Conservación y restauración: Detrás de las obras de arte

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por Ana Paula

El valor de un monumento, de un museo, de un sitio histórico, no puede ser comprendido por completo sin entrar a un mundo que está por detrás de las paredes y de los muros; un trabajo que se ejecuta cuando los ojos de los espectadores no están puestos sobre las obras. Una acción preventiva, cuidadosa, precisa, a veces quirúrgica, que garantiza que piezas históricas logren mantenerse vivas pese al paso de los años; en muchos casos, de muchos años.

Los conservadores y restauradores son elementos fundamentales en la preservación y difusión del patrimonio cultural de un país. Por eso queremos develar este trabajo que para la mayor parte del público queda oculto, pero que alberga un mundo fascinante, donde la modernidad y el pasado conviven de la mano, con técnicas cada vez más avanzadas que ayudan a preservar obras históricas, hablando de nuestro pasado, ayudándonos a comprender nuestro presente y permitiéndonos desarrollarnos para nuestro futuro.

Con el objetivo de traer a luz la amplitud, la complejidad y la importancia de este trabajo, y principalmente quienes están por “detrás de la obra”, entrevistamos a tres mujeres chilenas que se dedican a la labor de la conservación: Marianne Wacquez, conservadora y encargada de colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes; Cecilia Guerrero, fotógrafa, productora e historiadora del arte que lleva casi una década trabajando en distintos proyectos de conservación y restauración en Chile; y Gigliola Caviglia, chilena radicada en Italia, que estudió restauración y hace más de 10 años trabaja restaurando iglesias y lugares patrimoniales en distintos lugares de ese país.

A todas les preguntamos cómo definirían el papel y el significado de la conservación y restauración; qué les motivó a seguir este camino y qué más les fascina en este trabajo; y cómo ven el futuro de la restauración y conservación. Distintos puntos de vista que muchas veces coinciden, especialmente cuando se trata de la pasión que demuestran por este oficio.

Marianne Wacquez

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“En el futuro, lo ideal sería que la restauración desapareciera, o al menos se minimizara, eso sería una señal que estamos haciendo bien las cosas”

El Departamento de Colecciones aúna gran cantidad de actividades, todas ellas en contacto directo con las obras que pertenecen a nuestra colección patrimonial.
Dentro de los proyectos patrimoniales que año a año se ponen en marcha existen dos de relevancia; el proyecto Surdoc, que es la base de datos en línea de todas colecciones Dibam, y el proyecto de conservación y restauración de obras de la colección, que lleva cerca de 10 años.
La conservación de obras de arte es una disciplina fundamental en los museos y permite prolongar, en las mejores condiciones posibles, la vida de los objetos y acercarlos a los diversos públicos, permitiendo su difusión, investigación y puesta en valor al servicio de la comunidad, para diversos quehaceres en diversos ámbitos, fundamentalmente académico y artístico. La conservación no sólo se preocupa del entorno material de los objetos patrimoniales; es una trabajo multidisciplinario, que requiere de un entendimiento contextual bastante importante, de un trabajo mancomunado desde las diversas disciplinas pasando por la materialidad hasta su interpretación.
La restauración es justamente la instancia que, a través de la conservación y actualmente a través de la gestión de riesgos, buscamos evitar. Cuando se restaura, es porque todos los niveles de control y prevención fallaron y el daño ya se produjo.
Como encargada de colecciones y conservadora, me motiva sobre todo el contacto con la materialidad de las obras, las telas, los marcos, los papeles, además la capacidad técnica de los artistas. El tener la posibilidad de acceder a ellas en cada momento y poder completar la historia de cada obra, conocer los contextos, poder documentarlas, caracterizarlas en todos sus niveles para luego ponerla al servicio de investigadores y público en general o simplemente elaborar material que acompañe nuestras exposiciones.
En cuanto al futuro de la conservación, lo veo en alza, eso sí son procesos cada vez más complejos e integrales en la forma de abordar las obras, pero asimismo más simples en las medidas de prevención. Por ejemplo, ya no se enfrenta la conservación/restauración como el hecho de controlar la humedad, luz o la temperatura en sala o depósitos, ya no consiste sólo en unir rasgados y limpiar barnices, sino en procesos integrales que ayudan a preservar nuestras colecciones, desde todas las disciplinas, utilizando procesos que entregan resultados menos invasivos y dinámicos, acordes a los procesos de valoración de las comunidades.

