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por @patyleiva

“No es una película sobre hechos, sino sobre emociones” dice Brett Morgen, el director. Y cuánta razón tiene.

El título del documental hecho con la venia de la viuda y la producción ejecutiva de Frances Bean, Montage of Heck se traduce como “imágenes del infierno” (según su propio director). La película sobre Kurt Cobain me dejó con una profunda tristeza y sensaciones encontradas que seguramente irán aumentando.

Ahora quiero volver a ver todos los documentales sobre Kurt Cobain que he visto. Mi favorito siempre fue About a Son, que se basa en la entrevista telefónica que Michael Azerrad le hizo a Kurt, y que justamente carecía de lo que a este le sobra: imágenes.

Las animaciones son de Hisko Hulsing y Stefan Nadelman, quienes ilustran al joven artista antes de saber que lo era. Las imágenes son agradables, oscuras y adolescentes, y por lo que entiendo, la voz que acompaña esos relatos se basa en audio-diarios de Kurt Cobain, proporcionados al director junto con todo el extraordinario material del documental.

Los cuadernos y el lápiz pasta son parte importantísima de la película, registros de puño y letra que nos muestran cartas, apuntes, listas, composiciones y dibujos animados de manera dinámica para la película. Gracias a esas notas conocemos todos los nombres que existieron antes de que la banda se llamara Nirvana (The Reaganites, Elvis Cooper, Window Pain, Bliss, The Mandibles, Novacain, Godchild, Erectum, Drugs for Sale, Seringe, Smell Fish, Man Bug, Hare Lip, Nagging Rash, Breed, Perkidan, Skid Row, Fecal Matter, etc.) y canciones que le gustaban. Esos recursos visuales van acompañados por nada mezquinos vídeos de tocatas, muchas tocatas.
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Territorial Pissings suena como una perfecta obertura a la abrumadora cantidad de información que se viene, y canciones como Scentless Apprentice me atormentaron como nunca antes, acompañadas de la estética noventera a ratos agotadora y escalofriante. No sé si existe canción más triste y desolada que Something In The Way. Molly’s Lips es resucitada, dando una nota (dos en verdad, ja) de alegría a esta historia.

Aunque por lo general, las versiones Baby-Rock de Nirvana (o de cualquier banda) están a un grado de crisparme los nervios, me parece que se usaron correctamente, porque no sólo son “tiernas” sino también muy melancólicas; como sucede con la interpretación de Smells Like Teen Spirit de Scala & Kolacny Brothers (un coro belga femenino) y las versiones en chelo de Apocalyptica (que de hecho me gustan) y se usaron en los momentos adecuados. Y es que ver a ese niñito que fue activo, tierno, increíblemente dulce, un niñito feliz, deja con el corazón apretado a cualquiera. ¿En qué momento toda esa alegría se va a la mierda?

Me patean los discos póstumos (ese dueto post mortem de Michael Jackson me parece detestable), pero habrá que estar pendientes del lanzamiento confirmado por el director del documental: un disco de Kurt Cobain en solitario con material inédito para mediados de año, y parte de ese material está en el documental.

La parte de Tracy Marander, su polola de juventud, es de las más conmovedoras del filme, también de las más sinceras y creíbles, porque lo que es Courtney y la madre, dejan muchas dudas sobre sus testimonios. Tracy habla realmente de él, Courtney y la mamá son autorreferentes en su relato, siempre hay algo “súper importante” que quieren hacer saber sobre ellas mismas (“ay yo casi le pongo el gorro”, dice una, “ay a mi me gusta escuchar la música muy fuerte”).
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Ver los mensajes que Tracy le escribía, los regalos que él le hacía y los increíbles videos que los muestran en una reunión de amigos, dan cuenta de un amor juvenil que le dio un espacio confortable para comenzar a crear, gracias a su apoyo, no como una figura materna, como dice ella, sino como una polola, una amiga que quiso que él desarrollara su arte.

