Entrevista: Trinidad González y el teatro

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por Mariana y punto, foto: Fundación Teatro a Mil

Trinidad González siempre ha sabido que quiere dedicarse al teatro. Desde que era chica sabía que quería ser actriz, por lo que de adolescente se metió a talleres en la escuela de Fernando González, y cuando salió del colegio entró a estudiar a la de Gustavo Meza. “Hacer teatro para mí siempre ha sido una decisión. Y sí, siempre he tenido esa claridad”. Con más de 20 años de carrera, después de vivir un par de años fuera de Chile, montar con la compañía Teatro en el Blanco reputadas obras como Neva, nunca trabajar en teleseries y tener un hijo, ha mantenido esa decisión.

La primera obra que escribiste fue La Reunión… ¿fue por necesidad (porque Guillermo Calderón ya no estaba en la compañía Teatro en el Blanco) o tenías la idea de hacerlo desde antes?
Surgió por una necesidad práctica después de la salida de Guillermo Calderón del grupo, pero también como algo que tenía pendiente desde hace muchos años. Siempre he escrito pero todo estaba guardado en los cajones de mi escritorio, esperando el momento de salir a la luz… ese momento llegó con la reunión.

¿Cambió de alguna forma tu visión sobre el trabajo teatral desde que te has hecho cargo de dramaturgia, dirección y actuación?
Mi visión del trabajo teatral no ha cambiado sustancialmente, ha ido madurando naturalmente pero básicamente no se ha transformado. Siempre me impresiona constatar que la manera en que veía el teatro en primer año de escuela es muy similar a cómo lo veo ahora. Yo no me siento una persona muy diferente a la que era a los diecisiete años o incluso más niña. Me reconozco a los diez años teniendo pensamientos y percepciones muy similares a las que tengo ahora. Escribir, dirigir y actuar es algo que hice desde la escuela de teatro, siempre sentí muy natural interesarme por todos los aspectos de la creación teatral.

Pájaro, la obra del ciclo Teatro Hoy que estrenará este jueves 28 de mayo en el Teatro de la Palabra habla de la violencia en las relaciones humanas. “Veo violencia todo el tiempo. Vivimos en un mundo espantosamente violento. Las guerras, el hambre, las matanzas, las dictaduras, la exigencia de éxito a cualquier costo, la enajenación de un sistema cruel que separa al hombre de la felicidad engañándolo con un mundo al alcance de sus pies… un disfraz de prosperidad y avance que esconde tremendas diferencias, injusticias y la destrucción de la visión comunitaria y solidaria de la vida. En mi país veo violencia en el modelo, en el trato en la calle, en el engaño a la ciudadanía, en las groseras diferencias de oportunidades, etc, etc, etc… no se termina nunca”.

¿Cómo fue el proceso de creación de Pájaro?
Pájaro la pensé y escribí sola. Mientras escribía pensaba en los posibles actores. Después de tener casi toda la obra llamé a los actores. Cuando empezamos a ensayar vinieron las discusiones grupales y los aportes de cada uno. Después de eso terminé la obra definitivamente.

Tu hermano ha trabajado contigo en varias de tus obras, ¿cómo comenzó esa colaboración y cómo sigue hasta hoy?
Trabajar con mi hermano Tomás es fundamental para mí. Tomás además de ser un compositor excelente y un músico tremendamente original, es un hombre con un gran criterio y agudeza. No sólo es mi colaborador en la creación de la música sino también en la creación del total. Tomás fue mi asistente en La reunión y su conocimiento del teatro es profundo. En Pájaro no trabajé con asistente pero recurrí a Tomás cada vez que necesité una opinión aguda y conducente. Ahora que debo actuar en Pájaro, Tomás ha observado desde fuera y ha sido un muy buen guía para el trabajo. De todas maneras mi hermano es mi más cercano colaborador, siempre.

Trinidad González no sólo vive de hacer teatro, sino que es una convencida de que éste debe hacer más que entretener. “Creo que todas las formas de representación tienen una responsabilidad social. El creador debe tener conciencia de su época y de su entorno, conciencia de su momento histórico. Debe poder observar con agudeza para “representar” el alma de una época, con todas sus miserias y maravillas. Representar para aportar a los cambios y necesidades de su época y su sociedad”.

¿Por qué crees que el teatro debe ser marginal?
Cuando pienso que el teatro debe conservar su cuota de marginalidad me refiero a que nada debe detener su existencia. La falta de recursos económicos no es un motivo para no hacer teatro. El teatro no puede profesionalizarse al punto que los creadores teatrales funcionemos como empleados a contrato o bajo un sueldo y que si no contamos con eso nos detenemos o deterioramos. A eso me refiero… El impulso de crear no responde a este tipo de cosas y en ese sentido la marginalidad lo fortalece y rebela. Tampoco podemos funcionar como creadores a pedido bajo las condiciones de un jefe o empleador. El teatro debe existir con total autonomía y no perder jamás su sentido rebelde, cuestionador.

Cuando volviste a Chile te sentiste identificada con actores más jóvenes que trabajaban en sus compañías en vez de tus compañeros que actuaban en la tele… ¿nunca te gustó nada de la tele?
La tv jamás ha sido mi objetivo pero eso no significa que la ataque. No me interesa ese tipo de posición. Mi desinterés por la tv y por las teleseries específicamente, tiene que ver con mi total interés por el teatro y otras cosas. No me atrae la idea de ser empleada por un canal y pasar muchas horas y meses de mi vida encerrada en un estudio de grabación.
Por eso he trabajado feliz en mini series porque el tiempo de grabación es mucho más acotado y también porque todo el material es mucho más cuidado y trabajado. Cuando he hecho esos trabajos los he disfrutado plenamente.

¿Cuál crees que es la mejor forma de educar al posible público para que vea teatro?
La mejor manera de traer público a las salas es hacer teatro de calidad. Que la experiencia que vivan sea fascinante y por eso necesiten volver. Si hay ensayos apurados o mediocres el resultado va a ser igual de malo y eso sólo logra alejar al público.

*Pájaro estará en cartelera del jueves 28 de mayo al domingo 14 de junio, con funciones de jueves a domingo a las 20.30 horas; las entradas cuestan $6.000 general y se pueden comprar en la boletería teatral del Costanera Center o en este link. El Teatro de la Palabra está en Crucero Exeter 0250, Bellavista.

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