Tus amigos en tu barrio

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por @ConchitaQ

El fin de semana leí en el diario una de esas notas/estudios que se titulaba “La mitad de los santiaguinos no tiene amigos en su barrio”, donde estaban los resultados de un estudio con las mejores comunas para vivir en Santiago y las características que las personas más valoran, y donde explicaban que por desconfianza o individualización la mayoría de los santiaguinos no se relaciona mayormente con sus vecinos.

Leyéndolo me quedé pensando algo que cada cierto tiempo me da vueltas, y es la tremenda suerte que tengo de adorar mi barrio. Y por esas casualidades bacanes de la vida, hoy tengo a cinco buenas amigas viviendo a menos de cinco cuadras de mi departamento. Y la vida es mejor. En mi caso, no fue que me hice amigas de las vecinas, sino que resultó ser una selección perfecta de amigas de distintos lados, que en el último año llegaron al barrio.

Quizás tengo un trauma porque con mis padres viví durante toda la infancia y adolescencia en la punta del cerro, literalmente donde se termina el camino de El Arrayán. Y hace diez años atrás, habían muy pocas casas, por lo que nunca tuve un vecino, jamás caminé a la esquina, compré pan fresco, ni podía ir a la casa de una amiga si no me organizaba el día antes. Entonces, puede que toda la vida urbana me parezca alucinante, y si a eso le sumamos la idea de que puedes contar con tus amigas de la vecindad para pedir ayuda, verlas o pedir un consejo rápido, se convierte en una variable súper importante para sentirte mejor.

Nada como cuando te sacan de apuros y puedes pedir un vestido o maleta prestado un par de horas antes que los necesites, irse y volverse juntas a un carrete (el clásico nos juntamos en la esquina para tomar el taxi), saludarse por la ventana cuando pasas fuera de su casa, que te ayuden dándole comida al gato cuando viajas o regando las plantas, panoramas improvisados, y tantos tantos tantos otros momentos que te hacen más fácil, divertido y feliz el día.

8 COMENTARIOS

  1. Realmente es muy rico vivir cerca de amigos. Una amiga mía se cambió junto a su pololo a vivir a dos edificios del mío, y en apenas un mes ha sido súper rico. Mi pololo la ha ayudado con las compras cuando se exceden con el peso, si a alguno se le quedan las llaves, hace hora en la casa del otro, comidas espontáneas… En definitiva, puras externalidades positivas.

  2. Cuando chico hasta los 21 años creo tuve amigos de barrio, jugar a la pelota, poner ramplas de cholguan y tirarse en bici a lo Tarro, jugar en las plazas y todo lo tipico del siglo pasado pre eracomputacional, como jugar al volantin, al trompo, payaya, ….
    Luego mis amigos eran los de la U y algun grupo del liceo
    Hoy en dia mis amigos vienen de varias partes, tengo la suerte de vivir cerca de algunos amigos y es genial, aun cuando lo vere a lo mas 1 vez al mes o mes por medio, pero si viviera en lampa, maipu, peñalolen arriba u otro lado periferico la firme no veria a ningun amigo nunca, salvo para la junta anual. Stgo esta saturado, comprarse una casa en provi u otra comuna centrica es para millonarios, hay que ser muy afortunado hoy en dia y de adulto tener buenas relaciones con las personas a 1 o 2 km a la redonda

  3. Unos amigos de hace ya varios años viven a una cuadra, y es bacán. Salimos juntos a carretear, compartimos auto o taxi, en la semana a veces nos juntamos a tomar once o a comer… el otro día no más vinieron a buscar unos remedios porque la farmacia estaba cerrada jajaja.

  4. Bueno, en mi caso, en mi edificio vive una de mis mejores amigas y aunque la verdad nos vemos poco, igual en emergencias contamos una con otra.
    Y tengo otras 3 amigas que viven a cuadras de distancia, por una casualidad.
    Y es rico, aunque no pasamos pegadas, sí salimos a comer por el sector una vez al mes.
    Mi familia no era de ser amigos de los vecinos, la verdad.

  5. Cuando leí el titulo y vi la foto del post, pensé que trataría sobre la ley de caza de perros, ya que ellos muchas veces son los unicos amigos del barrio que tienen algunas personas.

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