Suena duro decirlo pero su padre se ve como un pelele –aunque deja ver cierta angustia interior en su mirada–, y su madrastra se ve como alguien que simplemente no quiso cargar con “el cachito”.
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El testimonio de Krist Novoselic tiene un importante y entrañable rol en la cinta, describiendo la sensibilidad de su compañero, aportando detalles que ayudan a conocerlo más, su vulnerabilidad, sus verdaderos deseos y miedos.

En una entrevista con Brett Morgen, el (intimidante) director del documental, dice que Dave Grohl no tuvo tiempo de aparecer, y hace hincapié en que Chad Channing tampoco aparece, queriendo decir que son igual de relevantes, insistiendo además en que sólo necesitaba a un compañero de la banda para mantener la intimidad y los personajes específicos de la película. Pero yo lo encuentro raro. Creo que eso es difícil creer que Dave no quisiera participar en un proyecto de esta envergadura, y que simplemente no quiso ser parte de esto. Y sus razones tendrá. Ahora mi suspicacia aumenta, y creo que fue Brett el que no lo quiso incluír (recordemos que es “team Courtney”).
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Aunque por supuesto soy de esas que odian a Courthey (una Sassy girl cualquiera), no puede dejar de conmoverme la manera en que Kurt se expresa sobre ella. Nunca había visto ese concierto post entrevista de Courtney en Vanity Fair –donde se habla del consumo de heroína durante el embarazo–, en el que Kurt pide al público que diga al unísono: “Courtney, we love you” para que ella no crea que nadie la quiere. Supongo que ese amor encaja perfecto con aquella estrofa de Aneurysm, “love you so much it makes me sick”, aunque se supone que fue escrita pensando en Tobi Vail, su polola riot grrl (Bikini Kill) que no aparece en esta cinta.

La felicidad de hacer reír a su hija me parte el alma, que esa guagua haya vivido tan poco con sus padres y que su vida esté marcada por una muerte ya es duro, pero además, apenas puedo imaginar lo frikeado que debe ser no conocer a tu papá pero que todo el resto del mundo crea que sí lo conoce y espere por eso cosas de ti.

Las primera conclusiones que saco después de esta avalancha de información y emociones son:
– Lo peor que le puede pasar a un niño es no sentirse querido, eso dañará todo lo demás. Un niño que no tiene esa certeza, esa seguridad, hará insoportables los problemas que ya es normal que aparezcan por la adolescencia, por el medio, por lo que sea.
– Quiero ver la película que comenta con Buzz Osborne de The Melvins, Over the Edge.
– Voy a armar un playlist con las canciones que aparecen anotadas entre sus listas.
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– Kurt Cobain era feminista.
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– Kurt Cobain fue un verdadero artista –nunca pensé lo contrario y sé que no descubro América, pero sí creo que este documental puede dejarlo claro frente a los escépticos que lo tildan de sobrevalorado por morir joven (o por ser depresivo o por ser lindo o por tener dolor de guata o por lo que sea)–.
– Es bueno el documental, pero por un lado me pregunto si a él hubiera querido que nos enteráramos de tanto, y por otro, lo agradezco.

El estreno en HBO gringo fue anoche (4 de mayo) y leí que Cinemark tendrá una función especial el 26 de mayo.

5 COMENTARIOS

  1. Que grandes punteos de lo q viste…me encantó!
    Nirvana es uno de mis grupos favoritos, y solo por eso Courtney y Foo Fighters merecen mi respeto.
    Espero la fecha para verlo en Cine!

  2. El mejor comentario que he leído acerca de “Montage of Heck”, acá en Chilito. Y sí, “Aneurysm”, fue un tema que no para la heroína, ni para C. Love, sino que fue escrita pensando en la Bikini Kill, Tobi Vail.

    De los docus acerca del rucio tengo mi predilección por “About a Son”, por un pelito.

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