¿Qué es mejor? ¿Perder una tripa o un amigo?

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por Doris

Me cuesta encontrar la forma menos cursi de nombrar el tema en cuestión así que de entradita diré las cosas por su nombre: peo. Hoy, entre mi pareja y yo, es un tema superado. Fluyen sin vergüenza, aunque con criterio; al menos nunca frente a visitas y con cierta prudencia cuando pueden ser “en serio” una molestia para el otro.

Pero, debo decir que, en mi caso, ha sido un largo proceso de superación de trancas, pudores y, en lo práctico, por salud: fue imposible seguir aguantando lo inaguantable cuando se vive en pareja.

Juan -con quien vivo hace cinco años- es un tipo relajado en varios sentidos. La tercera vez que nos juntamos en su casa, ya estando pololeando, se tiró un peo y sonrió. Haciéndola corta me dijo “más vale perder un amigo que una tripa”. Y bueno, como Juan me gustaba muchísimo y es cien por ciento la raja, me dije a mí misma “me banco los peos, ¡qué tanto!”.

El problema fue que si bien acepté a Juan, en todo su esplendor, yo no podía superar “la barrera del peo” y mantenía una rutina agotadora antes de entrar al baño: poner la radio a todo chancho, prender la llave del agua, aguantarme hasta tener mi pobre colon como globo y así, un sin fin de estrategias. Fue después de un apasionado encuentro que finalmente me liberé y dejé fluir lo más íntimo de mi ser. Para mí, una prueba más de amor y de confianza. Juan estaba en llamas. Yo, igual me sentí incómoda y reconozco que tampoco es que me guste andar tirándome peos por doquier, pero al menos marcó un antes y un después en mi nivel de angustia y en la liberación natural de aire que mi cuerpo necesita.

Sí me llama la atención que, cuando hemos conversado con otras parejas, no siempre existe este nivel de confianza y, bueno, es la mujer la que más se reprime porque es de poco “dama” o porque mata las pasiones, o simplemente, porque la tranca supera cualquier intento de echar a volar un peíto.

En fin, mi colon, yo y Juan, somos felices.

Foto: Broad City, “Make it Rain”

16 COMENTARIOS

  1. Fiel reflejo de lo que sucede con el cuerpo y sus sonidos. Te felicito por la honestidad y la alegria de aceptar lo que es tan natural e inevitable. Y sí, siempre marca un antes y un después.

  2. Pocos hitos más unidores de la pareja que la superación de la barrera del peo. En promedio una persona expulsa gas por alguna parte 14 veces al día, con o sin olor, entonces si estamos decididos a vivir en pareja y compartir suficiente tiempo con el otro, es inevitable atravesar la temible barrera para conservar “amigos” y tripas. Como dice el post “sin vergüenza y con criterio”, podemos bailar al son de la música corporal.

  3. Yo soy tremendamente peorra, eso debo reconocerlo, pero fue mi eterno pololo quien lo hizo primero este gesto técnico y ahí nos liberamos altiro, así que no ha sido tema después de eso…
    Ahora hasta los bailamos jajaja

  4. Puta, con color irritable imposible no tener peos.
    Al principio, los “chanchos” no eran tema pa mí, siempre fueron una muestra de confianza con los amigos más íntimos. Pero los peos no lo eran.
    Con mi pareja fue progresivo, de a poquito. Al final, uno llega y se tira el peo no má. Incluso, las condiciones se han ido transando: ay, estai hacia mi lado, cómo podí tirarte un peo así xD.
    El único filtro, es cuando son muy tóxicos. Hay peos que ni una misma se banca, así que no someto a mi marido a esa tortura 😀

  5. pucha no puedo no mas, prefiero irme al baño, encuentro demasiado matapasiones, si mi pololo lo hace lo encontraria del terror, cuatica o como sea pero prefiero asi. (vivimos juntos)

    • Súper de acuerdo contigo Carolina. No, no más. Y mi pareja tb cree lo mismo. Mucha confianza habrá pero para eso está el baño. Yo tb vivo en pareja y es maravilloso pertenecer al grupo de los que no sabanean sus olores, y ojo q no digo q sea mjor o peor, sólo q no va conmigo.

      • Súper atendible tu posición. En estos temas no hay reglas ni nada bueno ni malo. Es el entendimiento mutuo el que manda. Hay cosas que se transan y otras no. Ciertamente es tremendamente liberador traspasar la barrera del peo, pero eso no quita que se decida no cruzarla. Por muy liberado que se quiera ser, no se puede andar por la vida buscando cualquier límite para cruzarlo, como si fuera una compulsión.

        • Idem, y llevo casada 12 años, lo encuentro enfermo de matapasiones, ni peos ni ir al baño con la puerta abierta… eso me dejaría la libido en el subterraneo for ever. Además uno no está de siamesa con la pareja como para temer que perder una tripa, es bien fácil liberarse con cierta privacia o discreción, hay que lograr un dominio de los vientos para hacerla piola.

    • Te encuentro razón…lejos lo más matapasiones que hay. No entiendo ese afán de mostrar lo peor a tu pareja como símbolo de “confianza”…yo lo encontraría super desagradable y falta de respeto.

  6. Yo con mis hermanas somos full confianza, pero con mi pololo no puedo, se esconden y no. Quieren salir.. igual con estas construcciones modernas se escucha todo lo que una hace en el baño, pero al menos el amado no lo alcanza a oler jijiji

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