que sufrían en Dunder Mifflin con Michael Scott , lo comparo con mi actual jefe, y al personaje de The Office lo encuentro inteligente y divertido.

Lo malo de mi jefe pastel es que realmente no le encuentro nada bueno. Porque por un lado podría ser muy cabrón, seco y exigirnos mucho laboralmente y no es así; tampoco es flojo, porque a veces se pone a hacer nuestro trabajo y uno no entiende por qué; tampoco es que sea chacotero, porque es probablemente la persona más fome del planeta… digamos que es como un ser que no es nada, pero que va a diario a la oficina a hacernos rabiar.

En mi equipo todos piensan como yo, lo pelamos hasta aburrirnos, lo comparamos con los jefes de otras áreas y sufrimos en conjunto… pero yo tomé una decisión hace un tiempo, que es básicamente no pescarlo. Esto fue después de que un día que llegué hecha furia a mi casa, terminé peleándome con mi pareja y ahí me di cuenta de que tenía que parar de odiarlo. Y desde ahí, para mi sanidad mental no lo pesco. Si me pide que haga cosas extra que él tiene que hacer, lo hago; si me pide que cambie mil cosas que él mismo ya había aprobado, no me estreso; si no se le ocurre darnos aguinaldo para las fiestas, no me enojaré; si veo que los jefes de los otros departamentos son menos pasteles que él, no me importa.

Practicar la paciencia es algo que he sabido desarrollar, porque pelear todas las semanas -con mi jefe o con la mente- no le hace bien a nadie. ¿Han tenido jefes pasteles? ¿Cómo lo hacen para soportarlos?

13 COMENTARIOS

  1. Tengo un jefe pastel actualmente y opté por lo mismo… no pescarlo. Al principio sufria, putiaba, me enojaba, me fustraba.. aaaag! Pero no es sano. Así con mucha convicción y sin convertirme en una frustrada e infeliz trabajadora, decidí no pescarlo; le sigo el amén en lo que pide y en los mil cambios que siempre pide. Lo bueno es que en mi cargo tengo poder de decisión y no tiene que pasar tooodo por el, aunque yo sé que a el le encantaría que yo le consultara todo, no lo hago y no he tenido problemas… De hecho, con el tengo una buena relación y el me tiene “bien catalogada” pero no sabe que en el fondo lo odio!!!! jajajajjaa. En fin chicas, la pega es importante en la vida y pasamos ahí practicamente todo el día…. pero solo es una parte de la vida y yo pienso así, esto es pega… yo tengo una vida, una pareja, familia, amigos, carretes, ropa por comprar, playa para disfrutar, fines de semana maravillosos… Pi…. con mi jefe! 🙂

  2. Yo tuve un jefe bipolar, que se aprovechaba de mi poca experiencia y apariencia de niña. El mejor momento fue cuando le dije todo lo que pensaba en su cara, calmadamente, con argumentos y renuncié. Me sentí tan feliz!
    Yo creo que hay que tener paciencia, pero amor propio también y no dejar que jefes así nos pasen a llevar.

    Saludos!

  3. y tuve una jefa pastela que era buena en la pega, era mas que pastela, perra con los temas de la vida que influyeran en lo laboral… onda una compañera embarazada con algunos problemas, sentia cnotracciones y ella le decia “ay, es el utero que te esta creciendo, no vas a ir al doctor por eso”… penca poh.
    lo que aplique fue mas simple, reconocer su talento laboral solo laboral… ya que ella por ejemplo, si yo tenia un problemon que resolver, sabia que debia llamar a tal o cual gerente y decirle que llamaba de parte de ella… y obtenia resultados… y hasta hoy digo, ella laboralmente es seca, como persona, deja mucho que desear, pero eso

  4. En mis dos ultimos trabajos he tenido jefes pasteles, en mi trabajo anterior tenia una jefa tan bruja que parecia que salio de Disney, llegaba siempre tarde a la oficina por lo que queria que todos se quedaran hasta tarde con ella, hablaba prepotente, se enojaba por cosas minusculas y hasta su aspecto era desagradable, me fui peleada con ella pero en mi trabajo mas actual tenia un jefe pastel inutil, un hombre que no sabe hacer nada pero le encanta mandar, su poder de deduccion o analisis era nulo, preguntaba TODO! Me mandaba millones de msjes por whatsapp en el dia, sobretodo en la mañana cuando dormia. Ahi tuve mas paciencia pero renuncie antes de que se diera cuenta que lo detestaba!!!.

  5. Uff sí el tema del liderazgo es todo un universo. Creo que en general mis jefas no han sido muy buenas, sin decir malas. Ambas tenían en común tener algo de mal genio. La primera me hacía comer con ella y todos los que no la querían para nada me terminaban mirando feo, cuando yo nah que ver. Ella era súper peleadora, pero no conmigo. A mí me trataba bien, no era un amor, pero no la puedo pelar de mala onda. Mi otra jefe trataba de acercarse pero no sé no había feeling no más, me caía piola, pero era bien exigente, así que al menos eso me ayudó ene. Luego tuve un jefe más loquillo, relajado y súper bien con él; ahora mi jefe es cercano, aclara todas las dudas, un 7. Sí, yo nunca he tenido verdaderos jefes pasteles, es que en verdad cuesta ser jefe.