Cecilia Guerrero

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“Al restaurar un objeto no sólo lo hacemos para devolverle sus características estéticas; también devolvemos recuerdos, cariños, historias”

La conservación y restauración es una disciplina tanto científica como estética, es la que cuida de todos aquellos los lugares y objetos que para una persona o comunidad tengan valor. Somos los doctores de los objetos, pues antes de intervenir hay que hacer análisis científicos y también investigarlos para ponerlos en contexto, para ponerlos en valor finalmente.
Al restaurar un objeto no sólo lo hacemos para devolverle sus características estéticas sino muchas veces, además de devolverles su belleza y legibilidad también devolvemos recuerdos, cariños, historias, etc., y eso es maravilloso verlo en las personas cuando se les entrega sus objetos restaurados.
En cuanto al futuro, principalmente hay que seguir con una formación sistemática y académica, pues es lo único que nos diferencia del señor de la esquina que machetea el cuadro o de las personas que creen que porque pintan bien ya pueden intervenir una obra, son los conocimientos químicos, estéticos e históricos que nos dan las luces para realizar las propuestas de intervención que se deben hacer.

Gigliola Caviglia

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“En este trabajo el protagonista es la obra y no tú”

Fueron varios los motivos por los cuales decidí seguir la carrera de la restauración, principalmente mi pasión por la pintura y los trabajos manuales, y a esto se le sumó el hecho de venir de una familia italiana lo que me hizo crecer con la idea “della bell’Italia” y su patrimonio cultural.
Lo que más me gusta de este trabajo es que cada proyecto es distinto, cada lugar tiene su propia historia. Además de haber tenido la posibilidad de ver de cerca y tocar obras muy antiguas y de gran belleza, me ha dado también la posibilidad de conocer muchos lugares y también mucha gente que queda en el corazón.
Podría decir que la restauración es casi como una vocación, ya que tantas veces tienes que dedicarle gran parte de tu propia vida; tienes que viajar mucho y a veces pasar meses lejos de casa, aprender a trabajar y vivir con distintas personas.
En este trabajo el protagonista es la obra y no tú. Cuando se termina un trabajo y se entrega a la gente, es difícil que entiendan todo lo que hay detrás, quedan todos fascinados con el resultado final y para mí es casi como hacerle un regalo, esperando que hagan un buen uso y sigan trasmitiendo a las futuras generaciones la historia y la belleza, por lo cual creo que el papel del restaurador es fundamental para este último objetivo.
Aunque vivo y trabajo en un país donde “levantas una piedra y encuentras una obra de arte” no significa que siempre se trabaje con cosas de gran valor o belleza. A veces te toca hacer trabajos duros, como demoler muros, cargar y transportar pesos, ensuciarte hasta los codos, y que tantas veces se alejan de la visión idílica del restaurador. Pero lo importante es hacerlos con pasión porque no es solo el “valor artístico”, sino también el porqué están ahí y por qué es importante que sigan ahí. Una vez alguien me dijo “las estatuas del Duomo di Milano están bien hechas y terminadas también por atrás (donde nadie las ve)”.
En Italia se está pasando por un momento difícil. Yo he tenido mucha suerte y la posibilidad de trabajar continuamente ya desde hace diez años, pero para la mayor parte de los restauradores no es así, trabajan por cortos períodos y cuando termina un trabajo hay que empezar a buscar otro. Pero a pesar de lo difícil que es trabajar a veces en este ambiente, los restauradores que he conocido tienen una gran pasión y no se rinden fácilmente, así que creo que esta situación cambiará.

“Restaurare un bene no significa conservarlo, ma realizzare la sua speranza, la speranza di chi l’ ha costruito, oggi rinnovata in chi vive il bene stesso e vi trasferisce il suo desiderio di felicità”
“Restaurar un bien no significa mantenerlo, sino darse cuenta de su esperanza, la esperanza de quien lo construyó, ahora renovada en los que viven el mismo bien y le transfieren su deseo de felicidad”

T. W. Adorno