Entrevista a Pierre Sauré: el dramaturgo y la ficción

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por Mariana y punto

Este sábado 6 de junio se estrena Novela, obra basada en la experiencia de su dramaturgo y director, Pierre Sauré, quien también es actor y pedagogo en escuelas de teatro. En Novela, un escritor casado y con hijos, descubre en medio de su propia ficción que está enamorado de otro hombre. Eso mismo le pasó a Pierre.

¿En qué momento decidiste contar una historia tan personal como cuentas en esta obra?
La verdad es que todo lo que yo escribo tiene mucha referencia a historias personales o prestadas por cercanos, e incluso, robadas de algún lugar, escrito o prensa. Recuerdo cuando Manuel Rojas le decía a Isidora Aguirre que, aunque ella tuviera más cercanía con la clase alta chilena, al ella haber trabajado como asistente social, podía manejar perfecto los códigos de un contexto más humilde y marginal, rematando con “todo escritor escribe sobre lo que sabe, no sobre lo que no sabe”, y relacionado con esto recuerdo justamente una frase de Alfredo Castro, quien fuera mi profesor, comentándonos que “yo como actor le presto mi cuerpo y biografía al personaje, trabajo desde mí y desde lo que sé, no puede trabajar con lo que no sé”. Yo escribo sobre lo que sé, o creo saber. Me interesa escribir temáticas que se relacionen con la condición humana, con problemáticas de la existencia, con el cómo nuestras historias mínimas conforman un todo identitario de país. Mi historia personal le ha ocurrido a muchos, no solo a mí. Yo entendí mi homosexualidad después de un largo recorrido de 10 años con una mujer con quien vivimos hasta el día de hoy una bella historia de amor y tenemos un hijo. seguimos siendo familia desde otro lugar y considero que mi historia puede generar buenos contenidos para nuestra sociedad tan hipócrita, conservadora y pacata. Cuando comenzamos el trabajo con el Royal Court Theatre de Londres, la directora, Elyse Dauson, nos pidió expresamente que escribiéramos sobre Chile. Y para mí este es nuestro Chile: un país tremendamente herido, solitario y contradictorio, en donde el pueblo no tiene cabida en el parlamento. Por ende qué mejor que el teatro para sacar la voz por los que no la tienen. 

¿Te intimida o atrae la idea de contar algo íntimo a través de una obra de teatro?
Yo no le tengo miedo a nada y nada me intimida. Soy un convencido de que, si un tema me parece interesante a mí y a mi compañía, y soy capaz de convocar a un elenco de esta emvergadura, es porque el tema de las frustraciones y soledades existencialistas nos tocan en algún lugar a todos. Me atrae en absoluto poder darme cuenta que el público necesita historias honestas para poder sentirse identificado. Ya estamos cansados del morbo superficial de la televisión. El cine arte siempre ha sido un cine de culto para profundizar y reflexionar en la condición humana y nuestra comprensión de entorno y sociedad. Hay que llevar eso al teatro y convertir el teatro en un espacio de reflexión máxima. Ya basta de la entretención barata y del teatro de mercado. Le hace muy mal a nuestra sociedad bajar la cuota de pensamiento. Debemos desarrollar más nuestra capacidad de abstracción para poder canalizar y comprender nuestros deseos y anhelos y poder sublimarlos en acciones de arte concretas. Para eso habría que cambiar la educación y dar el salto entre el conductismo hacia un constructivismo del saber a través de la experiencia. 

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¿Qué es lo que te ha llevado a escribir tus propias obras (además de dirigirlas)?
Soy un amante del oficio del teatro. me fascina la posibilidad de amplitud de imaginario que nos provoca el escenario. Sueño y vivo en él. es a lo que más le dedico tiempo. Escribo por goce absoluto. Escribo todos los días. Me arranco a mi casa de la playa a escribir. Me arranco a Argentina todos los años. Me arranco de la ciudad un rato para analizarla desde afuera y tratar de comprenderla. Y la única forma que tengo para que lo que pienso deje de ser mío y se vuelva colectivo es el teatro. el teatro es de todos. es una experiencia que construye comportamientos a través de lo fenomenal del arte en vivo. no hay otra forma para salvar a la sociedad. 

