Laggies: Madurar volviendo a ser adolescente

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por Fernanda

Me gustan las películas de ciencia ficción, los efectos especiales, las batallas intergalácticas, en serio me gustan y me gustan mucho. Disfruto estar en el cine y sentirme de diez años cuando veo esas historias que realzan una de las mejores cosas que tiene el cine: el llevarte a mundos de fantasía. Digo todo esto como un argumento para demostrar mi objetividad.
Porque así como el cine nos puede llevar a otras realidades, también es importante otra de sus grandes capacidades, el poder reflejar la vida misma en la pantalla. Y siento que esto últimamente ya no lo vemos tanto, hay varios estrenos que se vienen buenísimos y llenos de expectativas, pero ninguno aborda algún tema real o algo cotidiano. Y las películas que llegan a hacerlo pasan desapercibidas y directo al dvd o Netflix.

Es el caso de Laggies, película que toma un conflicto que puede parecer pequeño y cotidiano, algo muy “normal”, pero a partir de eso arma una película que uno ama. La trama gira en torno a Megan, personaje de Keira Knightley a quien ya por ser ella misma le tengo buena onda, la que está con un conflicto con su vida profesional y las decisiones que ha tomado en su vida. Mientras ella está en esta nebulosa, sus amigas más cercanas están en plena “adultez”, casándose y siendo madres. No la entienden y tampoco tienen la intención de hacerlo, sólo esperan que retome el buen camino de la madurez y sea como ellas.

Es aquí cuando Megan conoce a Annika (Chloë Grace Moretz) una adolescente que aparece como un salvavidas. Ambas se apoyarán mutuamente para madurar y solucionar los aspectos de su vida que aún tienen por resolver. Se ayudan a ejecutar decisiones sin juzgar. Son honestas y francas, se dicen las cosas a la cara. Algo que suena simple, pero que en la vida adulta de Megan se ha complicado o vuelto difuso. Megan vivirá una semana en el entorno de Annika, escapando a su vida y sus problemas. Ahí conocerá a sus amigos y su papá, quien tendrá un rol fundamental en su nueva vida.

Lo que más me gusto de Laggies es que esta búsqueda de la felicidad o dedicarte a hacer algo que te haga realmente feliz es muy frecuente, pero pocos hacen algo realmente al respecto. La mayoría prefiere seguir en la inercia y estabilidad. Me encantó que Megan buscara algo; a lo mejor arrancar y juntarse con niños de 16 no es algo que todos haríamos, pero sentí que así pudo entender mejor lo que pasaba con ella porque volvió a su yo más real.

4 COMENTARIOS

  1. La vi hace unos meses…misma edad, misma situación y el mismo sentimiento de no saber hacia donde va la micro. Me hizo muy bien verla, ya que ya no escucho el deber ser impuesto ni la constante comparación por lo que hace mi entorno de amistades. Recomendada mil veces. 🙂

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