Parrillada coreana: una inesperada comida favorita

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parrilladacoreana
por Mariana y punto

De vez en cuando mi amiga Juana Rosa convoca a quienes quieran acompañarla a ella y su familia a comer parrillada coreana en Patronato; con su marido vivieron un año en Corea, y aseguran que en los locales que han encontrado acá en Santiago se come igualito que en Asia.

Anoche al fin pude sumarme, y si bien la palabra parrillada es algo que siempre me parecerá atractiva, no anticipé que me gustaría tanto, y mientras comía la sentía auténticamente como mi nueva comida favorita.

Si bien los sabores que sentí no parecían nada de otro mundo (yo iba preparada para aguantar lo más picante que hubiera probado, y no fue tanto), la presentación ya es algo totalmente nuevo para mí. El restorán al que fuimos, Hansoban, era como aparentemente son los lugares más pitucos en Corea: la mesa tenía un hoyo al medio, en el cual se ponen las brasas y una mini parrilla (en los menos pitucos, me cuentan, ponen una cocinilla como de camping), y sobre el cual hay un extractor de aire que se ve muy particular (y por mucho que sirva, hay que considerar que igual saldremos pasados a parrilla).

Si se piden carnes (nosotros pedimos lomo vetado), te la traen altiro cruda, para que sea uno mismo el que la ase a gusto. Y traen varios acompañamientos que vienen incluídos en el pedido, entre los cuales lo esencial es el arroz, hojas grandes de lechuga, pasta de soya, y además vienen otros con huevo, verduras y kimchi (una mezcla de verduras y encurtidos con mucho ají). La carne se corta con tijeras, y se come al hacer mini tacos envueltos en una hoja de lechuga y que incluyen carne, arroz, pasta de soya y lo que quieras. Exquisito.

Además pedimos una tortilla de mariscos y verduras (que allá se conoce como una “pizza coreana”, aunque lo único que tiene en común con una pizza es su forma redonda y grande), que también era muy muy rica.

El Hansoban no es barato (la cuenta salió casi 40 lucas para tres personas, aunque debo decir que quedamos repletos, tal como me habían advertido), pero vale absolutamente la pena porque realmente es muy sabroso y bastante novedoso y más encima sano. Una nueva comida favorita en mi ránking personal. Está en Río de Janeiro 248, Recoleta.

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