También eres actor, ¿por qué has decidido no actuar en tus obras?
En la segunda obra que hice: “Sobre mi boca” el año 2007 decidí actuar y lo pasé pésimo. Me gusta tener el control de la puesta en escena y la plástica visual del teatro desde afuera. amo la dirección de actores. Entonces, al estar desde adentro de la escena, perdí toda objetividad y creo que ha sido la peor obra que he hecho. estar dentro del escenario es absolutamente diferente a estar desde afuera. desde afuera puedo mantener una objetividad visual y conceptual de la escena. Amo actuar, pero no mis propias obras. Admiro a los directores que pueden hacerlo. Yo no puedo. 

¿Cuál es la relación que has tenido con la ficción como espectador y creador?
Para mí la ficción es parte de la realidad. Y es una parte muy relevante para comprender el mundo, puesto que en la ficción aparecen las pulsiones y los instintos más reales ya que que uno actúa con libertad. Incluso en los episodios en los que uno logra observar lo sublime del entorno y ver más allá de lo que ven nuestros ojos. Darse la posibilidad de entrar en una ficción es maravilloso. En ese sentido, los actores y creadores somos muy afortunados. tenemos la posibilidad de conocer más versiones de nosotros mismos y de los otros y extremamos nuestras emociones hasta un punto en las que son más honestas que en el cotidiano. Valére Novarina, un teórico francés a quién utilizo muchísimo en mis clases con actores jóvenes, ha sido muy revelador en este sentido. él dice que uun actor debe ser capaz de desaparecer en escena para volver a aparecer, o sea, tener la capacidad de abandonarse (en nuestro rol social) a tal punto que aparezco nuevamente en mi punto de mayor verdad (en nuestro rol íntimo del subconciente). Finalmente la ficción es parte de nuestra partitura mental más escondida. Es como cuando uno se emborracha o se droga. Sigo siendo yo mismo, pero desde otro lugar. Un lugar de ficción. 

Los referentes del trabajo de Pierre vienen de muchos lados distintos: ”Las imágenes que propone Alfredo Castro en sus obras. El tiempo que propone Rodrigo Pérez en sus puestas en escena. La libertad visual que propone Pina Bauch y Sasha Walts en sus montajes. La veracidad de la dirección actoral que hace almodóvar con su elenco. Las historias elocuentes de Guillermo del Toro, Charlie Kaufman, de los Hermanos Polish, la locura visual de jonathan caouette. Las atmósferas de David Linch. Las fotografías de Richard Avedon y Diane Arbus. Las teorías de Valere Novarina, Roland Barthes y Cicely Berry. Los textos dramáticos de Juan Radrigán, de Jean-luc Lagarce, de Galemiri, de Ana Harcha. Las propuestas de los argentinos en general: Bartis, spregelburd, Sergio Boris y Tolcachir son mis favoritos. Estos y tantos otros…”.

En el lanzamiento de este ciclo Teatro Hoy hablabas de que en teatro -al menos en tu caso- el director es actor, productor, postula a la sala, corrige los textos… ¿te acomoda esa posición o preferirías concentrarte en dirigir?
Me gustan los roles multifacéticos. Yo, además de actor, soy pedagogo teatral, soy profesor, soy costurero y carpintero. Tengo una empresa de costura. Soy escritor, tengo una editorial. Soy director de teatro, soy editor, soy papá, tengo muchos roles sociales, como todo el mundo. Creo que el amor por uno u otro rol nos hace expertos en ello. He diseñado páginas web, he sido periodista, he sido tesista, he sido productor. Incluso, mi primer trabajo en el teatro fue cuando estaba en tercer año de escuela y le pedimos, junto a Claudia García mi novia en ese entonces, madre de mi hijo, a Cristián soto, que se encontraba dirigiendo LA MARÍA COCHINA TRATADA EN LIBRE COMERCIO en el anfiteatro del bellas artes (hablo del año 2003) poder trabajar con él en lo que fuera. Y nos convertimos en los “asistentes de utilería” y como heredé de mi padre la habilidad de la carpintería y de mi madre la costura, tengo muchas habilidades manuales, nos resultó excelente. Ahí con Claudia armamos nuestra propia marca de costura y tuvimos una tienda, incluso, en donde diseñábamos bolsos, carteras, pantalones, estuches, monederos y miles de accesorios de vestuario. No puedo evitar meterme en todo, además, porque somos un país tremendamente pobre en cuanto a armar equipos se refiere. es muy complejo para una compañía emergente llamar a periodistas y productores y diseñadores que trabajen con ellos sin dinero. Yo hoy en día trabajo con un equipo de más de 20 personas, pero no por el dinero, trabajan conmigo por las posibilidades que nos damos de creer en la creación y en la trayectoria del grupo. Hoy me pasa que cuando llamo a un actor o a un diseñador no dudan tanto en decirme que sí. Recuerdo cuando hice “Machote futbolero” de Tomás henríquez, tuve que llamar a más de 20 actores para que 1 me dijera que sí: ahi conocí a Freddy Araya, con quien seguimos trabajando hasta el día de hoy. A diferencia de esa experiencia, cuando llamé a alejandro sieveking, alessandra guerzoni, grimaneza jiménez y a más de 30 actores para hacer Víctor sin Víctor Jara, no dudaron en decirme que sí al instante. Creo que los equipos de trabajo se mueven por la confianza entre las personas, más que por la confianza en la obra misma. Trabajamos entre amigos, y por eso, yo hago de coordinador, de productor, de dramaturgo, de director y me meto en todo. Incluso compro yo mismo los vestuarios y los arreglo con la máquina de coser que heredé de mi abuela. Porque todo debe tener una misma mirada, y mis obras, las miro yo primero. 

