¿A qué jugabas cuando chica?: Los gimnastas olímpicos

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por Lala

Con mi hermano nos llevamos por un año y siete meses, así que todos mis recuerdos infantiles lo consideran a él como parte fundamental. Teníamos miles de juegos, desde salir al patio a buscar la puerta que nos llevaría a Arcadia (quedábamos mal después de cada capítulo de Espartaco), tirarnos en su camión Goliat calle abajo, pasearlo en el coche de mis muñecas (y moríamos de la risa porque se desarmaba el coche y mi hermano arrastraba todo su pañal por el suelo), jugar a los superhéroes (paño de cocina como capa y nos tirábamos a la cama desde un mueble, hasta que nos pilló mi abuela).

Pero había un juego absurdo que disfrutábamos tanto, y era jugar a los gimnastas olímpicos. Si hoy tuviéramos esa edad, seguro jugaríamos a ser Tomás González, pero a fines de los 80 no me imagino quién habrá sido nuestro referente inspirador. El juego consistía básicamente en correr por el pasillo y hacer piruetas sobre la cama de mis papás. Nos caíamos, seguíamos de largo, nos pateábamos la cara sin querer, pero lo pasábamos chancho. Ese juego sobrevivió cambios de casa, de pieza, y fuimos nosotros quienes jubilamos la última cama con catre de madera de mis viejos porque, ya casi adolescentes, seguíamos jugando y, obvio, rompimos varios palos. De ahí venía la segunda parte que era sacar el colchón e ir a clavetear los palos para que no nos pillaran. Obviamente eso sucedió igual, nos retaron y ese fue el principio del fin de los gimnastas.

De ahí compraron un box spring que era más alto, con mi hermano crecimos y los gimnastas evolucionaron a piruetas de equilibrio, donde mi hermano me sostenía con sus pies en mi guata.

2 COMENTARIOS

  1. me encantó!, tengo mellizos y espero que ellos recuerden las jugarretas acompañados. Les voy a leer tu historia hoy como cuento antes de dormir.

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