Adiós, Eduardo Galeano

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por Lala

Los medios uruguayos lo supieron temprano, pero esperaron a que fuera la familia quien lo confirmara para hacer público lo que hace unos días ya se temía: a los 74 años falleció el escritor uruguayo Eduardo Galeano, producto de un cáncer al pulmón.

Se fue Galeano: crítico, lúcido, intelectual, hombre de izquierda, dueño de un profundo sentido social (el que se puede leer en cada una de sus miles de frases memorables, redondas, que acuñó durante su vida). Escribió muy joven el célebre libro Las venas abiertas de América Latina (aunque él insistió en que le faltaba formación para concluir una obra sobre economía política); o el hermoso Memoria del fuego, mezcla de historia y tradición oral latinoamericana. Pero su obra es amplia y robusta, no le hizo el quite a los temas que había que tocar. Incluso habló del fútbol, porque como buen intelectual que fue, nunca desconoció el poder e impacto de este deporte en su país, el continente y el mundo occidental, escribiendo El fútbol a sol y a sombra, haciéndole honor eso de que “Todos los uruguayos nacemos gritando el gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades, hay un estrépito tremendo”.

Periodista, apasionado, comprometido. Defendió siempre a la izquierda, a pesar de que la oposición lo tratara pésimo durante la última campaña presidencial. No le importó, siempre fue honesto y dijo lo que pensaba, y eso se agradece.

El legado de Galeano es indiscutible, su visión crítica sobre América Latina (desde su ‘descubrimiento’ en adelante) sigue vigente hasta hoy, quizás más ad-hoc que nunca en los tiempos que corren. Se fue un imprescindible. Adiós, Eduardo Galeano.