Participaste de los Talleres de Dramaturgia del Royal Court Theatre en Chile… ¿Novela nace ahí? 
Cuando me llamaron para postular a los talleres del Royal Court, yo estaba escribiendo una obra sobre una fanática de Michael Jackson junto a mi amiga (que falleció hace 1 año) la actriz Magdalena Ibáñez. Le estaba haciendo el quiete a lo que verdaderamente tenía que escribir: sobre mí y la problemática existencial universal sobre la homosexualidad. quedé en los talleres con esa idea, con la idea de la fanática, y cuando empezaron los talleres los profesores me preguntaron ¿Dónde estás tú en esa obra? y me di cuenta que yo no estaba ahí. estaba evitándome. Y con los ejercicios y estímulos que nos dieron en los talleres apareció inevitablemente la historia de Manuel, un hombre que debe asumir su homosexualidad en un contexto conservador y egoísta. 

¿Cómo era tu forma de escribir antes y cómo ha sido después de haber participado de esos talleres?
Antes escribía desordenado. Inventaba mis propias estructuras dramáticas. Después de los talleres escribo más desordenado. más libre. Los talleres del Royal Court fueron fundamentales para creer en mí y en el rol del dramaturgo. para el teatro inglés, el dramaturgo es la figura más importante, en jerarquía, del teatro. más que el director incluso. Gracias a los talleres ahora hago mapas mentales y mapas conceptuales sobre la tesis de la obra. sobre la premisa en la que se trabaja. sobre los temas. sobre las biografías de los personajes y sobre lo que NO se escribe en la obra. Aprendimos a inventar el universo de la obra y los acontecimientos históricos que ocurren fuera de ella. ahora trabajo con papelógrafos, con dibujos, con mapas que me ayudan a comprender la locura de la creación. ahora soy más dramaturgo que antes. antes era un director que escribía sus textos. ahora soy un dramaturgo que dirige sus textos. 

Novela estará en cartelera de la Sala Patricio Bunster del Centro Cultural Matucana 100 del sábado 6 al domingo 28 de junio, con funciones de jueves a domingo a las 20.30 horas. Las entradas están a la venta en la Boletería Teatral del Costanera Center y a través de www.fundacionteatroamil.cl; cuestan $6.000 general,$4.000 estudiantes y tercera edad, $4.500 Club La Tercera, $5.000 Clientes Costanera Center y $3.000 Artes Escénicas (estudiantes y afiliados a Sidarte y Chile Actores).
 
Ficha artística
Compañía Teatro Sub

Dramaturgia y dirección: Pierre Sauré

Elenco: Alejandro Sieveking, Freddy Araya, Lucas Balmaceda, Claudia García, Daniela Riveros, Carolina Cheuquepan, Sebastián Arrigorriaga, Darío Oyarzún, Cristián Hormazábal, Micho Vitali y Eduardo Fernández

Composición musical: Patricio Solovera

Diseño integral: Valentina San Juan

Realización audiovisual: Rafael Labraña

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