  6. tengo conciencia que he tenido malos jefes, pasteles , pencas en su máxima expresión, pero no me acuerdo de nada en particular, sólo sé que ahora, gracias a Dios, disfruto , de un buen trabajo, un buen , sueldo , un buen ambiente, y aunque mi jefa me llama en horas poco agradables y me responsabiliza por casi todo, (por

  7. ….me responsabiliza por casi todo, (porque somos las dos, contra 10 hombres que están bajo nuestras coordinación ) me es agradable trabajar, por eso se me borraron las malas experiencias y sólo me quedaron las enseñanzas en cada paso ( muy pilar sordo la frase pero de verdad eso es :P)

  8. Mi ultimo jefe era pastel, pero era pastel por que es un narcisista insoportable, de esa gente que esta segura de que el mundo le debe algo solo por existir y que obvio ellos saben todo y están siempre en lo correcto y que si esta atrasado no es el quien debe apurarse, es el mundo el que debe ir mas lento. Su frase favorita era “que solución me das” y si no había solución había escándalo, incluso con cosas que eran físicamente imposibles. Era tan insoportable que muchas veces tuve que poner cara de pez cuando gente que ni conocía se empezaba a quejar y de la peor forma de el, al final renuncie.

  9. Ufffff…..trabajé en una empresa donde todos los jefes eran pasteles. Gritos, garabatos, ninguneos eran pan de cada día. La oficina quedaba al otro lado de Santiago y cuando tenías que salir a ver a un cliente tenías que arreglártelas solo, y tal vez a fin de mes te reembolsaban.
    Las reuniones semanales eran un sufrimiento. Nada estaba bien. Te sacabas la cresta, llevabas logros, pero nada les gustaba.
    No pagaban cotizaciones, se pasaban por donde querían las leyes laborales.
    Yo terminé ignorándolos, pero seguía haciendo mis labores.
    Finalmente llegó la carta de aviso y aproveché de denunciarlos por todas sus malas prácticas. Yo me fui y ellos fueron multados. Y sé que aún no pagan las cotizaciones!!!!

  10. Yo creo que el cargo convierte a personas en seres extraños, no puede ser que todos los jefes sean personas subnormales. Una de mis jefas fue mujer y era súper exigente y todo, pero cero empática, especialmente con las mujeres. Mis compañeras con guagua siempre tenían problemas con ella por los horarios porque las dejaba trabajando hasta tarde o les ponía problema si se les enfermaban los hijos. Mi último jefe era lo más parecido a un robot, era de esos que si llegabas a las 9:31 (entrábamos a las 9:30) te empezaba a llamar por celular y mandar mensajes para saber donde estabas. No sabía cómo establecer relaciones humanas, se sentaba al lado tuyo a mirar tu computador, te cambiaba todo y después te preguntaba ¿estás seguro que esto está bien?, había una aplicación que era un chat de la empresa y el tipo sentado al frente tuyo te empezaba a hablar por ahí en vez de pararse y conversarte, muy extraño. Nadie en ese lugar lo quería

  11. Yo tuve un jefe que sin bien no podría catalogarlo de 100% pastel, porque era bueno en su pega, si era muy extraño conmigo. Nunca tuvimos feeling… podría contar con los dedos de una mano las veces que hablamos. Se notaba que me tenía 0 fe porque siempre ponía a un compañero a revisarme mis trabajos. Ni siquiera se porque me dejó en la pega. Nunca me apoyò; nunca me capacitó; no me contestaba los correos, me cancelaba las reuniones; nunca me retó.. era como si yo no existiera. Invisible todo el rato… al final igual me cagó la autoestima porque yo era nueva y tenía cero directrices… Así que opté por no pescarlo y hacer mi pega no más. Gustarle a quien le gustará

  12. Con este post me acuerdo que tengo muuuuucho material para pelar a mi ex jefa…. pero al mismo tiempo me da una paja enorme hablar de ella… qué fome.. xD

  13. El mío es jefe en UN proyecto… Es una empresa pequeña, con sólo un profesional por área, y somos dos ingenieros, de cosas totalmente distintas… Sin embargo, el loco me ha dado clases de cómo ser hace mi tema (aunque no tiene idea), obstaculiza mi trabajo en su proyecto y me ha culpado ante el dueño de la empresa (a quien por cierto imita, como las empleadas que se prueban la ropa de la jefa).

    Lo bueno es que el dueño me tiene en un altar, aunque no tengo las mismas responsabilidades del otro loco, así que no lo pesca y me deja ser 🙂

    Igual estoy buscando cambiarme, porque nadie aguanta al loco, pero soy yo la que debería trabajar directamente con él, y no me deja no hacer mi pega… Ya me gritoneó porque estaba estresado “por tener que hacer mi pega” (porque él no me deja hacerla), y me pidió disculpas porque “no debió gritarme, aunque yo lo provoqué”. El loco es loco, penca y agresivo. El único “Contra” de mi pega… No lo pesco, y espero a encontrar otra pega pata decirle que es un hueón xD

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